Las 7 meteduras de pata de Ivanka Trump en la campaña

La hija de Donald Trump acapara atención mediática constantemente y no siempre sale airosa. Recopilamos sus errores más sonados.

Ivanka Trump

Invanka Trump, pensativa durante un acto de campaña en Ohio. Foto: Gtres

“Eres sexy, suena inapropiado decírtelo, pero si tu padre puede hacerlo, yo también”. Cuando el sábado pasado despegó la nueva temporada de Saturday Night Live, el termómetro cómico televisivo de la política estadounidense, un ficticio presentador de televisión entonaba esta afirmación ante una Margot Robbie que se ponía en la piel de Ivanka Trump con el único propósito de ridiculizarla. Robbie, con un vestido rosa similar al que lució la hija mayor de Donald Trump en su nominación como candidato republicano, una peluca rubia y un ventilador que la apuntaba de frente para mover su melena, resumió en pocos minutos la impresión que puede causar la heredera del magnate ante el gran público: un acento profundamente pijo, frases impostadas y huecas (“esto es divertido, amo la diversión, cada día practico 20 minutos de diversión”, decía con una mueca de hastío y sonrisa a la vez) y la necesidad de verse flanqueada por parte de su tribu (con la aparición de dos de sus hermanos en escena) para poder conectar con la audiencia o asumir una respuesta ante la prensa. En resumen, la caricatura de una joven boba, rubia y hueca.

Más allá de las críticas de si el sketch era algo facilón y con cierto tufillo machista, si el Saturday Night Live ha decidido poner en su diana de burlas a la hija del candidato republicano –el programa consigue elevar sus mofas a iconos culturales, como prueba la magistral imitación de Sarah Palin que ejecutó Tina Fey–, es porque ella misma acapara la atención mediática constantemente. Su padre profesa cierta obsesión enfermiza hacia ella (ha llegado a decir que “si no fuese mi hija saldría con ella” y ‘bromeó’ con Rolling Stone con la posibilidad de acostarse con Ivanka si no fuese su padre), una devoción mutua que ha quedado clara en la transmisión de roles en esta campaña presidencial. El New York Times asumió hace meses que ella ejerce de primera dama ante el programado silencio de Melania Trump en los actos de campaña. Ivanka es la interlocutra y portavoz de todo lo que atañe a los asuntos ‘femeninos’ de la campaña republicana. Con todo lo que conlleva defender a un candidato que, precisamente, no es muy querido entre las estadounidenses y que ha trufado su discurso de citas misóginas. Tal y como ha pasado con su padre, Ivanka también ha tropezado en sus afirmaciones. Aquí va un resumen de sus meteduras de pata más estelares en la campaña:

Cuando dijo que “el trabajo más importante de cualquier mujer es ser madre”

Esta misma semana a la heredera le han caído palos por todas partes por hacer esta afirmación en un vídeo promocional del partido republicano sobre la baja maternal. La primera fase que se escucha en el vídeo es la de Ivanka diciendo “el trabajo más importante para cualquier mujer es ser madre” (para acto seguido presentarse como “madre, esposa y emprendedora”, en este orden). Laura June, desde The Cut, destacaba que, básicamente, la afirmación está totalmente fuera de lugar, no solo por utilizar el “cualquier” mujer asumiendo que todas las mujeres deben hacerlo, sino porque representa un dato totalmente anacrónico en una sociedad en la que las mujeres cada vez tienen menos hijos o, directamente, prefieren no tenerlos (casi la mitad de las estadounidenses entre 15 y 44 años no tiene hijos).

Cuando cortó una entrevista con Cosmopolitan porque la pillaron mintiendo sobre los planes de su padre

“Tengo que acabar con esto. Me tengo que ir”. La hija del magnate decidió fulminar una entrevista con la revista femenina, indefensa ante el fact-checking de la entrevistadora, Prachi Gupta. La periodista le recordó que su padre había dicho en 2004 que “una mujer embarazada era una carga para una empresa” y que, claramente, sus declaraciones hacían un flaco favor ante una campaña presidencial. Ivanka le acusó de “editorializar” su encuentro con unos comentarios que ella no había oído en su vida y cuando Gupta le recordó que su padre dijo eso en la televisión nacional (en la NBC, de hecho, el vídeo está aquí), Ivanka optó por no seguir contestando más preguntas. “Creo que hay mucha negatividad en estas preguntas, y mi padre realmente ha desarrollado un plan revolucionario”, contestó sin especificar cuál.

