David Delfín: «La red es un medio de proyección alucinante»

Internet puede ser un arma de doble filo. David Delfín nos cuenta en qué soportes le gusta moverse y de qué redes prefiere mantenerse alejado.

David Delfín

Foto: Getty Images

Que las redes sociales han revolucionado la moda es algo evidente. Hoy ya ni siquiera tiene sentido pensar en ciclos de seis meses cuando hablamos de temporadas. YouTube ha acabado con la espera de casi medio año para ver la colección de la siguiente temporada. Firmas como Burberry o Chanel tienen cuenta en Facebook; y creadores como David Delfín retransmiten sus desfiles en directo a través de la red.

Llamamos al diseñador para hablar con él de su experiencia en la red. «En este precioso instante estaba colgando un vídeo», confiesa Delfín, que tiene su propio diario personal en Tumblr: Interiores.

¿En qué redes sociales estás presente?

Como marca, en Facebook y en Twitter, además de nuestra página web, que al final es nuestra principal herramienta de trabajo.

¿Cuáles son las razones que mueven a cada vez más firmas de moda a entrar en las redes sociales?

Es el signo de nuestro tiempo. Todo lo nuevo llama la atención.

¿Realmente es eficaz?

Sin duda. De hecho, creo que fuimos los primeros diseñadores en España que tuvimos tienda online en la página web. La presentamos hace ya 4 o 5 años. Y cuando desfilamos en la pasarela de Nueva York, nos apuntamos también al stream online, con retransmisiones en directo que podías ver en nuestra web o a través de algunos blogs seleccionados, como katelovesme, el blog de Pelayo Díaz, con el que hemos colaborado más de una vez y que firmó los bolsos de mi última colección. Ahora mismo es indudable que la red es un medio de comunicación y de proyección alucinante.

Instagram, Facebook, Twitter, blogs, YouTube… ¿cuál es la mejor plataforma digital para las firmas de moda?

A mí me flipa YouTube, por ejemplo. Es de lo que más me gusta. Hace años tenía una cuenta personal en Facebook y otra profesional. Pero decidí cerrar la personal. Facebook está bien. Sirve para lanzarte. A nivel profesional, es fantástico. Es una herramienta muy útil. Te permite mostrar tu trabajo y comunicar todas las acciones que haces. Pero a nivel personal, llega un momento en el que te expone demasiado; y la intimidad es algo que yo valoro muchísimo. Por eso tomé la decisión de cerrar mi cuenta personal. Quizá sea un problema mío. Tal vez no sepa utilizar la herramienta. Aunque sí tengo un diario personal en Tumblr, que llevó 100% yo, y en el que publico todo lo que me gusta. De hecho, Tumblr es un soporte que me interesa muchísimo.

¿Una campaña de comunicación 2.0 se convierte en una carrera digital contrarreloj en la que se contabiliza el número de fans?

En nuestro caso no. Somos una empresa pequeña. Estamos en internet y utilizamos las redes sociales como soporte. Pero no tenemos un departamento especial. Aunque sí nos damos cuenta de que cualquier acción digital nos repercute. No es una casualidad. Cuando lanzas la noticia, rápidamente empiezan los comentarios, y coincidiendo con ese momento, siempre se registran picos de venta en la tienda online.

¿Sigues alguna red social de otra firma internacional o diseñadores?

La verdad es que no. Sí hay blogs que me interesan, como el de Pelayo o el de Gala González.

¿Qué opinas de la democratización del lujo a través de la red?

No sé hasta que punto la red democratiza el lujo, porque no todo el mundo tiene acceso a su producto. Pero yo siempre he defendido que la moda también se disfruta con la mirada. Moda no es solo comprarte una prenda y ponértela. Y en ese sentido, la red sí democratiza la mirada y el deseo. Internet despierta la curiosidad.

E incluso un desfile –que antes era privado– ahora se retransmite en directo…

Sí, es algo que nosotros siempre hemos apoyado. Aunque también hay diseñadores que defienden todo lo contrario. La misma temporada que nosotros estábamos retransmitiendo el desfile en directo desde Nueva York para todo el mundo, Tom Ford presentaba un desfile del que no se iba a ver nada hasta seis meses después. No al momento, ni al día siguiente, ni siquiera al cabo de diez días, sino ¡seis meses después! Son tácticas distintas. Yo entiendo que, por temas de copia de grandes cadenas, Tom Ford se quiera proteger y ofrecer algo más exclusivo. Porque el lujo siempre está asociado a la exclusividad. Internet y las redes sociales son un arma de doble filo. Están muy bien para proyectarte y darte a conocer. Pero yo, que en cierta manera tiendo a ser medio romántico, creo que hay algo que se pierde. Pero los tiempos han cambiado. Ahora cuando alguien va un desfile, quiere lo que ha visto al instante. Los seis meses de espera de una temporada se acortan. Pero, bueno, tenemos que adaptarnos a los tiempos. La adaptación es imprescindible. Si no sabes adaptarte, no tienes nada que hacer.

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