El nuevo ‘háztelo tú mismo’ se llama ‘cut off’

Gente de todas las edades se aplica con las tijeras, el hilo y la aguja para dar rienda suelta a esta tendencia como respuesta a la moda rápida impuesta por las grandes cadenas textiles.

cut off

Estamos en época de recortes, pero en las calles se están imponiendo tijeretazos que te van a gustar: la moda cut off, que consiste en customizar viejas prendas para estrenarlas de nuevo, coge fuerza porque permite ahorrar e ir a la moda. La creatividad evita que la tarjeta de crédito eche humo y nos muestra que el consumo desatado no da la felicidad. “Confeccionar ropa o simplemente customizarla puede ser divertido y hacerte sentir muy bien, porque crear nos define como humanos. No podemos limitarnos a ser consumidores pasivos, tenemos que volver a usar el cerebro y las manos y desacostumbrarnos a conseguir lo que queremos al instante a cambio de dinero”, considera la británica Rosie Martin, autora del libro DIY Couture, un manual para crear infinidad de modelos en varios pasos y con pocos materiales.

El corte y confección ya no es territorio exclusivo de las abuelas que hacen los vestiditos de nido de abeja a las nietas. Las modernas han cogido el relevo, y Martin es una de esas que dan ideas para crear desde cero y sin patrones prendas exclusivas, futuristas e incluso elegantes. “Mi objetivo es ofrecer instrucciones sencillas al alcance de todos para hacer ropa bonita, y animar a la gente a crear más y comprar menos”, resume Martin.

La moda cut off tiene muchos niveles de dificultad, desde el simple corte de mangas (en sentido literal) de una chaqueta vaquera para convertirla en un chaleco hasta hacer una prenda completamente nueva con un retal. “Yo empecé a modificar prendas de adolescente porque quería ropa que mis padres no me compraban. Me acuerdo de estar sentada al lado de mi madre intentando aprender a coser, perder la paciencia y acabar cortándole las mangas a una camisa de mi padre en vez de crear una prenda desde el principio, como quería mi madre. Pasados los años, la customización se ha convertido en un modo de expresar mi creatividad y mi estilo… ¡y de ahorrar!”, asegura Ariane Moisan, canadiense que regenta la boutique online Boat People, cuyo blog contiene tuturiales para aprender a hacer versiones caseras de casi todo, desde una trenza en cascada hasta un bolso imitación de Marni.

¿Quién no le ha cortado nunca las mangas a una camiseta o se ha hecho unos shorts con aquellos pantalones que tanto le gustaban y se rasgaron por la rodilla? No hay excusa, todos estamos iniciados en el mundo del DIY (do it yourself), solo es cuestión de ponerle imaginación y ganas. “Hay gente que no se atreve a crear una prenda porque tiene miedo de no hacerlo bien. Mi consejo es que confíe en si misma”, dice la autora de DIY Couture. Teñir, desteñir, poner tachuelas, lentejuelas o flecos, cortar unos bajos, estrechar o desgarrar. Todo vale en el mundo del reciclaje textil si está hecho con gusto y sirve para definir mejor tu estilo. Porque otro de los motivos que mueve a la gente a experimentar con su armario es personalizarlo, arguyen las expertas.

“Parte de la popularidad del DIY o la moda cut off se debe a que permite dar estilo propio a la ropa tan genérica que encontramos en las tiendas de hoy en día. Es un buen modo de crear una pieza única sin gastar tiempo ni dinero en exceso”, razona Moisan, aunque algunos perezosos, con poca maña o poco tiempo pero siempre con mucho capital se lo pueden gastar en un short deshilachado y con look DIY de Fake Frivolity, Diesel o cualquier otra gran marca -incluso las de lujo- que ya han hecho un hueco en su catálogo para ofrecer una copia manufacturada de lo que todos podemos hacer en casa.

Esa comercialización del estilo cut off es uno de los motivos por los que Rosie Martin empezó con su DIY Couture: “Veía tanta ropa extremadamente simple en los escaparates de las grandes avenidas y en las boutiques que pensé en compartir las instrucciones para que cualquiera pudiese hacer ropa bonita”. Ahora es la calle la que impone el estilo de la pasarela, y no al revés. “Me encanta que la gente común esté forzando a las grandes marcas a ajustar sus diseños para formar parte del juego. Esas marcas se comen un trozo del pastel de una fiesta en la que no son bien recibidos. Los que pasan por caja para lucir ropa DIY solo están siguiendo el camino trazado por los verdaderos revolucionarios: los que se atreven con las tijeras”, comenta Moisan en plan integrista radical de la causa.

Además de estar compuesto por piezas genuinas, creativas y únicas, hechas a mano por la percha que las luce, el DIY es respetuoso con el medio ambiente porque tiene mucho de reciclaje, y por algo se empieza a frenar el ingente desecho de ropa, que se cuenta por millones de toneladas en todo el mundo al año. Hasta las camisetas horrorosas de propaganda pueden tener una segunda vida más digna: en cinco minutos te haces una funda para el portátil y en cinco días un vestido de novia.

“La sociedad se está concienciando de que tiene que ser más sostenible y, poco a poco, esa idea se está extendiendo al campo de la moda. Crece el gusto por las prendas con historia y los diseños propios que no acabarán en la basura a los dos o tres lavados. Se le está plantando cara a la ‘fast fashion’ que con su ropa baratísima parece gritarnos ‘¡seguid comprando, más rápido!’”, dice la británica.

Moisan, sobre la fast fashion opina que “la moda no debería ser tan barata. tendríamos que aprender a pagar lo ‘adecuado’ por la calidad, y si no podemos permitírnoslo, ¡pues aprender a coser! Un precio ‘adecuado’ implica que todos los que están involucrados en la producción de una prenda, desde el algodonero hasta el manager de la tienda, reciben un beneficio razonable por su trabajo”.

Reciclar no es cosa de pobres, y muchas famosas se han apuntado a la moda de los shorts con bolsillos asomando por debajo de las perneras, con más o menos gracia según el caso pero siempre como recién llegadas de darlo todo en Coachella. Beyoncé, Rihanna, Miley Cyrus, Megan Fox, Lilly Allen, Christina Ricci y Agyness Deyn se han enfundado en unos ‘shorts’ DIY. Si fueron ellas las del tijeretazo o se lo dieron en una fábrica de China, nunca lo sabremos.

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