El año que el ‘selfie’ conquistó el mundo

O siete razones por las que la autofoto es algo más que la palabra del año del diccionario Oxford.

cover

Foto: Instagram/ Twitter/ Getty/ Cordon Press

Selfie: dícese de una fotografía tomada por uno mismo que normalmente se realiza con un smartphone o una webcam para compartirla después en una red social. La autofoto es, desde el pasado 19 de noviembre, la palabra del año para el diccionario Oxford. Un vocablo cuya traducción más acertada al español es, según el propio diccionario, autorretrato postureo (sí, así, en pack) y que en finlandés vendría a ser marcarse un omakuva.

El narcisismo digital del selfie –que toma el relevo del GIF (palabra insignia para el diccionario en 2012)– se ha ganado su altar en la cultura pop pese a no ser un fenómeno inesperado y rompedor como el Twerk que popularizó Miley Cyrus o schmeat (la carne producida sintéticamente que crece de antibióticos y sérum bovino), dos finalistas que se han quedado a las puertas de ser la palabra del año. El término lleva más de una década deambulando por nuestras conversaciones (un australiano lo escribió por primera vez en su blog en 2002, por allí tienden a añadir las palabras con el sufijo -ie) y solo en el último año hemos utlizado la palabra en ciernes un 17.000% más que en 2012. Vamos, que nadie se ha librado del selfie. Ni el Papa de Roma.

Pero no solo por acompañarlo de una hashtag hemos encumbrado al selfie en nuestras vidas. Aquí van una cuantas razones más por las que el término ha conquistado el mundo en 2013:

Entró en los museos y se convirtió en arte: Con el objetivo de mostrar "desde confesiones poéticas en internet a comentarios humorísticos y retratos experimentales new age" la feria Moving Image de Londres inauguró en octubre la National #Selfie Portrait Gallery. Una galería efímera de 19 artistas europeos y de EE UU que trasladaron sus pulsiones artísticas al arte de hacerse autofotos.

Con él llegó la polémica: manual de ética del 'selfie'. Mucho se ha comentado en Internet sobre qué tipo de 'selfies' son de buen gusto o no y cómo el ego digital puede pasar la línea del mal gusto. Quien ha fomentado este debate es Jason Feifer, creador de dos de los Tumblrs sarcásticos (y más virales) del año: Selfies at funerals (que precisamente cerró su círculo ayer con este selfie de Obama en la despedida a Mandela) y otro sobre autorretratos en campos de concentración.

selfie obama

Imagen via selfiesatfunerals.tumblr.com

Ríos de tinta también ha tenido el selfie que se marcó la madre que lució cuerpazo cuatro días después de dar a luz. Eso, directamente, fue ensañamiento y alevosía.

 

 

Ya existe el líder del movimiento 'selfie': Benny Winfield. Desde el pasado mes de julio este norteamericano sube a su cuenta de Instagram su selfie diario (y enigmáticamente sonriente). Un experimento que cuenta con más de 190.000 seguidores y que ya ha conseguido que hasta el New York Times se haga eco de su 'hazaña'.

selfie

Benny Winfield, autoproclamado líder del movimiento ‘selfie’.

Instagram/ @mrpimpgoodgame

La tecnología se rindió a él (y Justin Bieber, también). Uno de los éxtios del año ha sido Frontback, una App que te permite contar una historia de tu selfie. Con más de 350.000 descargas, esta aplicación permite mostrar en una sola foto lo que captan las dos cámaras de tu iPhone: tu cara (por algo es un selfie), y lo que hay detrás. Sus desarrolladores, según Techcrunch, han rechazado una oferta de compra de Twitter y han recaudado más de tres millones de dólares con ella. Pero no todo son triunfos. El bluff del año ha sido Shots of Me, una red para compartir autofotos cuyo único mérito ha sido conseguir que Justin Bieber sea uno de los accionistas principales. Pero ni con esas. Mientras los selfies del canadiense consiguen más de 800.000 likes en Instagram, los que muestra en Shots of Me apenas se quedan en 80.000. Claro que para epic fail, el video-selfie que grabó la supuesta prostituta brasileña en la habitación de un Bieber durmiente.

ashton kutcher

Ashton Kutcher y Jack Dorsey (uno de los creadores de Twitter), fans del ‘selfie’ de dos caras.

Frontback

Se convirtió en reclamo publicitario: el 'selfie' vende. ¿Y si convertimos imágenes históricas en selfies? Esto mismo se preguntaron desde el periódico The Cape Times y, gracias a una efectiva campaña de la agencia de publicidad Lowe Cape Town, lo consiguieron. Aunque el proyecto se realizó en 2012, no se ha convertido en viral hasta hace unas semanas. El lema: No puedes estar más cerca de las noticias.

historical selfies

Imagen via Adweek


Llegó al espacio… y al lado oscuro. Si antes decíamos que ni hasta el Papa se libra, cabe recordar el guiño de Darth Vader al movimiento al estrenar la cuenta de Instagram de Star Wars

o el selfie espacial del astronauta italiano. A ver quién supera esto.

Triunfó el #feministselfie. Muchos creen que las autofotos son el último signo de degradación de la especie. En Jezebel, una de las web femeninas más leídas de la red, una redactora decidió hace unas semanas aportar su granito de arena a esta teoría asegurando que las mujeres que comparten selfies en sus redes sociales en realidad están buscando ayuda y que hacen un flaco favor a su autoestima al exponerse así porque, en el fondo, "lo que importa es que si el resto del mundo cree que eres guapa". El contragolpe estaba asegurado. Muchos internautas se rebelaron contra el texto colgando selfies bajo el hashtag #feministselife. Moraleja: nunca cuestiones el poder de la autofoto, por algo ha conquistado el mundo.

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