Del porno ‘chic’ al pulso a Trump: todas las polémicas que han marcado la carrera de Tom Ford

El diseñador texano que ratificó que el sexo vende cumple 58 años. A sus espaldas carga con casi dos décadas de profesión plagadas de controversias.

gafas Tom Ford

La alta carga sexual de las campañas de Tom Ford ha contado con tantos defensores como detractores. Foto: getty images / dr

Tom Ford iba para decorador de interiores, pero antes de lograrlo tuvo una revelación: “Me levanté y pensé ‘siempre he amado la moda”. Sin experiencia en diseño, pero con una marcada obsesión por la perfección y un gran conocimiento del producto, consiguió alzarse como uno de los creativos más relevantes de las últimas décadas. Hoy cumple 58 años y, a punto de celebrar la treintena en la industria, puede presumir de una de las carreras más solidas. Tras pasar por los talleres de Chloé, Gucci e Yves Saint Laurent, ha hecho de su nombre una marca reconocible con la que vende colección masculina y femenina (por cifras que rozan los 2.000 millones de dólares, unos 1.800 millones de euros), gafas, accesorios, perfumes y cosméticos. En sus ratos libres ha dirigido dos películas que obtuvieron cuatro nominaciones a los Globos de Oro y dos a los Oscar.

Tom Ford

El diseñador Tom Ford asistiendo a la última ceremonia de entrega de premios del CFDA (Council of Fashion Designers of America), el pasado mes de junio. Foto: getty images

Alabado por público y crítica, este año se convertía en presidente del CFDA (Council of Fashion Designers of America, la asociación con 57 años de historia que agrupa a los diseñadores norteamericanos más importantes). Pero este movimiento, como casi todo en la vida del texano, le ha acarreado alguna polémica. Firme defensor demócrata y votante de Hillary Clinton, como diseñador se ha posicionado en contra de las políticas de Donald Trump y se ha negado a prestar ropa a la primera dama, Melania: “Me pidieron vestirla hace algunos años y rechacé. No representa mi imagen. Además, y más allá del hecho de que soy demócrata y de que voté por Hillary, creo que ninguna debería llevar mis prendas, son demasiado caras”, confesaba en un talk show americano. Sin embargo, como presidente del consejo de diseñadores no ha podido posicionarse tan abiertamente: entre los miembros del comité del CFDA se encuentra la creadora de joyas Kara Ross, esposa de Stephen Ross, el empresario que se volcó en la recaudación de fondos durante la campaña de Trump. Varias han sido las voces que han pedido la expulsión de la joyera de la organización, pero el papel de Ford como presidente le exige un comportamiento diplomático, aunque este colisione con sus valores.

Pero esta no es la primera controversia de un diseñador que ha hecho de su nombre sinónimo de provocación:

Tom Ford

Tom Ford no descubrió que el sexo vende (en los noventa el concepto estaba más que explotado), pero sí fue el responsable de subirlo a la pasarela en Gucci (en la foto, dos imágenes de la colección O-I 95/96). Foto: getty images

EL PORNO CHIC

En los noventa Tom Ford aterrizó en un Gucci que languidecía en la irrelevancia. Todo era marrón, redondo y blanco, dijo célebremente su compañero en aquella lucrativa aventura, Domenico de Sole, responsable de la parte de negocio. Cuando abandonaron la compañía en 2004 “todo era negro, cuadrado y duro”, un buen símil que ilustraba la labor de ambos en la casa italiana a la que erigieron como rentable abanderada del porno chic.

Tom Ford no fue el primero en descubrir que el sexo vende, pero probablemente sí el que extrajo más partido del concepto. Con cada colección y campaña fue elevando la temperatura hasta llegar a la cúspide erótica de la historia de la moda: cuando afeitó el vello púbico de Louise Pedersen con forma de la ‘G’ de Gucci para su campaña primavera-verano 2003. Una estrategia que no decayó con su salida de la marca y que adoptó como enseña de su firma homónima.

Esta sexualización le ha valido las críticas más enfurecidas y sonoras de su carrera. Ha recibido ataques por varios frentes: los garantes de la moral le han denunciado recurrentemente por sus campañas explícitas. El feminismo, por su uso de la mujer como objeto. Él se ha intentado defender: “También me gusta cosificar a los hombres, pero la cuestión es que en nuestra cultura no puedes mostrar la desnudez masculina de la misma manera que la femenina. Nos sentimos muy cómodos con una cultura que explota a las mujeres y no a los hombres. Aunque yo no lo considero explotación de ninguna manera”, se excusaba en una entrevista en The Guardian.