Cuando atribuyó una cita de un líder judío a Emma Watson

Lo de las citas falsas es un mal tan viejo como Internet. Ivanka Trump también ha caído. Lo hizo cuando compartió una frase motivacional que atribuyó al viral discurso de Emma Watson en la ONU (“Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”), aunque ella la pronunció citando a un antiguo proverbio del rabino judío Hilel el Anciano (la frase, por cierto, se ha atribuido a Kennedy o al mismo Obama).

Emma Watson in her 2014 HeForShe UN Speech #ITwisewords #WiseWords #Quotes @emmawatson

A photo posted by Ivanka Trump (@ivankatrump) on

Cuando confirmó que no pagaba a sus becarias

Mientras ha hecho campaña abogando por la igualdad salarial para las mujeres, la prensa descubrió en la web de su empresa un post titulado Cómo sobrevivir siendo una becaria que no cobra, en el que básicamente se daban una serie de consejos neoliberalistas  (“búscate otro trabajo a tiempo parcial” era uno de ellos) a las becarias de su empresa (todas son mujeres). Un texto interno que, acompañado de emoticonos de chicas lanzando besos y colores estridentes, pretendía servir de ayuda a sus trabajadoras con beca. Así funciona la propia empresa de la mujer que ha defendido que la igualdad de salarios entre hombres y mujeres “no debería ser una novedad, debería ser la norma”.

Cuando se puso un vestido que ejemplificó la hipocresía de la campaña de su padre

El día que presentó a su padre como candidato oficial del partido republicano, Ivanka lució un vestido bandeau rosa de su propia línea de ropa, prenda fabricada en China, tal y como desvelan las webs en las que se puede adquirir. Algo que pasaría desapercibido en otra campaña, pero no en la de Donald Trump. Él no se ha cansado de repetir que acabará con la externalización empresarial y “devolverá los trabajos de productos manufacturados a América”. Trump boicoteó al fabricante de las galletas Oreo por haber trasladado sus fábricas a México y en su web de campaña prometía (ya no está disponible el texto, pero lo recogió en su día BuzzFlash) que reformaría las relaciones económicas con China: “necesitamos negociadores que sean inteligentes y que sirvan a los intereses de los trabajadores americanos, no insiders de Wall Street que quieran trasladar las fábricas y las inversiones de forma offshore”. Todo bastante hipócrita si tenemos en cuenta que tanto él como su hija fabrican fuera de EE UU.

Ivanka Trump

Ivanka y el vestido fabricado en China. Foto: Getty

 

Cuando donó por error dinero a la campaña de Hillary Clinton

No hay nada como comprarse unos pendientes que te encantan por Internet para descubrir después que lo que has abonado va destinado a la campaña de la contrincante de tu padre. Esto es lo que le pasó Ivanka, que decidió gastarse unos dólares en la firma Lady Grey. Sabine Le Guyader y Jill Martinelli, diseñadoras de la marca se percataron de la identidad de su nueva clienta y decidieron donar los 84 dólares (unos 74 euros) que costaba a la campaña de Hillary Clinton, entre otras causas progresistas. Con retranca e ironía, los diseñadores contaron al mundo en su cuenta de Instagram dónde iba a ir a parar el dinero de Ivanka: “Estimada Ivanka, ¡Gracias por su pedido web! Estamos encantados de hacerle saber que el producto de su venta se ha donado generosamente a The American Immigration Council –defensores de políticas de inmigración “sensatas y humanas”–, The Everytown For Gun Safety Organization –movimiento contra la violencia armada que pide desde su página web “acabar con Trump y su peligrosa retórica acerca las armas”– y a la campaña de Hillary Clinton. Esperamos que disfrute de su nuevo #helixcuff de Lady Grey. Con cariño, Sabine y Jill”. No sabemos qué habrá hecho con ellos.

Cuando dijo que su padre era “feminista”.

Sí, lo dijo.

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