‘Hipsters’ por el mundo

Si quieres viajar modernamente toma nota de estos alojamientos alternativos a la típica asepsia hotelera.

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Aquí, en Pekín y en ‘Pokón’. Eres un moderno y así quieres vivir estés donde estés, porque no te vale ir de viaje y alojarte en la típica cadena hotelera falta de carisma, o probar suerte con un AirBnb arriesgándote a que tu hoster esté peor que la loca de los gatos de Los Simpson (basado en hechos reales). Pero vas a dejar de sufrir: cada vez hay más alojamientos alternativos que te van como anillo al dedo.

En Viena (Austria), un trío de (aún no) arquitectos -Theresia Kohlmayr, Jonathan Lutter y Christian Knapp- han creado Urbanauts, una cadena de lofts de cuatro estrellas a pie de calle, ya que se han construido donde antes había tiendas de ropa, colmados o bares. “Nos preocupaba la gentrificación de las ciudades europeas. Hay miles de metros cuadrados muertos de risa en pleno centro urbano, locales que en las últimas décadas han dejado de tener un uso. Con Urbanauts tratamos de darles una nueva vida, una función social y económica a este microcosmos urbano que además cubre las necesidades de los viajeros independientes”, comenta Kohlmayr al teclado.

El gran logro de Urbanauts quizás sea reactivar las zonas en las que instala sus lofts, porque al no tener una estructura hotelera en vertical, la tiene en horizontal: los servicios los provee el barrio. El precio incluye desayuno en el bar de la esquina, almuerzo en el restaurante de moda que hay enfrente, préstamo de bicis de la tienda de un amigo y, si quieren, se pueden relajar en el hammam de la calle de al lado.

Si por la noche les queda pila que gastar, los huéspedes de Urbanauts estarán en la lista de invitados del vernissage que hay en la galería del barrio, o cualquier otro evento cultural que haya esa noche cerca. Los comerciantes contentos; los hipsters, más. “No solo les alojamos sino que les ponemos en contacto con la cultura local, algo que muchos viajeros andan buscando”, recalcan los chicos de Urbanauts.

Cerca de allí, en el Museum Quartier -uno de los espacios culturales más grandes del mundo- se acaba de instalar en una antigua residencia universitaria el 25 Hours Hotel Viena, un sitio tan cuqui que corres peligro de querer quedarte a todas horas, y la ciudad ya la verás en otra ocasión… Suerte que las bicis Electra que prestan te darán el empujoncito necesario para levantarte de los preciosos sofás del bar del ático, meca de neomadres, artistas muy cultos yhttp://www.25hours-hotels.com/wien/?lang=en especímenes nocturnos, según la hora del día.

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Así se ve la vida a través de las ventanas del Hipster Hostel de Budapest.

D.R.

Por supuesto, el desayuno del 25 Hours se compone de productos pensados para hipsters, como la kombucha bio, leche de soja no transgénica, las ‘tropomil’ variedades de té orgánico Samova y panes y pastas de todos los cereales que existen. En las habitaciones también se duerme modernamente: están decoradas con motivos circenses -en homenaje al circo que solía hacer temporada en el Prater- y equipadas con la línea de jabones y cosmética naturales Stop the Water While Using Me!

“Los nuestros son unos hoteles muy relajados, sin formalismos e ideales para gente que no se toma la vida demasiado en serio”, comenta Felix Sigel, director de ventas del 25 Hours de Viena, vermut en mano y apoyado en una de las bañeras retro que encontrarán en sus terrazas los huéspedes de las nuevas habitaciones, que se estrenarán en abril. “¿A quién no le gustará darse un baño a la luz de la luna y viendo una panorámica de Viena?”. Hamburgo (Alemania), Frankfurt (Alemania) y Zurich (Suiza) son las otras ciudades europeas donde también puedes disfrutar de la filosofía de vida de la cadena 25 Hours.

Si tienes alma de neorrural, tu mejor opción es el Huetten Palast de Berlín (Alemania), que en vez de habitaciones alquila caravanas de camping y cabañas, todas atechadas en una vieja fábrica que dos amigas –Sarah Vollmer y Silke Lorenzen– se han encargado de recuperar. Los precios son muy competitivos y los alojamientos tienen todo lujo de detalles: porches con mecedoras y mesitas plegables, leña y mantitas para que creas que estás en plena naturaleza, pero sin mancharte de fango los zapatos.

En Budapest (Hungría) no hace ni dos años unos amigos obsesionados por los bigotes abrieron el Hipster Hostel. Como su nombre indica, es ideal para los de esa estirpe por el mobiliario y las actividades, como los talleres de cocina húgara que organizan en la cocina con Bodee, un gastrobloguero muy famoso del país. Los que no sean cocinillas pueden esperar tomando vinos en Közhely, el ruin bar de al lado, haciéndose fotos en el fotomatón de la entrada o jugando a las videoconsolas que el hostal pone a su disponsición.

Y pese a lo que podría parecer, no solo de hipsters viven estos alojamientos alternativos. “Nuestro primer cliente fue un hombre de negocios de Londres. Estaba la mar de a gusto rodeado de estos dibujos locos que tenemos por todas las paredes”, se ríe Siegel, del 25 Hours, mientras que Kohlmayr, de Urbanauts, reconoce que esperaban tener “solo huéspedes con bagajes creativos, pero la realidad es que nuestro concepto de alojamiento le gusta a muchísimos tipos de viajeros”.

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Uno de los rincones del bar del 25 Hours Hotel de Viena, meca de modernos y neomadres.

Anna Tomàs

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