El mito de la delgadez

Nuestra constitución varía y, por eso, lo que es conveniente para unas, no lo es tanto para las demás. Varios expertos proponen trucos de maquillaje, dietética y nutrición para cada tipo de mujer.

Delgadez

01. Hormonas a raya

«Los niveles hormonales deben ser los adecuados para que todo funcione bien y no ganemos o perdamos peso», opina Iñaki Ferrando, director de comunicación de Sanitas. De hecho, los expertos hablan de «salud hormonal». La celulitis y otros problemas pueden tener su origen en las hormonas. «Durante la adolescencia, el embarazo y la menopausia el nivel de estas es alto. Por eso aparece la piel de naranja. Otros factores como el exceso de sodio (sal), el tabaco, el alcohol y una mala alimentación lo potencian», afirma Carolina López, de Caroli Health Club. La solución: una analítica hormonal y ejercicios localizados en las zonas problemáticas.

02. El peso de la edad

Las arrugas no son el único signo de la edad, los kilos también se notan. «A partir de los 20 años el metabolismo basal se ralentiza, su velocidad disminuye de media en un 2% cada 10 años», asegura Carolina López, de Caroli Health Club. «En 10 años, el peso aumenta en unos tres kilos», corrobora Patricia García, del departamento de Nutrición y Dietética de la Clínica Ordás. Con la edad se necesitan menos nutrientes. «Quemamos muchas menos calorías, sobre todo de noche. Por eso es vital el ejercicio, vigilar nuestra alimentación y cenar ligero». Otro inconveniente. Fabricamos menos cantidad de una sustancia que adelgaza: cada vez producimos menos hormonas del crecimiento. «El crecimiento se frena con la pubertad. Aún así, producimos esta sustancia durante toda la vida. Es muy útil, sirve para sustituir el material que se va deteriorando en nuestro cuerpo», explica Montse Folch, directora del Área de Nutrición del Institut Vila-Rovira. «Si a un paciente le falta la hormona del crecimiento, se le puede administrar», explica Iñaki Ferrando, de Sanitas.

03. Regímenes personalizados

Las dietas proteinadas –como la Dukan o la Pronokal– están en boga. Sin embargo, no existen pruebas de que funcionen mejor, según un estudio reciente de la Asociación Española de Dietistas- Nutricionistas. De hecho, hace 10 años se llevaban las bajas en proteínas (como la dieta del Dr. Atkins, el régimen disociado de Montignac o la dieta Mayo); es decir, justo lo contrario. Conclusión: debemos dejar las tendencias para la moda. «Acertar con el régimen es importantísimo. Por eso debemos recurrir a un experto», aseguran desde la Clínica Ordás. «Lo más recomendable es adelgazar con cabeza y perder kilos moderadamente, entre uno y dos al mes», sugiere López, de Caroli Health Club. «Se deben realizar cinco comidas al día e ingerir alimentos a la plancha, asados o al vapor», añade. La mejor dieta es la equilibrada: debe reinar la proporción entre hidratos de carbono (50- 55%), proteínas (30- 35%) y grasas (15- 18%). El secreto de los cuerpos diez: muchísimo ejercicio. La tecnología nos ayuda a levantarnos del sofá: el iPhone y el Android ofrecen aplicaciones muy divertidas y adictivas. Registran nuestro progreso, permiten practicar deporte con los demás y hasta dan puntos.

04. ¿Anoréxica con 50?

«Cada vez hay más diagnósticos a mujeres de 40 o incluso de 50 años. Muchas enferman después del embarazo o cuando sus hijos se van de casa. Una situación traumática basta para provocarlo», asegura Anabel García Iglesias, psicóloga y experta en trastornos de comportamiento alimentario. «Las mujeres se obsesionan con su cuerpo, nunca habíamos visto tanta preocupación con la figura como en la actualidad», afirma Margo Maine, coautor de The Body Myth: Adult Women and the Pressure to Be Perfect. La buena noticia: al contrario que con los adolescentes, los adultos tienen más facilidad a la hora de reconocer el problema y pedir ayuda. Otro dato importante: según los últimos estudios existe una predisposición genética a desarrollar este tipo de trastornos, pero el entorno y la educación también desempeñan un papel muy importante.

