De vender segunda mano a millonaria: así se convirtió Sézane en la superventas más sostenible

Fue la primera marca francesa nacida en el entorno digital y la primera en vender básicos a través de colecciones cápsulas limitadas. Ahora la enseña parisina acaba de conseguir la codiciada certificación B Corp y planea abrir uno de sus famosos 'apartamentos' en Madrid.

Morgane Sezalory, alma máter de Sézane Foto: Cortesía de Sézane

Lo que empezó siendo un pequeño negocio de segunda mano en Ebay se convirtió, en pocos años, en la marca francesa de gama media de referencia mundial. La historia de Morgane Sezalory es de esas que narra el éxito a partir de las excepciones a la regla. Cuando creó Sézane, en 2013, muchos expertos debieron pensar que sería un fracaso: prendas básicas que, en sus inicios, sólo se vendían online y cuyo valor era (y es) la calidad del tejido. Pero un par de años más tarde, la firma francesa ya agotaba sus colecciones cápsula. Hoy acumulan más de dos millones de seguidores en Instagram, tiene tiendas físicas en Londres, Nueva York y, por supuesto, París y está extendiendo sus dominios a otras líneas de negocio más allá de la moda (de perfumería a decoración).

Jersey modelo Patti Foto: Cortesía de Sézane

«Cuando tenía 17 años, mi hermana se fue a vivir a Londres y dejó en casa tres grandes bolsas de ropa vintage (ambas éramos muy fans de encontrar tesoros de segunda mano), así que comencé a vender algunas piezas en Ebay, sin saber muy bien lo que estaba haciendo, pero pronto se creó una comunidad de seguidores que compraban o me pedían prendas de forma regular», explica Sezalory a SModa. Esa idea de comunidad digital, que hoy es recurrente aunque entonces resultaba bastante innovadora, hizo que la empresaria se decidiera a lanzar una web propia, «Se llamaba ‘Les Composants’ y mezclaba el vintage con mis propios diseños… Hasta que me di cuenta de que podría lanzar una marca propia», cuenta.

Jersey modelo Brianna Foto: Cortesía de Sézane

Así nacía Sézane, «la primera marca francesa nacida directamente en el online», con una fómula que mezclaba dos conceptos aparentemente antagónicos: la venta vía drops o colecciones cápsula de ediciones muy limitadas y una identidad centrada, entonces y ahora, en los básicos de calidad. «Al empezar con el vintage me obsesioné con los tejidos, así que cuando empecé a diseñar quise crear piezas confortables y duraderas sin importar las tendencias o la edad de las clientas», explica. Sus jerséis, de mil formas y colores, comenzaron a agotarse, y Sezalory expandió el negocio a vestidos, pantalones, camisas, y posteriormente a zapatos y complementos.

Bolso modelo ‘Milo’ Foto: Cortesía de Sézane

A medida que su negocio crecía, Morgane Sezalory fue ampliando el número de talleres que confeccionaban sus diseños (en Francia, Portugal, India o Italia, es una de las pocas firmas que detallan en su web cómo, dónde y quién produce su ropa) e ideó una forma muy peculiar de convertir Sézane en deseable: las rendez vous o citas con sus clientas durante dos o tres días en tiendas decoradas como un apartamento. Un boletín de noticias para suscriptores y, por supuesto, las redes sociales, informaban de la cita sorpresa. «Nos costó seis años abrir la primera tienda física», cuenta refiriéndose a L’Appartement, el local en París que abrió en 2019. «Cuando vi el sitio no estaba en venta, pero esperé lo que hizo falta. No quiero abrir muchas tiendas por el mundo, prefiero seguir con la idea de la pop-up, porque de algún modo es más cercana a nuestra clientela», comenta.

Al ser un negocio con cimientos digitales y una amplísima oferta de básicos, este último año y medio no ha afectado demasiado a las ventas: «Durante el segundo confinamiento en Francia, lanzamos la iniciativa de ‘Les déniches’, que consistió en dar cobijo en nuestra web y apoyo logístico a muchos pequeños comercios que tuvieron que cerrar y no tenían servicio online», cuenta. Estas y otras iniciativas han llevado recientemente a Sézane a obtener la codiciada certificación B Corp, que se otorga a las empresas socialmente inclusivas y comprometidas con la sostenibilidad, una gesta que comparte con enseñas como Ecoalf, all Birds y Patagonia. «Para mí supone a una recompensa al esfuerzo de todos estos años «, relata, «siempre hemos sido sostenibles, no producimos grandes volúmenes de prendas, no ponemos precios inalcanzables y tres cuartas partes de nuestros tejidos orgánicos o reciclados. Nos ha costado dos años conseguir la certificación».

Este próximo mes de diciembre, Sézane abrirá una de sus pop ups en Madrid. No será la primera, pero sí la más duradera… ¿Un ensayo para lanzarse a la tienda permanente? «Siempre me ha encantado esta ciudad, su libertad y su elegancia. En 2020 quisimos abrir una, pero tuvimos que cerrar, así que hemos vuelto», explica. Por lo pronto, entre los planes de Morgane Senalory está el de expandir, aún más, la influencia de su empresa. «Aunque nos centremos en la moda, yo creo que tenemos una parte de firma de estilo de vida. No puedo contar demasiado, siempre me ha atraído el diseño industrial y la decoración».

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