En Instagram no todo vale: duras críticas a ‘influencers’ por promocionar las ‘maravillas’ de Arabia Saudí

Los seguidores de varios 'instagramers', que han promocionado en sus cuentas viajes a este país, expresan su rechazo a apoyar el turismo oficial de un lugar que demostradamente no respeta los derechos humanos. Muchos de ellos han sido bloqueados.

En Instagram no todo vale: duras críticas a ‘influencers’ por promocionar las ‘maravillas’ de Arabia Saudí

Instagram de Mick Salas y Lyss.

Aluvión de críticas a un grupo de influencers que accedieron a promocionar en sus cuentas de Instagram viajes para dar a conocer ‘los encantos’ de Arabia Saudí. Los implicados habrían aceptado ser partícipes de Gateway KSA, un programa que, según explican en su web, busca a «influencers y líderes del mañana» para invitarles a descubrir  «ruinas arqueológicas milenarias, espacios dedicados a la ciencia y la investigación» y la oportunidad de interacturar con «la comunidad local e internacional» del país. El requisito indispensable para acceder a ser embajador en redes de Arabia Saudí es, además de tener un buen puñado de seguidores, ser estudiante. Arabia Saudí está expandiendo su política de visas y va a abrir sus puertas a turistas de 51 países con el fin de potenciar el turismo e iniciar una estrategia para no depender tanto del petróleo.

Una de las influencers que ha prestado sus servicios como embajadora de Arabia Saudí es Lana Rose. Con más de un millón y medio de seguidores en Instagram ha dicho sentirse como «en la película de Aladin» visitando algunos de los paisajes del país. En sus posts da a entender que es un contenido pagado con el hashtag #welcometoArabia y @visitsaudi. Mick Salas es otro de los instagramers que ha estado promocionando el turismo saudita en su cuenta. En uno de sus tres posts ha recomendado a sus seguidores «añadir Arabia Saudí a su lista de lugares que visitar» porque «no hay palabras para describir lo majestuosos que son sus paisajes». La influencer neoyorquina Lyss, que tiene más de 1,8 millones de seguidores, ha explicado que viajar a Arabia Saudí le ha hecho descubrir «la hospitalidad, el cariño y la cultura vibrante» del país.

Muchos de sus seguidores han criticado duramente a estos instagramers. «Has visto cuántas decapitaciones ha habido últimamente en Arabia Saudí?, ha comentado un seguidor a Mick Salas. «Venga, vamos a olvidar la discriminación de las mujeres, la falta total de derechos humanos y la corrupción. Mientras haya atracciones turísticas bonitas, no importa, verdad?», ha comentado otra persona a Lyss.

La instagramer @travellingjezebel ha recordado que, mientras algunos influencers aceptan dinero del gobierno de Arabia Saudí, algunos blogueros locales están encarcelados por hablar de «la libertad de religión o los derechos de las mujeres».

En Arabia Saudí, las mujeres pudieron votar por primera vez en el año 2015 y, según este artículo de El País, en agosto de este año se han puesto fin a las restricciones de viaje sobre las mujeres adultas, que hasta entonces necesitaban la autorización de sus tutores. Riad ha sufrido en los últimos tiempos la censura internacional por la situación de las mujeres que, según los grupos de defensa de los Derechos Humanos, a menudo son tratadas como ciudadanos de segunda categoría debido a que hasta ahora requerían el consentimiento de un tutor masculino para tomar decisiones importantes durante toda su vida sin importar su edad. Además el asesinato en 2018 del periodista Yamal Jashogi a manos de agentes sauditas en el consulado del país en la localidad turca de Estambul ha fomentado el repudio de la comunidad internacional, que ha criticado a Riad por el arresto y la presunta tortura de una activistas.

Según publica The New York Times, algunos de los seguidores que han criticado estos viajes han sido bloqueados por los influencers para que no pueden seguir dando su opinión sobre que en Instagram no siempre todo vale.

Ante las críticas de sus seguidores Mick Salas ha decido explicar en su cuenta por qué accedió a la invitación. «No tengo en cuenta aspectos políticos como un factor determinante a la hora de planear mis viajes». Para acabar preguntando a sus seguidores: «¿Boicotearías un viaje a un país basado en las imágenes o información que ves en los medios de comunicación o estarías dispuesto a viajar a cualquier lugar con la mente y el corazón abiertos para formar una opinión por ti mismo basado en tus propias experiencias personales?».

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After our most recent campaign to Saudi Arabia, a few articles came out from some of the most trusted news sources in the world. Although I won’t comment specifically on what was written about this campaign, I do see it as an opportunity to raise an open (minded) discussion on the ethics of visiting countries with perceived cultural views and laws we don’t agree with. It’s a sensitive and subjective topic, but a fair one to make. I make informed decisions when traveling to avoid putting myself at unnecessary risk (i.e. not travel to places where there’s a war going on). With that said, I don’t personally remember the last time I considered politics as a factor when making travel plans. My motivations for traveling are almost always centred on what the country has to offer: the culture, language, cuisine, nature, architecture, the list goes on. Another motivation for me is the opportunity to interact w/ the locals – where sometimes I feel like tourists like myself are the only source of information, perhaps hope, that many voiceless citizens might encounter. Not to mention an opportunity to exchange information; perhaps get a deeper understanding of their culture and their mindset, while they get a glimpse of another culture outside of their own (I can’t tell you the number of people I’ve met in my travels who have never heard of the Philippines, or who find it hard believe that there are Asians living in or are from Chicago). In this day and age, the reality is that there aren’t many places left unexplored on this Earth. Who really benefits if we don’t travel to these unexplored countries because of politics? Or who might really benefit, if we do go, and use our own personal experience to guide others who may have preconceived opinions or misguided information about a country? Now a question I’m curious to know from you all (this is inspired by @aggie ‘s question on a similar topic) : would you ever boycott visiting a country based on the information + image you see online (or given by the media), or are you willing to travel anyway with an open mind and heart, and form your own opinion based on your personal experience?

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