05. Medidas diez

Los diseñadores no son los únicos que toman medidas; los cirujanos también. Los centímetros, volúmenes y proporciones son imprescindibles. ¿Existen las medidas ideales? «Hay un número áureo, el phi que marca la proporción perfecta. Pero nosotros hablamos de medidas antropométricas: de las frecuentes en mujeres y hombres. Su media nos sirve de guía», explica Jesús Benito Ruiz, cirujano plástico de la Clínica Tres Torres. Los médicos recomiendan modificar el cuerpo de manera armoniosa, pero muchos pacientes se resisten. «En el rostro suele ser fácil convencerlos, pero hay otras zonas del cuerpo, como el pecho, para las que tienen ideas claras», afirma.

06. El estrés hincha

Cuando nos agobiamos, segregamos cortisol, también conocida como la hormona del estrés. «Si los niveles son altos durante mucho tiempo, la hormona afecta al sistema inmunológico, la fertilidad y los huesos», afirman desde Caroli Health Club. Su recomendación: practicar meditación o deportes como el pilates y el yoga tres veces por semana.

DESMONTAR MITOS

Los famosos, Internet y las leyendas urbanas han alimentado un sinfín de tópicos. Muchos de ellos no hacen honor a la verdad.

1. Las delgadas no tienen celulitis. Falso. A algunas no se les nota tanto, pero si se pellizcan el muslo, la encuentran. «El 80% de las mujeres tienen celulitis a partir de la pubertad, no tiene nada que ver con el peso», aclara Rodrigo di Gregorio, nutricionista del método KOT. Además, también se debe a una mala circulación linfática, algo que afecta a todas. «A veces, el sistema por donde pasan las toxinas no funciona bien, entonces, se retienen líquidos. Esta acumulación afecta las células de zonas como los glúteos, los muslos y el abdomen», detalla Di Gregorio. También influye la genética y la cultura: las asiáticas, por ejemplo, casi no tienen.

2. La fruta engorda menos si se toma antes de las comidas. «No es cierto. Tiene las mismas calorías si se ingiere antes o después», asegura López, de Caroli Health Club. ¿Entonces por qué muchas dietas lo recomiendan? «Porque sacia. La fruta tiene agua y fibra y, si se ingiere antes, permite comer menos después», afirma la experta.

3. Las dietas basadas en frutas son mejores. «Falso. No son equilibradas: solo aportan minerales, fibra y antioxidantes. Pero no proteínas, hidratos de carbono y grasas, elementos esenciales», explica Carolina López, desde Caroli Health Club. Un dato: no todas las frutas aportan las mismas calorías: entre las hipocalóricas –con pocas calorías– están el melón, la sandía, la papaya, la guayaba y el pomelo. La manzana, sin embargo, aporta más: unas 59 por cada 100 gramos.

4. Los beneficios de hacer ejercicio son los mismos, independientemente de la hora a la que se practique. No es cierto. «Varios estudios demuestran que hacer deporte por la mañana quema más grasas», afirma López. Otra ventaja: «Nos cargamos de endorfinas (buen humor) para todo el día», comenta Folch, del Institut Vila-Rovira.

5. La influencia de las modelos puede ser negativa. Las imágenes de mujeres delgadas influyen. Según algunos, para mal. Sin embargo, un reciente estudio de la Ohio State University de Columbus (EE UU) asegura lo contrario. Pueden mejorar nuestro estilo de vida. Esa es la conclusión a la que han llegado después de que 140 mujeres se rodearan y leyeran reportajes con fotos de modelos y famosas durante cinco días. Las mujeres a las que les tocaron artículos sobre delgadez tenían una mejor opinión sobre su cuerpo que el resto. La razón: se habían puesto a hacer deporte.

LO QUE PREOCUPA A…

Medidas y proporciones diferentes, pesos y musculatura distintas… Lógico que no nos obsesionen las mismas cosas. 

LAS VOLUPTUOSAS

Perder las curvas al bajar kilos. «Cuando estamos a dieta, reducimos la ingesta de calorías y perdemos la grasa acumulada en senos, caderas y nalgas. Para mantener las curvas, debemos tonificar la musculatura haciendo bici, nadando o corriendo. El pilates es otra solución», recomienda Caroli, de Caroli Health Club.

Picotear entre horas. Esta manía desaparece si se cumplen las cinco comidas diarias y si se desayuna bien. Dos consejos más: no dejar más de cuatro o cinco horas entre las comidas y beber dos litros de agua diarios. «Otra causa de esta ansiedad puede ser el déficit de serotonina, un neurotransmisor encargado de regular el apetito. Podemos aumentar su nivel con una dieta rica en triptófano, presente en la pasta, el arroz, los cereales, la leche, los huevos, la soja, el pollo, el pavo, el queso, el plátano y las legumbres», recomiendan desde Caroli Health Club.

