lenceria sexy

Gabi Gregg, más conocida como GabiFresh, protagoniza la campaña de su colección con la firma de lencería Playful Promises.

12 ‘influencers’ que dejan claro que la lencería sexy no tiene límite de talla

No se avergüenzan ni se ocultan. Son gordas y les gusta la moda. La nueva generación de blogueras e influencers de la denominada fatosfera reivindica su derecho a sentirse sexy y lucir la lencería más sensual y provocativa.

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  • Foto: Cortesía de Playful Promises

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    A priori el street style debería ser una ventana a las tendencias. Inclusiva, sin filtros, abierta a todas las formas de entender la moda y la belleza. Pero en realidad, estas fotos de estilismos estudiados al milímetro funcionan casi como una herramienta de marketing. Un escaparate en el que solo aparece el mismo círculo endogámico y elitista de editores e influencers. La diversidad brilla por su ausencia. En el caso de la lencería, la dictadura (y la imposición de un paradigma de belleza hipersexualidazo) ha sido todavía más castradora. Aunque algunas marcas indies apuestan por cuerpos reales, en las fotos de producto de muchas firmas de lencería de talla grande las modelos que posan no superan casi nunca la talla 44. De ahí la importancia de la nueva generación de blogueras plus size. Ellas lideran el movimiento body-positive que está transformando la industria, con blogs especializados, tutoriales en YouTube, y campañas virales en contra de la discrimincación por talla, raza o sexo. Ahora, con colecciones como Fenty x Savage by Rihanna o Playful Promises by GabiFresh se derroca el último gran prejuicio: aquel que asocia la lencería más sexy solo a los Ángeles de Victoria Secret. La provocación y la sensualidad ya no tienen límite de talla. Sin duda, Gabi Gregg @gabifresh (660 mil seguidores) es una de las voces que lidera esta batalla. Primero revolucionó la moda de baño (con su colaboración con Swimsuits For All). Ahora quiere que las mujeres con tallas por encima de la 44 abracen también su sexualidad con diseños que gritan "soy sexy". «Este sector, como la sociedad, ha despreciado a las mujeres plus size, como si no fueran dignas de lucir lencería bonita o sentirse sexys», denuncia. En la foto, Gabi Gregg en la campaña de Playful Promises.

  • Foto: Claire Seville

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    Georgina Horne @fullerfigurefullerbust (222 mil seguidores) es una de las pioneras. Creó su blog Fuller Figure Fuller Bust en 2011 tras participar en un concurso de lencería. Y aunque empezó como un hobby, se ha convertido en un referente del sector. Ha desfilado en la semana de la moda de Londres, ha protagonizado campañas de firmas internacionales como Marina Rinaldi, ha diseñado su propia colección cápsula de vestidos… Divertida y honesta, su estética, de clara inspiración vintage, es fácilmente reconocible. En su muro de isnpiración aparecen pin-ups, Dita Von Teese, Paloma Faith, escenas de burlesque, diseños de corsetería, tatuajes… En general, le inspiran las mujeres que van más allá y no temen ser rechazadas. En la foto, Georgina posa ante el objetivo de Claire Seville, para el proyecto Carbie, con conjunto de Rosie Red Corsetry.

  • Foto: instagram

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    Kaguya @p.s.kaguya (42,3 mil seguidores) Modelo de talla grande, cosplayer (aficionado que se disfraza como su personaje de culto de videojuegos, series, películas o cómics) y principal representante asiática del movimiento body positive desde principios de 2017. Su mantra: demostrar que la sensualidad no está ligada a una talla. Ella creció en el seno de una familia asiática conservadora, ajena a cualquier tipo de educación sexual. «La gente con sobrepeso siente que no merece o no puede encontrar ninguna forma de amor por culpa de su físico. Lo que obviamente no es cierto. Sentirse sexy o expresar tu sexualidad puede ser un ejercicio empoderador para cualquiera que no se sienta deseable», comentó en una entrevista reciente. Hace justo un año, desfiló en ropa interior por Times Square junto a Denise Mercedes y Jovanna Marie en #theREALcatwalk. En la foto, Kaguya con body de Fashion Nova Curve.

