Cómo cuidar la piel seca que dejan los medicamentos contra el acné

Las consecuencias son inevitables pero la clave, según los expertos, es minimizar los efectos con una profunda hidratación.

piel seca

Eva llevaba mucho tiempo con granitos en la espalda, pero a finales del año pasado comenzó a tener, sin motivo aparente, brotes en la cara. El suyo es un caso de acné acusado que, como tantos otros, han decidido recurrir a especialistas para combatirlo. Lleva ya cuatro meses con fármacos, y el aspecto de su piel ha mejorado, aunque con ‘inconvenientes’: a partir del tercer mes se le secaron especialmente los ojos, y en las manos le salieron una especie de sarpullidos. Ahora, confiesa esta opositora de 26 años, tiene menos granos, pero se le pone la “cara roja”. Son algunos de los síntomas que padecen, en mayor o menor medida, quienes se someten a un tratamiento médico para combatir el acné.

Para empezar, ¿cómo funcionan estos tratamientos?

El Roacután es el clásico nombre que tenemos asociado a este tipo de tratamientos para hacer frente a casos de acné severo, pero debemos ir desterrándolo. En su lugar, han surgido diferentes soluciones que bajo distintos nombres como el Dercutane parten de una misma base: la isotretinoína. Según Paloma Borregón, dermatóloga responsable de la Unidad de Dermatología Médica y Estética de la Clínica Betere (Madrid), se trata de un retinoide de la vitamina A que “actúa desde el interior para regular la secreción de las capas de la piel y de grasa”. Al operar sobre la actividad de las glándulas sebáceas, la consecuencia más inmediata de esta molécula es la sequedad de la piel. Cuanta más alta sea la dosis que prescriba el especialista, mayor será la ‘deshidratación’ que deje. La cantidad, explica Borregón, varía en función del peso, pero también influye la propia comodidad del paciente: “si tiene la piel muy seca, se le podría bajar la dosis, pero se alargarán los meses de tratamiento”.

¿Qué efectos tienen sobre el cuerpo?

Además de sequedad, estos tratamientos dejan la piel muy sensible, y la hidratación de los ojos y los labios también puede verse perjudicada. Pero lejos de ser un efecto secundario, Leandro Martínez, director de Dermatololgía del Hospital Regional de Málaga, lo considera un “efecto colateral”: “si no vemos a los pocos días esta respuesta en la piel o en los labios, algo está pasando, o la dosis es muy baja”. Sobre el pelo también influye: al afectar a la glándula sebácea, los pacientes observan cómo su cabello dura limpio más tiempo.

Otro compuesto de estas medicaciones es el peróxido de benzoilo, que funciona de forma distinta a la isotretinoína, ya que “aumenta la velocidad en la que la piel se regenera”, y aunque no es “tan fuerte como la isotretinoína”, también deja un efecto de “exfoliante, como un peeling” expone Borregón.

acne

Cada vez más firmas como Isdin o Avène tienen sus líneas específicas para este tipo de pieles. No se puede dejar de lado la hidratación de los labios, que con estos tratamientos se resecan mucho.

¿Qué podemos hacer al respecto?

La hidratación es fundamental. En los meses de frío aparecen con frecuencia “eccemas” debido a la sequedad de la cara y el cuerpo, indican desde la clínica Betere, por lo que los guantes y una buena crema son en estos casos nuestros mejores aliados. Las bajas temperaturas también son muy molestas en estos casos para los labios, que se quedan resecos y como “quemados”. Una “protección labial, y aplicarla con mucha frecuencia, resulta imprescindible para minimizar el efecto de la isotretinoina” aconseja Martínez. Al tener la piel más sensible, se puede quemar más fácilmente, sobre todo en verano, por lo que estos dos expertos insisten en utilizar un buen protector solar. Y ante la sequedad de los ojos, lágrimas artificiales o colirios.

No hay ingredientes o activos específicos que deban tener los productos que se utilicen. Cada vez más marcas lo ponen más fácil porque entre sus gamas incluyen líneas de cuidado específicas para este tipo de pieles, como Acniben Repair de Isdin, IFC, La Roche Posay, Avène o Uriage. En cuanto a los limpiadores, tampoco hay una fórmula concreta. La premisa es que deben ser suaves y no agresivos. Dependiendo de la calidad, en algunas ciudades hasta el agua puede ser una agresión. En su lugar, el agua micelar, que se utilizaba “al principio para pieles quemadas “explica Leandro Martínez, puede ser una buena alternativa por su delicadeza con la piel.

¿Qué se debe evitar?

Los productos que utilicemos tienen que estar libres de ingredientes que irriten y que vayan a obstruir la piel (deben ser “no comedogénicos” apunta Martínez). Borregón recomienda evitar los ácidos, ya que irritan mucho: “el ácido retinoico, el ácido glicólico y el salicílico se guardan para después, durante el mantenimiento”. Desde el Hospital Regional de Málaga perfilan una hidratante libre de fragancias por la sensibilidad de la piel y aconseja no mezcla estos tratamientos con “otros medicamentos orales como la tetraciclina”.

Por otro lado, ojo con algunos tratamientos estéticos. Si piensas hacerte una exfoliación o depilarte con cera caliente, debes tener en cuenta el estado de la piel porque “está muy sensible y te puedes hacer una herida. En los casos de depilación, mejor tirar del pelo” sugiere Paloma Borregón. Además, por temor a malformaciones en el feto, ambos dermatólogos insisten en que las mujeres no pueden quedarse embarazadas.

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