Recaer al terminar la dieta. «Es esencial cambiar los hábitos de por vida y no pensar en hacer dieta para adelgazar a la velocidad del rayo», avisa la nutricionista López.

El canon actual. «La estética en el arte y en la moda es fluctuante. Ha habido periodos de estilización y otros de formas más plenas. Ya ocurría con las pinturas rupestres; hubo épocas de máxima esbeltez y otras mucho más realistas. Hay pinturas, como las del flamenco Rubens, donde la gordura es aparente. En siglos anteriores, se pintaban cuerpos enjutos. El XX ha sido el de la delgadez, pero todavía no sabemos si el XXI lo será», argumenta Anna Miquel, profesora en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona.

LAS DELGADAS

La distribución de la grasa. Es cosa de genes y su distribución puede no ser la deseada ni en el caso de las tallas grandes ni en el de las pequeñas.

Un vientre hinchado. Se nota bastante si eres delgadita. «Un buen remedio son las bebidas diuréticas como el té verde. Luchan contra el envejecimiento a golpe de antioxidantes, desintoxican y evitan retener líquidos. Otros alimentos depurativos son los apios, la cebolla, el perejil, la piña, los espárragos.

No lucir curvas. En cuanto se pierden uno o dos kilitos, se nota y mucho: la mandíbula se marca, el sujetador queda grande y los vaqueros se caen. Una vez más, la solución pasa por el gimnasio: se debe tonificar y levantar pesas.

Parecer enferma. Se suele asociar la delgadez con hábitos pocos saludables, como dietas o ayunos, cuando muchas veces es cosa de genes. «Lo mejor en estos casos es ignorar lo que nos digan y seguir con nuestra vida como si nada», aconseja la psicóloga Anabel García.  

El índice de masa corporal. Este parámetro establece una relación entre peso y talla. Si es demasiado bajo, hay desnutrición. Una mujer de mediana edad debe tener entre 25% y 30%. El índice de grasa (IMG) tiene en cuenta la relación entre la grasa y la masa libre de grasa (músculos y huesos). «Las mujeres con un IMG muy bajo suelen tener más dificultades para quedarse embarazadas», avisa Patricia García, de la Clínica Ordás.

Mantener el peso. «En las numerosas consultas que he tenido, la mayor preocupación de las delgadas es conseguir conservar su peso, su pesadilla es adelgazar más», afirma García, de la Clínica Ordás.

Trucos para realzar facciones delgadas

– La base perfecta: «Debemos optar por un fondo dorado para conseguir un aspecto más saludable. Las caras finas suelen parecer más enfermizas», asegura Gato, maquillador oficial de Maybelline.

– Ojos panda: «Sugiero marcar una mirada redondeada u ojo panda con la sombra. La clave está en hacer un degradado e ir de un tono intenso en el nacimiento de las pestañas a otro más claro en el arco del párpado. Es importante usar mucha máscara de pestañas y no depilar demasiado las cejas», recomienda Gato.

– Pómulos jugosos: «Los rostros delgados deben evitar los coloretes oscuros, afinan los rasgos. Lo mejor son los rosados y las fórmulas en crema. Dan jugosidad y despiertan el rostro», detalla el profesional.

– Más mandíbula: «Se debe aplicar con los dedos un poco de corrector o de iluminador en la mandíbula».

– Labios carnosos: «Si son demasiado finos, se pueden ensanchar con un lápiz y rellenar luego con una barra en un tono natural y con brillo».

– Un toque saludable: Basta con un poco de colorete sobre el caballete para lograr un aspecto lozano.

Manual para afinar el rostro

– Nada de fondos brillantes: «Es mejor optar por una base mate que evite los brillos. El exceso de grasa da sensación de obesidad», asegura Gato, de Maybelline.

– Ojos felinos: «Si sobran algunos kilitos, sugiero alargar la mirada hacia las sienes y achinar el ojo. Lo mejor es usar una máscara que alargue y separe las pestañas», recomienda Gato. Otro truco: definir y alargar las cejas para aportar más ángulos al rostro.

– Pómulos bien definidos: «Se deben marcar con polvos bronceadores», sugiere.

– Barras intensas: «Para los labios, mejor reservar tonos fuertes que enmarquen bien, así se acortan las distancias entre los rasgos y se disimula lo que sobra».

– Adiós, papada: «Para afinarla basta con aplicar unos polvos bronceadores con una brocha gruesa bajo la línea de la mandíbula y la papada».

– Nariz: Basta con pasar un pincel sobre el caballete para iluminarlo, así lo alargamos.

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