  • Foto: instagram

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    Tess Holliday @tessholliday (1,7 mill. de seguidores) Es un ejemplo de cómo Instagram puede utilizarse como herramienta de aceptación personal y social. Sus fotos han incendiado las redes. Para bien y para mal. Pero Tess ha aprendido a ignorar los ataques constantes a su físico; y superarlo ha servido para hacerse más fuerte y ayudar a otras mujeres. Basta con leer, por ejemplo, todos los comentarios que se escribieron en junio cuando la modelo colgó la foto de su último trabajo: la portada de la revista de salud Self. ¿El titular? «La salud de Tess Holliday no es tu problema». En la entrevista Tess argumenta que al principio solía justificarse y explicar que tenía el colesterol bajo, la presión sanguínea perfecta, y que no tenía diabetes. «Pero decir que vas al médico y que tu salud es buena solo sirve para perpetuar el abuso que sufrimos las mujeres con cuerpo grande». En Instagram, ella no teme mostrar su sexualidad. Al fin y al cabo, para eso usan las redes: para dejar de ocultarse, romper con la idea tóxica de que lo que vale una mujer está relacionado con su talla y abrir el camino a una sociedad distinta. En la foto, selfie de Tess Holiday.

  • Foto: instagram

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    Laura Du Vè @femmeplastic (24 mil seguidores) Su influencia ha servido para visualizar al colectivo queer plus size. Primero a través de Tumblr (en 2013); y ahora a través de Instagram, bajo el pseudónimo @FemmePlastic. Con su trabajo, delante y detrás de la cámara, esta australiana cuestiona la visión popular de la sensualidad y la sexualidad. En su lista de deseos para 2019: conseguir que el impulso activista de los últimos años se traduzca en una representación más amplia y real del canon femenino en las redes y también en la pasarela. En una era que supuestamente promueve la diversidad (o por lo menos eso anuncian algunas marcas con bombo y platillos), «espero que mi voz sirva para que otros vean el poder de su cuerpo y entiendan que su identidad, aunque incomprendida, es lo que les hace más fuertes, más envidiables. La gente anhela ser diferente, pero a la vez le aterroriza serlo. De verdad espero que la individualidad sea una realidad y no una estrategia de marketing», ha dicho Laura en una entrevista  publicada a principios de año en Butle. En la foto, Laura ante el espejo con lencería de la marca australiana Hopeless Lingerie.

  • Foto: instagram

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    Lydia Hudgens @lydiahudgens (31, mil seguidores) «Antes la mayoría de fotógrafos solo se fijaban en una mujer si era blanca y delgada. Cuando yo veía a alguien interesante por la calle, algunos compañeros me seguían, pero cuando comprobaban que no se trataba de una mujer blanca y delgada perdían el interés». Lydia Hudgens es uno de los poquísimos ejemplos de fotógrafos de street style en cuyo álbum de fotos podemos ver un abanico variado de cuerpos. De ahí que marcas inclusivas (con tallas más allá de la 44) como Premme o Universal Standard la hayan fichado para realizar sus campañas. Tiene tanto carisma que ella misma ha dado el salto para posar ante el objetivo y unirse al movimiento body positive en Instagram. Antes vestía casi de uniforme, pero dice que con los años se ha liberado. «Ya no me importa lo que piensen los demás». A diferencia de otras influencers –que prefieren diseños de encaje–, Lydia es fan de la comodidad de la ropa interior ecofriendly de TomBoyX. En la foto, la fotógrafa y modelo posa con un conjunto de Savage x Fenty by Rihanna.

