El ABC de la joyería

De las últimas tendencias a los nuevos materiales, el auge de la joyería ética o las claves para cuidar, transformar y comprar una joya. Los expertos desvelan los secretos de este sector del lujo.

Joyas Meg Mundy

Foto: John Rawlings / Condé Nast Archive

¿Por qué son tan valoradas las piezas antiguas?

Más allá de su valor material o sentimental, este tipo de joyas tiene un interés documental. «Muchas de ellas muestran las técnicas que se empleaban entonces, y reflejan la evolución artística de la joyería», explican desde Cartier, cuyo archivo contiene piezas vintage de un valor incalculable. «No es solo la historia que esconde detrás, sino sus acabados exquisitos y su carácter singular», afirma Rosa Tomás, directora en Barcelona de Circa, empresa líder en la compra de alta joyería, diamantes y relojes. Ernesto Gutiérrez, dueño de Bárcena, ve el paso de los años como un aliado. «Son obras únicas. Podían no serlo cuando las fabricaron, pero la criba del tiempo hace que lleguen a nuestros días los mejores ejemplares». La exclusividad y la calidad de estos diseños ha popularizado las subastas. Las claves para salir victorioso de una: «Marcarse unos objetivos claros, estudiar bien la alhaja por la que se va a pujar y mantener la cabeza fría. ¡Es fácil dejarse llevar!», dice Gutiérrez.

Una inversión segura

La respuesta es unánime: «Por el diamante no pasa el tiempo», afirma el gemólogo Melvyn Kirtley, presidente en Europa de Tiffany & Co., que ha hecho de los diamantes amarillos su buque insignia. Los motivos: «Se puede medir de manera objetiva su calidad, el mercado es importante, permite hacer cotizaciones y es una gema que va con todo, de noche o de día, con un vaquero, un vestido de cóctel o una americana naranja», comenta Nathalie Guedj, presidenta de Carrera y Carrera. Además, «su versatilidad para crear joyas intrépidas o diseños clásicos ya acuñados lo convierte en el más querido por los joyeros», afirma Alfonso Durán. La segunda opción: zafiros, esmeraldas y rubíes.

La joyería sigue tendencias

Igual que en la moda, cada temporada surgen propuestas que se suman al joyero y lo actualizan. Este año, es el color, potenciado por «la incorporación de una variedad de gemas que permite mayor variedad creativa y económica», dice Juan Olivera, consejero de Masriera. Una de las firmas que más sigue la moda es Nicol’s: «El exceso barroco y el color son nuestras apuestas», cuenta su director comercial, Daniel Nicolás.

Relojes joya

Con las virtudes de un reloj y la belleza de una joya, se han convertido en los reyes del sector. El valor intrínseco de las gemas y metales que lo visten es indiscutible. Pero no solo el exterior –por deslumbrante que sea– cuenta. Para Fernando Sosa, director técnico de TAG Heuer, «es la maquinaria la que determina su valor fundamental. Los mecanismos antiguos tenían un alto nivel, y muchos siguen funcionando hoy. Pero los modernos mantienen ese valor artesanal, con el agregado de nuevos materiales y una mayor precisión y fiabilidad». Para mantenerlos en buen estado, y rentabilizar la inversión, «es importante hacer mantenimientos en el servicio oficial cada dos años».

¿Los gustos son universales?

En 2012, la industria del lujo crecerá un 7%. La cifra estimada: 212 billones de euros, «y los más beneficiados serán quienes se adaptan a los gustos demográficos», explican en la consultora Bain & Co. La respuesta es inmediata. «Nos ajustamos a cada mercado», dice Rosa Tous. «En Rusia buscan piezas coloridas y espectaculares con el oso; en Asia gustan más pequeñas». Desde Cartier señalan el éxito de los relojes de menor diámetro en China y en Chaumet el de sus tiaras. En Carrera y Carrera no cambian el diseño, pero sí el formato. Sus piezas vienen en versión mini, midi y maxi. Y en Nicol’s hablan de una tendencia minimalista europea frente a la opulencia de Rusia, los países árabes y Sudamérica.

España, al alza

Muchos son los nombres nacionales que han conquistado el mercado, fuera y dentro de nuestra frontera. Majoral ha sido la primera empresa española en ganar un premio Design Couture en el salón anual de joyería de Estados Unidos. Afincadas entre Donostia y Nueva York, las hermanas de Torrubia & Torrubia fueron finalistas en los Rising Star Award que entrega la revista WWD. Sara Lasry, con diseños muy femeninos hechos a mano, y Joaquín Berao, con una estética más industrial, también apuntan maneras.

¿Qué hay de nuevo?

