La burbuja de James Franco no ha explotado

Tras su descalabro en los Oscar, llega a Cannes con 'As I lay dying', donde dirige, escribe y protagoniza una adaptación de Faulkner.

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Foto: Getty

¿Quién es James Franco? Hace tres años este enigma parecía corroer a las publicaciones de medio planeta, preguntándose cómo un actor de Hollywood podía preparar su doctorado en Yale, estudiar cuatro posgrados a la vez, participar en discos de electrónica con toques a lo Motown, escribir libros de relatos cortos y montar perfomances artísticas sin morir en el intento. La burbuja mediática cayó en picado en febrero de 2011, tras su bluff indiscutible como copresentador de los Oscar junto a esa actriz (a la que todos parecen detestar) llamada Anne Hathaway.

El actor que se convirtió en carne de Tumblr dejó de ser el foco de atención. Llegó la Goslingmanía y la veneración a Michael Fassbender. El chico que descubrió Judd Appatow en la serie de culto Freaks and Geeks, la estrella capaz de ponerse en la piel James Dean, Allen Ginsberg o Aron Ralston (el montañero que perdió su brazo, pero salvó su vida en las cumbres de Utah) había perdido su encanto. A nadie parecía interesarle si Franco era o no humano. Hasta ahora.

Cual ave fénix, Franco resurge con fuerza este 2013, capaz de revalidar su etiqueta de hombre del renacimiento en el valle de las estrellas. Tras bordar su papel gangsta y hortera (pero hipersensible) en Spring Breakers, hoy estrena en Cannes As I lay dying (Mientras agonizo) su adaptación de la novela de su venerado William Faulkner, en la que ejerce de director, guionista y actor (y en la que participa la que fuese su pareja más estable: Ahna O’Reilly).

Franco

Franco no ha dudado en fichar para su película a la que fuese su pareja más estable hasta la fecha, Ahna O’Reilly. Los dos han posado juntos en Cannes.

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A la espera de saber cómo encajará la crítica su versión del clásico literario, el joven de Palo Alto tiene más motivos para demostrarnos por qué este será el año en el que (volverá a) ser el hombre más interesante de Hollywood:

1) Porque ha sabido usar su nombre para que todo el mundo hable de Frida Giannini. Desde que fuese imagen de Gucci en 2009, Franco ha querido llevar su relación con la firma italiana más allá de vestir sus diseños en las alfombras rojas. Él ha sido el responsable de descubrir al mundo a la hasta ahora tímida y poco visible Frida Giannini. El pasado mes de abril presentó en el festival de Tribeca The Director, un documental que él mismo ha producido (a través de su empresa, Rabbit Bandini) y en el que se desvela el proceso creativo de Giannini durante 18 meses.

2) Porque debutará en Broadway, para así completar su plan de dominación (artística) mundial. Se le estaba resistiendo. En 2011 estuvo a punto de conseguirlo en una obra junto a Nicole Kidman que finalmente no vio la luz. Franco no ha desfallecido y hace unas semanas desveló en el Colbert Report que próximamente se estrenará en la meca del teatro estadounidense con una adaptación de De ratones y hombres, la novela escrita por John Steinbeck.

3) Porque sus fiestones dan para guiones de películas. Cuando Franco visitó el plató de Inside the Actors Studio, el presentador James Lipton le recordó un gran apunte que en su día dijo Judd Apatow: que el chico debía dejar de sumarse a proyectos intelectualoides, ya que cuando mejor luce en pantalla es mostrando su vis cómica. Dicho y hecho, el actor vuelve a protagonizar un guión de los artífices de Superfumados y se interpretará a sí mismo en This is the end, donde tendrá que afrontar el apocalipsis (junto a Michael Cera, Paul Rudd, Emma Watson, Jason Segel, Jonah Hill, Mindy Kalling y Seth Rogen) tras un fiestón en su casa. Se estrenará en junio, pero el trailer, para ir haciendo tiempo, no tiene desperdicio.

Franco ok

Artista ‘meta’ donde los haya, el actor compartió en Instagram antes de partir hacia Cannes esta imagen en la que pintaba un mural en Williamsburg sobre su próxima película, ‘This is the end’.

Instagram/ @JamesFrancoTV

4) Porque su faceta como escritor no tiene freno. Comenzó escribiendo cuentos para Esquire, le pilló el gusto y publicó su primer libro de relatos, Palo Alto, basados en su obsesión por las diatribas de la adolescencia en su barrio natal. Este año ha vuelto a la carga con A California childhood, una pseudo autobiografía en la que sigue jugando con en el enigma de su verdadera identidad y en la que el lector es incapaz de discernir entre realidad y ficción. Y es que Franco no puede parar de darle a la tecla. Si hace unos días no se cortó en escribir una crítica sobre El Gran Gatsby en Vice, ya prepara el lanzamiento de su próximo título para octubre: Actors Anonymous. Otra introspección más de James Franco dentro de James Franco. No se puede ser más meta.

5) Porque convertirá en ‘stripper’ a Khaleesi (y a él le veremos en 3D en la peli de Wim Wenders). La cinta que presenta hoy en Cannes no será su útima aventura en la dirección. Franco dirigirá a la estrella de Juego de Tronos, Emilia Clarke, y a Gerard Butler en The garden of the last days. Una cinta, basada en la novela de Andre Dubus III, en la que la madre de dragones dará vida a una stripper de Florida. Aunque parezca mentira, a Franco todavía le quedará tiempo para interpretar a un escritor en la próxima película en 3D de Wim Wenders, Everything will be fine. Tampoco tendrá desperdició ver cómo se pone en la piel de Hug Hefner en Lovelace, esa cinta en la que Amanda Seyfried interpreta a la mítica estrella del porno estadounidense.

6) Porque Marina Abramovic te descubrirá ‘Quién es James Franco’. La artista serbia que logró récord de visitantes en el MoMA por su arte en vivo siente predilección por el actor/director/escritor (y viceversa). En 2009, él le dedicó un artículo en el Wall Street Journal, acompañado por un video en el que compartían juntos una merienda freak. También se le ha visto emocionado en el documental The Artist is present, dedicado a su performance en Nueva York. Ahora ella le devuelve el gesto dirigiendo un documental para él solito. Abramovic anunció en febrero que sí, que dirigirá un proyecto en el que demostrará «por qué Franco es el actor más interesante del momento». ¿Por qué? Porque «él cruza todos los límites y no siempre lo hace con éxito. Para él, el proceso es más importante que el resultado». .

¿Resolverá Abramovic el enigma sobre Franco? ¿Quién es realmente ese actor que la lía haciendo parodias de Justin Bieber, que perpetra una de las cuentas de Instagram más bizarras de Hollywood, que reflexiona sobre el arte y las telenovelas en documentales o que es capaz de reírse de sí mismo junto a Zach Galifianikis? Puede que la respuesta, en un juego más de la mente multifacética de este actor, la diese él mismo ¿irónicamente? hace unas semanas: «En realidad, soy un fraude«.

James Franco

Con sus fans, en 2011. Todos quieren a Franco.

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