  • Foto: instagram

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    Saucyé West @saucyewest  (28,2 mil seguidores) Ella es la mujer que está detrás de la campaña de liberación #FatandFree («gorda y libre», en castellano). Un proyecto con el que esta activista lleva más de un año animando a todas las mujeres con una talla por encima de la 44 a alzar la voz para derrocar la obsesofobia (o miedo irracional a l@s gord@s). El objetivo es acabar con la discriminación en la industria. «Pero antes es necesario normalizar la presencia de modelos de tallas grandes en las campañas y en la pasarela». En la foto, Saucyé West con un diseño de Bawdy Love.

  • Foto: instagram

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    Charli Russon @charli_russon (24,8 mil seguidores) Es una de las blogueras de la fatosfera que este otoño protagonizan la campaña de la firma Sculptresse (también aparecen Jessica Millichamp, Em Smyth y Georgina Horne). «Lo imporante es sentirte feliz, fuerte y segura de ti misma.». En la foto, Charli posa con un conjunto de la firma de lencería Tutti Rouge (@tuttirougelingerie).

  • Foto: instagram

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    Olvia Campbell @curvycampbell (175 mil seguidores) No se considera una influencer. Jamás se planteó convertirse en una. Su único objetivo es promover la confianza y seguridad en una misma entre las mujeres de tallas grandes. Se abrió una cuenta en instagram por consejo de su agencia. De hecho, al principio, la idea de compartir imágenes de su vida privada en internet le aterrorizaba. Pero es consciente de que para una adolescente son sobrepeso, ver cuerpos como el suyo en las redes puede ser liberador. «La confianza es clave. Cuando eres una mujer gorda de color que posa en Instagram en ropa interior, sabes que siempre habrá alguien ahí con algo negativo que decir». Pese a los trolls que aseguran que mujeres como ella promueven la obesidad, son muchos más los seguidores que los detractores. En la foto, Oliva luce un diseño de la firma inglesa Simply Be.

  • Foto: instagram

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    Roscoe Ramone @roscoeramone Dicen que sus posados hedonistas –tributo a la cultura self-care– son adictivos. Según la publicación i-D, «el Instagram de Roscoe Romone parece una película body-positive de Sofia Coppola». Su musa, sin embargo, es Elle Woods, el personaje que interpreta Reese Witherspoon en Una rubia muy legal. «Soy resiliente, glamurosa, romántica, cálida y rubenesca». Entre los seguidores de esta queer nórdica hay nombres como Lil Miquela o Ashley Graham. En la foto, Roscoe posa ante la cámara con sostén de Playful Promises y braguita de Nora Hidalgo.

  • Foto: instagram

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    Enam Asiama @enamasiama (18,5 k seguidores). Esta activista LGBT, inglesa y de origen ghanés, acaba de colaborar con Missguided. Antes, participó en la campaña #everyBODY de Elvi. Hace un año hizo historia al convertirse en la primera superfat en protagonizar una campaña de moda internacional (también con Missguided). En la foto, la modelo y activista con diseños de Love Panache y Sculptresse Lingerie.

  • Foto: instagram

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    Stacey @hantisedeloubli (59,2 mil seguidores) Dicen que lo suyo es auténtica fattitude. Stacey es la musa alternativa del moviemiento body positive. Tiene alma gótica y orígenes caribeños. Su cuenta de Instagram atrae a mujeres que huyen del tópico imaginario vintage en favor de referentes indies. En sus fotos los mensajes de confianza y empoderamiento se expresan con estilismos eclécticos más arriesgados: sombras de ojos que dibujan llamas, peinados con tintes de colores, piercings, anillos pop, estampados gráficos, elementos kitsch… «Creé mi blog como una salida para mi depresión. Quería encontrar un objetivo y animar a otras personas del colectivo fat black a ser audaces con su ropa y su maquillaje». En la foto, Stacey aparece con un diseño de lencero fluorescente de Savage x Fenty by Rihanna.

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