Bad Gyal: «La ropa es la herramienta que me permite tener la actitud que quiero, es el modo de expresar mi personalidad»

La reina de la música urbana, que ha debutado en la pasarela de la mano de Andrés Sardá, reconoce que ahora se toma las críticas con más calma y opina que "no hay nada más feminista que poder elegir lo que cada uno hace con su cuerpo".

Bad Gyal abriendo el desfile de Andrés Sardá Foto: Cortesía de Andrés Sardá

En estos cinco años de carrera, Alba Farelo, más conocida como Bad Gyal, ha acumulado discos de platino, ha llenado estadios y ha firmado con Interscope, la discográfica de Selena Gómez o Lady Gaga. Pero a ella la cima profesional le llegó el pasado fin de semana, “porque vino mi abuela a verme a un concierto”, cuenta, “para mi no hay felicidad más grande que tener su apoyo. Es que, tú imagínate, cuando empecé, decirle a mi familia, yo qué sé, que iba a grabar un vídeo en tanga. ¡Imagínate esas comidas familiares! Saber que están orgullosos de mí es lo mejor que he conseguido. Tengo otros proyectos profesionales, pero esto es lo que más ilusión me hace”.

Por si no hubiera vivido suficientes emociones fuertes en la última semana, acaba de ser la estrella de la primera jornada de la semana de la moda madrileña, abriendo y cerrando el desfile de Andrés Sardá en su primera incursión como modelo. “Una experiencia más. Me he puesto nerviosa, pero me he sentido bien, creo que no se me da mal” cuenta desde el vestuario tras el show, aún ataviada con las prendas de lúrex y charol con las que ha cerrado el desfile. “La ropa me ha parecido increíble. Había visto los bocetos, pero al ver a todas las modelos vestidas he alucinado”, comenta, refiriéndose a una imponente colección inspirada en Japón, en las geishas pero también en su estética industrial y cyborg, y en la que ha habido látex, neones, tules y hasta una exhibición de pole dance.

Foto: Cortesía de Andrés Sardá

No es la primera incursión de Bad Gyal dentro de la moda. La pasada primavera lanzó una colaboración con Bershka basada en su estilo personal; libre y excesivo. “La ropa para mí es la herramienta que me permite tener la actitud que quiero tener, es el modo de expresar mi personalidad”, explica, moviendo sus larguísimas uñas con inscrustaciones doradas. “Igual que mucha gente no puede tener la casa desordenada, yo no puedo salir mal vestida de casa, para otras cosas soy súper dejada, pero para esto no”, comenta. Ahora firma contratos con marcas y miles de jóvenes copian su estilo, pero hace cinco años, cuando se hizo un hueco en la industria musical grabando en estudios caseros, muy pocos quisieron entender por qué vestía como vestía “Uy, me cayeron de todos los lados. De hombres y mujeres. Que por qué enseñaba mi cuerpo y por qué me maquillaba. Yo soy lo que soy y hago lo que quiero con mi cuerpo. No hay nada más feminista que poder elegirlo”, opina.

Resulta sorprendente cómo Bad Gyal, consciente del tirón mediático que genera, sigue hablando con naturalidad del doble rasero de la industria musical, una naturalidad que traspasa sus letras, siempre sinceras y sin medias tintas: “cuando yo empecé era ‘una guarra’”, dice, “Imagínate, tenía 19 años, estaba conociéndome a mí misma todavía y a la vez quería marcar lo mío, decirle al mundo quién era. Fue una etapa muy fuerte porque no entendía muchas de las cosas que me criticaban y, a la vez, como soy una persona muy intensa, sentía que tenía que responder y opinar todo el rato”. Por supuesto, la catalana sigue generando polémica por hacer lo que quiere hacer y por no justificarse por ello. Le han intentado censurar videos en Youtube, la han criticado por su apoyo a distintas causas sociales y ha tenido que disculparse varias veces por colaborar con músicos polémicos: “pero ya me lo tomo de otra forma, porque no vale la pena. He aprendido a tomarme mis ‘breaks’, porque son necesarios cuando estás tan expuesta.  Una tiene que centrarse en su camino, tener claro lo que quiere hacer y seguir adelante.”. Y lo que quiere hacer Bad Gyal “es estar ‘a full’ con la música. Ir evolucionando de forma orgánica, escribir de lo que me pasa, escuchar nuevos sonidos…”

Foto: Cortesía de Andrés Sardá

Cuando sacó su úlitmo EP, ‘Warm Up’, la pasada primavera, una crítica de la revista especializada Mondo Sonoro afirmaba: “hace menos de cinco años, un EP como este de una artista española sería algo absolutamente inconcebible”. Letras explícitas firmadas y entonadas por una mujer que no tiene pelos en la lengua, que no quiere ser considerada ni una poeta ni una musa y que, precisamente, amasa seguidores por ese motivo. “Yo no me siento pionera”, dice ella, “en la historia hay y habrá muchas mujeres que nos han abierto el camino a las demás. Otra cosa es que algunas podamos dar un pasito más. A mi me decían que qué hacía moviendo el culo hasta el suelo y ahora parece que si no lo haces no sabes salir de fiesta. Pero eso es gracias a todas, no solo a mí, que poco a poco vamos dando pasos para que cuando llegue el resto”. Desde luego, su abuela tiene muchos motivos para sentirse orgullosa.

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