A los metales de siempre, se han sumado dos. El paladio, que gracias a sus propiedades ya es un favorito en la joyería actual. «Es parecido al platino, pero más ligero –por lo que permite hacer piezas más grandes– y más resistente, ideal para monturas», explica Lara Bohinc. La otra novedad es obra de Tiffany & Co., que creó el rubedo, una aleación única, ultraligera, muy resistente y con un brillo excepcional, para conmemorar su 175 aniversario con una colección especial.

¿La talla importa?

El tipo de piedra, la montura donde se engaste, la pieza –si es un broche o una alianza– y el estilo que se busque –más o menos clásico– son factores a tener en cuenta. «Aunque hay fórmulas ganadoras», apunta Kim-Eva Wempe, heredera de la firma fundada por su bisabuelo en 1878. «Los diamantes suelen pedirse en la típica talla brillante; y las gemas, en forma de gota, mi favorita».

Oro… rosa

Tras la Bienal de Anticuarios de París, The New York Times anunció la vuelta del oro rosa con una larga lista de ejemplos. El anillo-flor de Piaget, el reloj Serpenti de Bulgari o la colección Delilah de Boucheron, cuya directora creativa, Claire Choisne, lo eligió porque «es más discreto que el blanco o el amarillo, da calidez y se mezcla bien con gemas de color». La tonalidad se consigue añadiendo cobre. «Máximo, 20%», dice Forot, director de Piaget, «lo cual no diluye significativamente la calidad del oro».

Es el síntoma más claro de la modernización de la joyería: las piedras preciosas y el oro se mezclan con componentes menores como el cristal, el metacrilato o la resina. Esa es la base con la que Aurélie Bidermann, Tom Binns –al que Michelle Obama recurre en las grandes ocasiones– o Erickson Beamon han forjado el concepto del nuevo lujo. Para su cofundadora, Vicki Beamon, «los materiales son los que dan personalidad a una joya. Experimentando se crean piezas únicas».

Transformar una joya: cuándo y cómo hacerlo

«Al alterar una pieza, no se pierde valor económico», asegura Nathalie Guedj desde Carrera y Carrera, «y se puede dar nueva vida a joyas que teníamos olvidadas». A la hora de hacerlo, «es mejor conservar cualquier firma o marca que la identifique, ya que otorga un valor añadido», recomienda Rosa Tomás, de Circa. «El secreto es adoptar la estructura para darle otro uso, pero sin llegar a alterarla tanto que no sea recuperable»,
explica Alfonso Durán.

Ética

La idea: fomentar prácticas responsables a nivel ético, social y ambiental. «Y eso no tiene nada que ver con la capacidad de hacer una joya bonita», sentencia Nathalie Guedj, de Carrera y Carrera, una de las firmas afiliadas al Consejo para las Prácticas Responsables en el Área de la Joyería. La española Arabel Lebrusan usa «materiales respetuosos con el medio ambiente, como plata 100% reciclada y oro Fairtrade y Fairmined, que asegura condiciones dignas para los mineros». Natasha Collis, afincada en Ibiza, recupera la fabricación artesanal. Sus piezas, trabajadas a mano, adquieren un acabado irregular que las hace únicas.

Las mejores tiendas ‘online’

A principios de este mes, la agencia Luxury Lab publicaba el ranking de las mejores webs de joyería. Ostentaba el primer puesto Tiffany & Co., que también fue pionera en crear una aplicación para novias, con servicio de personalización y red social propia. Le seguían Swarovski, Cartier y Pandora. Para Rosa Tous, «vender online supone recrear una experiencia de compra que haga que el cliente, cada vez más exigente, tenga acceso al producto y la firma de forma cómoda y fiable». «No hay que tener reparo en ponerse en contacto con la marca», aconseja Lebrusan.

¿Cómo cuidarlas?

Ante la duda, mejor ir al experto. «Sobre todo, con materiales frágiles como perlas, coral u ópalos», dice Ernesto Gutiérrez. «Los diamantes y zafiros son menos delicados», afirma, y se pueden cuidar en casa. Rosa Tous recomienda «guardarlas en su estuche. El metal se limpia con una gamuza no abrasiva; las piedras, con cepillo, jabón neutro y agua tibia».

La plata ha vuelto

Es la estrella de la línea insignia de Gucci, Bamboo. Pomellato la ha elegido para reeditar sus iconos, antes de oro y platino. La plata está en auge, y no solo porque sea más asequible, sino porque «permite hacer diseños más innovadores», afirma Michele Sofisti, director de Gucci Timepieces and Jewelry. «Su densidad es inferior a la del oro», explican desde Pomellato, «lo que permite aumentar el volumen de las piezas y la longitud de las cadenas. Las joyas parecen más modernas, pero visualmente ligeras».

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