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Louise Pedersen y Adam Senn por Mario Testino en la campaña P-V 2003 de Gucci. Probablemente una de las más virales (antes incluso de la creación de las redes sociales) de la historia de la casa italiana.

LAS CURIOSAS PREFERENCIAS

Polemizador profesional, suele colar perlas virales en todas sus entrevistas. “Me gusta la gente con un toque de suciedad”, revelaba en 2004 en la revista GQ, “no quiero decir que quiera meterme entre las piernas de alguien y encontrar moscas zumbando por ahí… Debería estar limpio. Pero no hay nada peor que besar o abrazar a alguien y que huela a desodorante. El olor del cuerpo es una cosa maravillosa”. Quizá por ello decidió que el mejor lugar para colocar su primera campaña masculina era una vulva femenina, completamente depilada y cubierta de aceite.

Tom Ford perfumes

La campaña de su primera fragancia (masculina) fue especialmente controvertida en 2007.

LA ‘GORDOFOBIA’

Además de por el intenso contenido sexual y su aversión a vestir a los protagonistas de sus campañas, estas suelen caracterizarse por una defensa explícita de la belleza más normativa. Amante de los cuerpos atléticos, por sus imágenes nunca se ha dejado ver ni un solo gramo de grasa. Obsesivo en sus rutinas, el mandato se lo aplica de manera personal a diario, tras pesarse cada mañana: “Si he cogido más de tres libras (1,4 kilos) como verduras durante dos o tres días hasta que vuelvo a mi peso”, le contaba a Lisa Einer.

gafas Tom Ford

¿Cómo promocionar monturas de gafas para hombre? Con una mujer desnuda, claro.

EL ABORTO

Aunque quizá uno de los debates más peligrosos que sobrevuelan su obra sea el que se desató tras el estreno de su segunda y última película hasta la fecha, Animales nocturnos (2016). En la cinta, Amy Adams recibe el manuscrito de la novela de su ex, Jake Gyllenhaal, una cruenta historia de violencia con la que el escritor alcanza su catarsis personal. Una especie de venganza que rumiaba desde hace años por el dolor que le provocó su mujer. ¿La causa? Se descubre al final (atención spoiler), ella decidió abortar sin consultar a su pareja y él quedó devastado. “Un momento, ¿ha hecho una película criticando el aborto?”, escribían en The Huffington Post. “Gracias Tom Ford. Porque no teníamos suficiente estigma alrededor del aborto”. La historia, inspirada en la novela del escritor Austin Wright, hace una comparación subrepticia entre violación y asesinato y el poner fin a un embarazo no deseado. “Provocar esta comparación directa, en un momento en el que los derechos reproductivos están en jaque en los Estados Unidos, es tremendamente preocupante”, reflexionaban en Feminist Academic Collective.

amy adams

¿Es ‘Animales nocturnos’ un alegato contra el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos? Foto: cordon press

EL RELEVO

Al frente de Yves Saint Laurent desde 1999, tiró de archivo para hacer suyas las referencias más célebres de la casa. ¿Una de las más evidentes? Su O-I 2004/05, que revisó las colecciones chinas del couturier. Su espíritu irreverente aterrizó también en la publicidad: para siempre quedará la campaña que Ford ideó para Opium, con una desnudísima y sugerente Sophie Dahl, vestida solo con sandalias y joyas. Pero el idilio sobre la pasarela no se tradujo en una relación fluida con Yves Saint Laurent. Cuenta Marie-Dominique Lelièvre en Saint Laurent Chico Malo que el propio Yves le mandó cartas de odio de manera recurrente: “En solo 13 minutos has destrozado sobre la pasarela mis 40 años de carrera”. A Ford poco le importó.

Tom Ford Yves Saint Laurent

En 1999 recogió el testigo de Yves Saint Laurent en un movimiento que tampoco estuvo exento de controversias. Foto: getty images

EL ANTIAMERICANISMO

Las declaraciones que menos gustaron en su país natal fueron las que concedió a The New York Times en diciembre de 2001, solo unos meses después de los ataques del 11S: “Los americanos temen el estilo. Descendemos de los Puritanos y aún lo llevamos en nuestra cultura (…). No quiero parecer insensible, pero si no quieres que los terroristas nos derroten coge ese pedazo extra de pastel”, decía mientras tenía un soliloquio consigo mismo sobre el papel del lujo tras los atentados.

Tom Ford

El diseñador en un momento del rodaje de su última película, ‘Animales nocturnos’. Foto: cordon press

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