El traje de baño: el caso de la prenda menguante

Biquinis y bañadores pierden centímetros para emular el ideal latino (Instagram mediante). La muestra londinense ‘Riviera Style’ refleja la evolución del vestir playero.

De los farragosos diseños de principios de siglo XX –que cubrían hombros y muslos– al minúsculo trozo de tela que hoy promueven modelos y celebrities en las redes sociales –con gran parte de las nalgas al descubierto– hay un gran trecho. En concreto, el que recorre la exposición Riviera Style, hasta el 30 de agosto en el Museo de la Moda y el Textil de Londres. Entre los hitos que aborda esta selección de piezas de la ribera inglesa, la Costa Azul francesa y California, destacan la introducción del lastex (una mezcla de satén elástico) en los años cuarenta, el auge de colores vibrantes en los sesenta o la llegada del nailon, que permitió prendas más prácticas y ligeras.

Más allá de modas, el traje de baño refleja, quizá más que ninguna otra prenda, la relación con el cuerpo y el (paulatinamente conquistado) derecho femenino a disfrutar del ocio al aire libre. «Los cambios de estilo desde 1900 revelan mucho acerca de la moralidad imperante en el pasado», comenta Christine Boydell, una de las comisarias de la muestra e historiadora del diseño de la Universidad de Montfort.

Hoy marcas como la española Mango, la estadounidense Victoria’s Secret o la sueca H&M introducen cada vez modelos más pequeños en sus colecciones –que dejan poco a la imaginación–. Y en etiquetas como la norteamericana Maui Girl Bikinis los tangas representan ya del 75% al 80% de sus ventas. «Brasil y otros países de Latinoamérica lideran la obsesión por el culto al cuerpo; y se está forjando un cánon de belleza global (por la difusión de las mismas imágenes en redes sociales) que hace que mujeres de todo el mundo aspiren a tener y mostrar la misma silueta», explica Sandra Bravo, socióloga del observatorio Forefashion Lab.

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Esta imagen de Kylie Jenner obtuvo casi un millón y medio de ‘me gusta’ por parte de sus seguidores.

@kyliejenner

«Nunca el cuerpo había influido tanto en el yo, el autoconcepto, la satisfacción personal y la autoestima como ahora. Nos hemos convertido en fanáticos de un aspecto joven y sensual y, más que nunca, una imagen vale más que mil palabras», añade Bravo. En este ideal curvilíneo, compulsivamente compartido en la Red, no encajan los patrones retro (cinturas altas, trajes de una pieza…). Una encuesta de la web MissTravel, realizada entre más de 43.000 hombres estadounidenses, revela que un 80% detestan los modelos tipo faja. «La Semana de la Moda de São Paulo, a menudo considerada como la quinta capital más importante en la industria después de París, Milán, Nueva York y Londres, ejerce una gran influencia», apunta la experta.

Empoderarse al sol

«Hoy se lleva atreverse con formas y colores», dice Gian Marco Guatteri, CEO de Brasilian Bikini Shop, líder de venta online de ropa de playa brasileña, presente en más de 120 países y que acaba de aterrizar en España. Las braguitas minúsculas representan un 20% de sus ventas, que han crecido un 45% el último año. «En Brasil no siempre llevan tanga, pero si una mujer quiere ponerse uno, lo hace. Es su derecho y está bien aceptado. Al igual que en Francia no sorprende el topless, por ejemplo», apunta. «No hay que caer en el error de pensar que cuanta más tela, más estiliza, porque es todo lo contrario», apuntan desde Calzedonia, en cuya colección las brasileñas tienen un papel relevante por cómo realzan los glúteos. En España, sin embargo, aún predomina cierto conservadurismo: «Las clientas son muy tradicionales, buscan disimular los defectos», dicen en El Corte Inglés.

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Modelos de Adriana Degreas para la tienda online Brazilianbikinishop.com.

Brazilianbikinishop.com/es

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