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En busca de Christian Lacroix, el genio de la moda rescatado por Desigual

La nueva colección para este otoño–invierno 2020 de la marca mediterránea calienta motores ante el décimo aniversario de su alianza con el diseñador francés proponiéndonos un juego sobre su paradero actual.

Fue uno de los grandes diseñadores del París de los años 80 y 90, el hombre que recogió el testigo de Yves Saint Laurent y Christian Dior para seguir dando forma a las fantasías de la alta costura. Un enamorado del maximalismo y el color que vivió la época de esplendor de las pasarelas y vistió el auge de las top models y a estrellas del pop como Madonna o Christina Aguilera.

Sin embargo, en 2009 decidió abandonar la casa que todavía hoy lleva su nombre y dejarlo todo. ¿O no todo? Desde entonces, Monsieur Lacroix combina otras de sus pasiones, como la ópera y el teatro, con sus colaboraciones con Desigual. Ahora que se acerca el décimo año de su alianza con el diseñador, la firma presenta su colección otoño-invierno 2020 proponiéndonos un juego: ¿Dónde está el verdadero Monsieur Christian Lacroix?

“Me enamoré de la empresa a primera vista hace casi diez años por esa forma tan diferente de producir prendas para todos, con inspiraciones, temas y raíces comunes a los míos además de nuestra pasión por los colores, estampados y patchwork que siempre he trabajado”, explica el propio Lacroix. Efectivamente, la del diseñador francés y la firma española es una de esas relaciones que parecían predestinadas a suceder.

Ambas partes coinciden en su amor por los estilos únicos, la pasión y el carácter mediterráneo. “Siempre he dicho que soy todo y su contrario. Optimista y pesimista, tímido y valiente, enamorado de todo lo refinado o sofisticado y, a la vez, de todo lo vulgar y folk. Sabio y loco; vago y workaholic; glotón y zen… Siempre prefiero agua helada o muy caliente a tibia”, confiesa el diseñador.

Esta unión de almas gemelas se traduce ahora en una colección para este otoño en la que más nunca es menos. “Desigual, siempre lo digo, no es tan fácil de crear como parece”, nos advierte Lacroix. “Se trata de un lenguaje familiar pero un idioma que tienes que aprender y practicar lo más posible. Significa todos los días compartiendo ideas e intuiciones con el equipo”.

Para esta colección, nos propone prendas “calientes”, según el propio diseñador. Las flores toman el poder con colores calderos sobre negros, distintas aproximaciones al patchwork y tapices mezclados con punto. Esa apuesta se materializa en todo tipo de prendas para la llegada del frío, desde vestidos largos a abrigos de paño, plumas, pantalones estampados, camisas y chaquetas de borreguito. Todas ellas con un pie en lo flamboyant y otro en lo casual.

 

Para su puesta en escena Lacroix y Desigual han contado con tres generaciones de grandes modelos que encarnan a la mujer ideal para la que crea el diseñador francés. “No se trata de una cuestión de edad, nacionalidad, temporada, día o noche. Se trata de placer, encanto, alegría de llevar algo que amas porque se adapta a ti, no solo a tu cuerpo y silueta, sino a tu personalidad y ánimo sin importar el momento del año y siempre fácil de llevar”.

Anh Duong, según el propio Lacroix, “es una encarnación de la chica que tenía en mente al diseñar mis colecciones couture, debido a su carácter, ingenio, especial classy allure, lenguaje y sentido del humor, comportamiento extraordinario, mitad española mitad asiática y elegancia innata”. De Vlada Roslyakova, Delacroix recuerda que “caminamos juntos varias veces, fue mi última bride en julio 2009 con un vestido inspirado en la Macarena que cierra mi carrera como couturier”.

Su última musa, Nyarach Abouch, originaria de Sudán del Sur, representa la elegancia alegre y fuerza arrebatadora tanto de Desigual como de Monsieur Christian Lacroix.

 

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