El estampado de setas: una obsesión veraniega con una explicación sociológica

Que no cunda el pánico: nos referimos al estampado de setas, que se cuela en nuestros armarios en plena fiebre por el cottagecore y el amor por el mundo campestre.

Parece que la moda se ha empeñado esta temporada en que hagamos de los alucinógenos nuestra bandera, aunque por supuesto lo ha hecho de forma que nuestra salud no se vea perjudicada. La industria apuesta esta temporada por dos estampados con vocación psicodélica al decantarse por el estampado smiley y por el print de hongos. Sí: los hongos bailarines que en Fantasía danzaban al ritmo de Tchaikovsky se cuelan ahora a ritmo rápido en nuestras perchas al haberse convertido en aliados de la vida sana gracias a la creciente fascinación con la naturaleza. “Hemos detectado que muchas marcas apuestan por los dibujos de hongos y llevan la fascinación natural que sentimos por la naturaleza sus colecciones, tanto en marcas juveniles que exploran motivos alucinógenos hasta joyas en ultra femeninas adornadas con charms inspirados en setas”, explica la editora Polly Waters a ‘Fashionista’. Por si fuera poco, el interés por los hongos ha alcanzado Hollywood con el documental Fantastic Fungi, que argumenta que los hongos son la mejor esperanza de la humanidad a través de la voz de Brie Larson.

Pero, ¿de dónde viene la fascinación por los hongos? En una realidad en la que la fatiga, la ansiedad y la obsesión por las redes sociales se impone, las setas ofrecen la posibilidad de escapar a otro universo en el que no tener cobertura no importa y en el que el FOMO no existe. El estampado de hongos, por ende, se convierte en una suerte de valeriana gráfica que nos ayuda a desconectar por más que en realidad no hayamos desactivado el wifi… ni tengamos en mente hacerlo. Firmas como Eden Power Corp, Gucci y JW Anderson han tomado los hongos como fuente de inspiración y como el motivo perfecto con el que acercar el mundo natural a la moda y aportar así un halo de misterio a un mercado en el que los estampados estivales florales y frutales han perdido su magia. Por si fuera poco, las setas comienzan a adentrarse en la moda no solo mediante estampados, sino que gracias a Aniela Hoitink, en colaboración con la Universidad de Utrecht, ha desarrollado Mycelium, un tejido a base de hongos.

Los materiales sostenibles y la tendencia de los estampados de setas han ganado fuerza durante y tras la cuarentena, en la cual, pese a haberse erigido la tecnología como la gran salvadora, algunos han querido alejarse de ella al ser conscientes de su dependencia. Es ahí donde cobra fuerza la moda del cottagecore, una tendencia que paradójicamente ha nacido en redes sociales y que aboga por la desconexión y el disfrute de las cosas simples de la vida. Su reflejo estético lo dibujan sus vestidos campestres, las siluetas holgadas y relajadas y diseños con cuellos hiperbólicos festoneados. Por si fuera poco, Taylor Swift se ha convertido en su mejor defensora mainstream en su nuevo álbum, creado durante el confinamiento y en el que sus imágenes huyen de los clásicos looks asociados a la estética pop para abrazar el universo campestre y folk.

Mientras las redes sociales se llenan de fotografías que idealizan la vida de campo, matizadas por supuesto por un sinfín de filtros, los seguidores de esta tendencia posan junto a setas que se convierten en los bonsais del Reino Fungi que dan la bienvenida a este universo calmado. Si todavía no estás preparado para dejarlo todo atrás y huir al campo, no te preocupes: tenemos las prendas con las que abrazar la tendencia sin necesidad de alejarte del wifi.

Bolso The Fungi de la colección de Katy Perry. Inspirado en los hongos, aporta un halo psicodélico a tus looks. Cuesta 20 euros.

Cazadora perfecto de cuero con estampado de setas pintado a mano de Gucci. Cuesta 4.980 euros

 

Bañador hecho con botellas de plástico reciclado de Muzungu Sisters. Cuesta 145 euros.

 

Camisa con estampado vintage de setas y femenina y romántica lazada al cuello de Alister Mackie. Cuesta 890 euros

Sudadera con capucha de algodón con estampado de setas de JW Anderson. Cuesta 195 euros.

Top de estética cottagecore de popelín con estampado de setas de Staud. Cuesta 49 euros.

 

Jeans que rinden homenaje a la tradición folk escocesa del diseñador, Charles Jeffrey. Cuestan 332 euros.

Camisa de seda satinada con estampado de cuadros y dibujos de setas estampadas de Helmstedt. Cuesta 355,86 euros.

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