El futuro viste prendas inteligentes

Más allá de tendencias, comodidad y funcionalidad, existe una nueva manera de ver y entender la moda. Hoy las llamadas prendas inteligentes son capaces de transmitir estados físicos, sensaciones e incluso pensamientos.

Vestido Microsoft

Se abre una nueva era en la industria textil. La irrupción de las llamadas prendas inteligentes, aquellas que interactúan con las personas y el entorno gracias a la tecnología, aportan otra dimensión. Hoy lo último y más novedoso es que la ropa informe de la evolución de una herida o que detecte el estado emocional de la persona que la viste. En eso trabaja el investigador Francisco Andrade, que lidera un proyecto europeo en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. La clave consiste en convertir las fibras textiles en detectores de sustancias químicas. «La ropa –impregnada de una tinta de nanotubos de carbono– detecta fluidos corporales como el sudor o la orina y transforma la información en señales que pueden ser monitorizadas. Así los tejidos pueden, por ejemplo, aportar datos sobre el estado físico de una persona y ser analizados al instante por un médico (o por el propio usuario) a través de un ordenador o un dispositivo móvil». Un avance útil para medir la cicatrización de una herida o para quienes sufren enfermedades, como la diabetes.

PRENDAS ANTIESTRÉS Y ANTIMANCHAS. La ropa del futuro debe brindar confort, elegancia, practicidad y, según Laura Morata (diseñadora de la firma Madre Mía del Amor Hermoso), «además debe proteger el medio ambiente». Especializada en Diseño Industrial, Laura ha conseguido fusionar tecnología con diseño para crear prendas de tejidos naturales (sedas, algodones y lanas) que faciliten la vida. Con principios propios de la aromaterapia, ha confeccionado ropa urbana que incorpora microcápsulas con esencias: «Vainilla y jazmín, más relajantes, en trajes de novia; aroma de fresa y manzana ácida en vestidos y camisas de diario, para afrontar el día con una sonrisa». También ha diseñado vestuario antiestrés. «Son prendas con antiestáticos, que evitan que las mujeres se carguen de la energía electroestática que desprenden móviles y ordenadores».

GENERACIÓN 'GADGET'. Zapatillas con GPS que se cargan pisando una alfombra, cascos inteligentes, chaquetas táctiles, bolsos con paneles solares –para recargar la batería de dispositivos electrónicos– y sudaderas que emiten mensajes con tinta lumínica. Son algunos de los productos desarrollados por Innovalley, una empresa que fabrica vestuario inteligente. «Con los nuevos tejidos intentamos fusionar ropa y móvil, dos elementos que llevamos siempre encima», explica Xavier Verdaguer, director de esta empresa. Otra compañía española que se dedica a desarrollar colecciones tecnológicas es Grupo Morón. ¿El producto estrella? Plantillas antiperforación. «La idea surgió hace ocho años, cuando detectamos que el zapato de seguridad tenía carencias: pesaba mucho, era rígido e incómodo», recuerda Diego Morón, gerente de la empresa. «Empezamos a desarrollar una estructura de capas de tejido técnico de alta tenacidad y así logramos un producto ligero, flexible y homologado por las normativas europeas».

EL MERCADO NORTEAMERICANO. En Estados Unidos, destaca la empresa neoyorquina Sensatex, que diseña prendas que permiten conocer online el estado de las personas. Pero poco a poco las grandes firmas también se suben a esta ola que está revolucionando el sector textil a través de la tecnología. Destaca el kit Nike+iPod Sport, un equipo que ofrece información al corredor mientras realiza actividad física. Con un simple vistazo puede controlar tiempo, ritmo, distancia recorrida y calorías quemadas. Microsoft no se ha quedado atrás y, junto con Asta Roseway y Sheridan Martin Small, ha desarrollado un vestido que tiene función de pantalla. La prenda cuenta con cuatro placas de circuitos y un proyector y, cuando el usuario escribe un mensaje en su móvil, este se proyecta en la falda, para que todas las personas puedan ver su tuit. «En el futuro, nuestras palabras nos vestirán», ha declarado Roseway.

Y TAMBIÉN COMPLEMENTOS… Tampoco faltan accesorios inteligentes como los guantes de Agloves, con hilos de plata y nailon. Funcionan como una extensión de la piel y permiten controlar pantallas táctiles. Para los amantes del cine 3D, la firma de óptica Carl Zeiss ha desarrollado las gafas Cinemizer, que se conectan a un ordenador, consola, móvil e incluso iPad, para jugar o ver películas en 3D. Y Aunque todavía son pocos los usuarios, lo cierto es que la revolución tecnológica aplicada a la moda ya está en marcha. ¿Alguien se atreve a imaginar cómo vestiremos en el futuro? Se abren las apuestas. 

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