De la necesidad al impulso: placer y consumo efímeros

Hoy la relación entre comida y moda refleja la fugacidad de estas dos obsesiones que mueven la economía global.

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Ambas nacieron como necesidades primarias pero se han convertido en efímeras en nuestra era, en la que el consumismo nos impone continuamente decretos que asumimos de forma inconsciente». Así resume Stefano Dominella la relación entre moda y gastronomía. Dominella, consejero de la Cámara Nacional de la Moda Italiana, es el comisario de la exposición L’eleganza del cibo (La elegancia de las comidas), que hasta el 1 de noviembre reúne en el romano Mercado de Trajano más de 160 creaciones de firmas como Giorgio Armani, Etro o Valentino. ¿Su objetivo? Analizar cómo interaccionan estas esferas con el telón de fondo de la Expo de Milán, dedicada a la alimentación.

Según el último informe de Euromonitor sobre el sector, el gasto internacional en consumo de moda durante 2014 ascendió a 1,5 billones de euros, un incremento del 4,5% respecto al año anterior. Y los análisis de Marketline revelan que la industria alimentaria global ha crecido un 4,8% en los últimos cinco años, con una previsión de aumento del 6,5% hasta 2018. Se trata de dos de los motores del mundo actual, y para Silvia Ortega, profesora de Luxury Brands & Premium Lifestyle de ISEM Fashion Business School, «son manifestaciones culturales espejo de la sociedad en la que vivimos, pilares sobre los que el consumidor construye su universo, su estilo de vida».

Para los sociólogos, la esencia de la moda es la transformación. «Puede confluir en códigos con la gastronomía, porque las dos buscan constantemente innovar», señala Aina López, directora del Departamento de Sociología VI de la Complutense. Destaca que «se trata de ámbitos que suelen responder a una filosofía del carpe diem, del presentismo; están relacionados con el hedonismo, el placer inmediato y los aspectos lúdicos y estéticos».

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El fotógrafo Fulvio Bonavia emplea los alimentos para crear obras inspiradas en diseños de lujo.

Chanel pochette – Guide Envies – Le Figaro

Su esencia cambiante hace que los artistas se fijen en ellas, un interés que ya reflejó Giuseppe Arcimboldo con sus retratos manieristas en el s XVI o Warhol al elevar la lata de sopa a icono de estilo que actualmente sigue inspirando en las pasarelas. «Moda y gastronomía son objetos de deseo hoy en día», sostiene el fotógrafo italiano Fulvio Bonavia, que ha jugado con su relación en muchos de sus trabajos. «Las dos son efímeras: el acceso al diseño es cada vez más fácil y fuerza a que exista una oferta constante. Con los alimentos ocurre lo mismo: puedes expresar tu punto de vista eligiendo lo que comes», reflexiona.

Reconocimiento social

Las apariciones de Katy Perry vestida de cheeto, las de Miley Cyrus con camisetas de pizza, la defensa estética del bacon de Cara Delevingne o las colecciones de Jeremy Scott inspiradas en comida rápida tienen por tanto mucho de autoexpresión. Beatriz Guerrero, directora del Máster en Comunicación en Moda y Belleza del CEU, lo confirma: «Ahora mismo, moda y gastronomía se sitúan en el nivel de reconocimiento social e incluso de autorrealización. Cuando una necesidad se sacia, desaparece, pero el deseo puede seguir creciendo».

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«Mi objetivo era transformar algo barato, como el brócoli o la alcachofa, en un producto chic y elegante», dice el fotógrafo Fulvio Bonavia (fulviobonavia.com).

Artichok Hat – Fotografía perteneciente al libro ‘A Matter of Taste’

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