Cinco ingredientes para que tus fotos de comida no queden insulsas  

Las fotos gastronómicas pueden llegar a ser tremendamente aburridas. Pero la creatividad, y un poco de suerte, puede salvarlas

La avispa que vuela hacia ese capuchino disparó la popularidad de esta foto

Foto: Angerfist

¿Quién no ha bostezado al toparse un domingo con la enésima foto en Instagram de una paella o ha perdido el apetito al ver la triste merienda que alguien se toma frente al ordenador? Fotografiar comida puede ser tan irresistible para el que hace la foto como aburrido para el que se da un empacho viendo lo que comen sus contactos. Pero en ocasiones la suerte y, sobre todo, un poco de creatividad pueden lograr lo que parece imposible: que una foto gastronómica nos sorprenda.

Es lo que sucedió con la foto de un café capuchino difundida hace algunas semanas en Reddit. Su autora al ver la imagen que acaba de captar se encontró con un photobomb de esos que rara vez se dan. La protagonista de la foto resultó ser una avispa que parecía volar hacia la flor de cacao dibujada sobre el café. Desde que apareció en esa web la imagen ha obtenido casi 3.000 votos y ha recibido más de 350 comentarios. Vamos, que la ha visto mucha, mucha gente.

Pero no sólo con fortuna logramos que una foto de comida sea interesante, divertida o estéticamente atractiva. He aquí cinco cosas que puedes tener en cuenta, y muchos ejemplos prácticos, para que tus fotos culinarias despierten toda clase de pasiones. Eso sí, no garantizamos que abran el apetito.

Los Obama no se cortan ni un pelo a la hora de posar frente a las cámaras comiendo

Los Obama no se cortan ni un pelo a la hora de posar frente a las cámaras comiendo

Getty

1. Mira más allá del plato y el mantel. En algunos restaurantes es posible que lo de menos sea la comida que sirven. A veces es mejor apuntar con la cámara al propio local. Hay sitios que se prestan claramente a ser fotografiados -como la franquicia de restaurantes Modern Toilet-. Pero en la mayoría de los sitios en los que a uno le dan de comer la clave está en los detalles. Los hay por ejemplo que se fijan en lo malas que son muchas de las fotos de comida que aparecen en bares y restaurantes.

2. Estudia los colores. No hace falta ser un fotógrafo profesional para darse cuenta de que uno de los grandes atractivos de la fotografía culinaria es el color. Aunque, ojo, no nos referimos a colorear con filtros la imagen como se hace con Instagram. Se trata de observar los colores originales de la comida. El proyecto fotográfico sobre dietas que realizó la fotógrafa Stephanie Gonot es un ejemplo perfecto. Tampoco está de más ver las fotos, realizadas por una fotógrafa aficionada, de las coloridas tiendas de alimentación en barcazas que uno puede encontrarse en Vietnam. Si te lo tomas más en serio, o simplemente quieres deleitarte, no es descabellado ir al museo del Prado a intentar desentrañar los secretos de la gama cromática que usaba Sánchez Cotán en sus bodegones.

3. El movimiento y el sonido son buenos condimentos. Ahora que Instagram, Vine y otras plataformas permiten grabar microclips puede ser buena idea captar en vídeo algún acontecimiento gastronómico. Nos es mala idea ver cómo ha captado en un vídeo de poco más de un minuto el fotógrafo Pornchai Mittongtare la elaboración de una receta. Con un trípode, buena luz y sabiendo escoger la banda sonora podrías imitarle sin mucha dificultad. Si prefieres acompañar tus fotos de comida con el sonido ambiente del sitio en el que las haces puedes usar la nueva aplicación AudioSnaps, que recoge cinco segundos de audio antes de captar una foto.

4. Muestra el lado oscuro de lo que comes. La comida no tiene que tener necesariamente un aspecto suculento ni ser chic. A veces puede ser terapéutico y liberador mostrar el lado oscuro de lo que comemos. Cindy Sherman hacía fotos a comida putrefacta y otros, como el fotógrafo Jon Feinstein, utilizan un escáner para digitalizar la comida rápida plagada de grasas trans.

5. Los comensales y los cocineros también salen en la foto. El bodegón no es ni mucho menos el único género al que recurrir si hacemos fotos de comida. Sobre todo teniendo en cuenta que el factor humano es clave en la gastronomía. Por eso el retrato le va como anillo al dedo a la fotografía culinaria. Captar con la cámara a compañeros de comidas, tenderos y cocineros le dará mucha fuerza a tus fotos gastronómicas. No dejes de ver esta serie de retratos de cocineros junto a algunos de sus platos del fotógrafo gastronómico Marcus Nilsson.

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