En su armario me colé

Tenía 19 años cuando se puso ante una cámara por primera vez. Centenares de directos después, Ana Torroja sigue dando guerra, ahora con su gira Soy. Sus estilismos han sentado cátedra.

Ana Torroja

Foto: Germán Sáiz

La chaqueta, las botas y los pantalones bombachos de Hoy no me puedo levantar, las disparatadas hombreras de Me cuesta tanto olvidarte, el body de las giras ochenteras, su arquetípico peinado masculino… Ana Torroja es parte de la imaginería popular. Sus estilismos están grabados en la retina y trazan una trayectoria del pop nacional. «Nunca he sido mitómana. Pero sí amante de lo extranjero. Los viajes han sido una inspiración estética para mí», admite.

Junto a Mecano, Torroja abrió una puerta a las tendencias y a los sonidos del momento: desde los nuevos románticos al tecno pop y el synth pop. Incluso recuperaron estilos anteriores. «Para los espectáculos, nos inspirábamos en Yes, Jethro Tull o Pink Floyd. Nos encantaba el rock sinfónico».  

Aparece con pantalones, camiseta y botas. «Las llevo en invierno y en verano; haga frío o calor. Es lo más cómodo del mundo. El tacón estiliza pero prefiero la comodidad a la feminidad».

El archivo de RTVE lo confirma. Antes de formar Mecano, Torroja y Nacho Cano debutaron en el concurso Gente Joven (1979) con una versión de Al alba de Luis Eduardo Aute. La madrileña lucía un mono vaquero con un cinturón amarillo. «No era precisamente un look… Actuaba como corista, no podía destacar. Además, entonces no pensábamos en la imagen. Éramos unos críos».
Se les ha acusado de apropiación indebida. De estilismos, se entiende. Y de haberse colado en la fiesta de los modernos (Alaska y los Pegamoides los llamaron advenedizos). «Todo fue muy deprisa. Cuando nos [José María, Nacho Cano y ella] vimos en el meollo, tuvimos que preocuparnos por la ropa. Y nos fijamos en el exterior; en Londres, y en bandas como Depeche Mode, Duran Duran o Spandau Ballet». Y tomaron conciencia de su imagen. «Es curioso, pero las botas de los nuevos románticos han vuelto. Todo se recicla», opina.


 

Aunque no recuerde los nombres de los modistos, es un archivo andante. «Guardo ilustraciones firmadas de trajes de mis giras y de Mecano. Son verdaderas obras de arte». Lo conserva todo. Bueno, casi. «Hice una criba y algunas cosas han desaparecido». El resto, duerme en cajas. «Cuando me mudé a Londres, metí mis cosas en un trastero de alquiler. Ahí llevan desde entonces. A lo mejor abro una y la ropa se convierte en polvo. Está ahí desde 1998; 14 años… ¡Qué horror!».

Tiene alma de costurera. «En los inicios de Mecano, lo hacíamos todo. No contábamos con maquillador ni estilista. Yo tenía una costurera en casa, Enriqueta; me ayudaba mucho». Salvo excepciones (Alvarado), nunca ha colaborado con modistos célebres. «No me lo he podido costear», aclara. Pero sí ha comprado en Dolce & Gabbana, Donna Karan y Roberto Cavalli. Y en mercadillos. «Me encanta el vintage. Es un billete al pasado», afirma la madrileña de 52 años.

Ha sufrido rotos y descosidos. «Estábamos en un frontón en los sanfermines. No llevaba ropa interior. Sudé y me empapé. Se empezó a transparentar todo. El público señalaba, ponía caras. Pero no había escapatoria; estaba arrinconada». Le dejaron una chaqueta y aguantó el tipo. «En el Pabellón del Real Madrid se me rajó el pantalón [1982]. Terminé la canción, me disculpé y ahí los dejé».

Mecano

Nuevos románticos Spandau Ballet, Adam & the Ants, Ultravox… los grupos londinenses de los años 80 inspiraron sus inicios.

Germán Sáiz

Fue una niña como las demás. «Adoraba a Marisol». Pero con un punto de picardía. «Me perdía la personalidad transgresora de Blondie; estudiaba sus vídeos y atuendos. También los de [David] Bowie. Aunque su estilo no era muy ponible. Además, con 15 años no imaginaba que me dedicaría a esto». Al contrario que Nacho Cano que con 17 le contó a su novia su destino: triunfaría con un grupo pop. No se equivocó. «Nos poníamos de acuerdo para no desentonar, para que uno no saliera en shorts y otro con traje. Pero cada cual tenía su estilo». Torroja era la más hippie. «Me encantaban los pantalones campana, los vestidos ibicencos, los patchwork, Gucci… Compraba en Ibiza donde veraneaba con mis padres».  

Rompió con el estilo recatado de las Jeanettes y las Mari Trinis. Se cortó la melena. «Juan Gatti [el diseñador gráfico de La Movida] firmó varias portadas. Para la primera, me recomendó a [la peluquera] Ángela Navarro. Nada más verme, me dijo que tenía cara de pelo corto». Fue un atrevimiento. «Pero cuando me lo cortaron, de repente, me vi y me gusté». Y con él, hasta hoy.

Mecano

Una de las fotos más icónicas de Mecano: Torroja en el Parque de Atracciones de Madrid (1989).

El País

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