Autoayuda en celuloide

Hollywood cree en el coaching como método para recaudar dinero. Bajo el lema "entretener siempre", el cine convierte los manuales de pensamiento positivo en comedias románticas con mensajes ocultos.

Tony Curtis y Natalie Wood

Foto: Cordon Press

Se acabaron las novelas, los videojuegos y las atracciones de Eurodisney. La nueva moda en Hollywood consiste en buscar inspiración en los libros de autoayuda. Los manuales de coaching, pensamiento positivo y autosugestión son ya una mina de oro para los estudios. La última prueba es Qué esperar cuando estás esperando, con Cameron Diaz y Jennifer Lopez, inspirada en un clásico del género que ha vendido 35 millones de ejemplares en el mundo y que es el origen de una franquicia que incluye hasta una aplicación para iPhone. Según el diario USA Today, el 93% de las madres estadounidenses lo ha leído durante los meses previos al parto.

Su autora, Heidi Murkoff, lo escribió en 1985, cuando era una madre inexperta; y cuando le hablaron de convertir la llamada Baby Bible (en español, Biblia bebé) en una comedia romántica atiborrada de estrellas, no dio crédito. «Estuve a punto de anular la primera reunión. Ya había dicho que no a otros proyectos muy lucrativos», asegura Murkoff a S Moda desde su despacho al sur de Los Ángeles. «La idea de convertir mi libro en una comedia me parecía extraña. Hasta que me di cuenta de que todos los elementos típicos de Hollywood están presentes también en el embarazo y en la maternidad». Para Heidi, Hollywood no solo vio una gran fuente de ingresos en su manual, sino también una conexión en potencia con el espectador. «Mi libro habla de un lazo universal que todas las madres comparten», añade.

Otra escritora de autoayuda, Rosalind Wiseman, cedió los derechos a la entonces desconocida Tina Fey, hoy convertida en jefa de filas de la nueva comedia estadounidense, para que adaptara un libro sobre las dificultades de las chicas en los institutos estadounidenses, que daría lugar a la cinta de culto Chicas malas (2004). Wiseman está de acuerdo Murkoff. «La clave es la identificación. El éxito del proceso de adaptación consiste en que el espectador se vea reflejado en el filme igual que en el libro», afirma Wiseman, que hoy prepara una secuela que se titulará Mean Moms.

Julia Roberts

Cordon Press

La autoayuda, caballo ganador. No son fenómenos aislados. En 2009, el libro Qué les pasa a los hombres, guía sobre el cortejo firmada por una guionista de Sexo en Nueva York, se convirtió en una comedia romántica con Jennifer Aniston. Los críticos la odiaron –consideraban que era el último síntoma de una grave sequía de ideas–, pero la cinta arrasó en la cartelera. Come, reza, ama, relato autobiográfico sobre cómo superar esa supuesta crisis que llega en el ecuador de la existencia, recaudó 200 millones de dólares un año más tarde. En abril, Think Like a Man (Piensa como un hombre) se convirtió en el éxito sorpresa de la temporada. Dirigida a un público afroamericano supuestamente minoritario, acabó encabezando la lista de películas más taquilleras durante semanas. Y en septiembre llegará Hope Springs (Si de verdad quieres…), en la que Meryl Streep intenta salvar su matrimonio gracias a un superventas, Consejos de un hombre gay para mujeres heterosexuales.

Pese a lo incongruente que parezca adaptar libros sin trama, Hollywood está apostando por un caballo ganador. Se acusa a la autoayuda de vender el sentido común como si fuera la sopa de ajo, de ofrecer consejos simplistas, trillados y políticamente retrógrados, de culpabilizar al lector y de haberse convertido en una religión light con métodos igual de dogmáticos. Pero la industria de la autoayuda crece año tras año. En 2010, generó ingresos de más de 11.000 millones de dólares en Estados Unidos, según un estudio de Market Data. Cuatro veces más que a finales de los 90.

Mensajes semiocultos. «Existían pocos productos tan maduros para ser explotados por el cine como estos», opina la socióloga Micki McGee, autora de Self-Help, Inc. (Oxford University Press). «Sin embargo, los estudios aprovechan más el título que su contenido. Solo utilizan el tirón del libro para aumentar su público potencial, pero no aspiran a ser autoayuda. El objetivo es entretener», sostiene. Pero bajo su aspecto inofensivo, este nuevo cine de autoayuda también transmite mensajes. En Qué esperar cuando estás esperando, la palabra aborto no se menciona, los rollos de una noche tienen resultados traumáticos y los personajes que no comulgan con el dogma reproductivo son marginados o ridiculizados. Otras cintas, como Qué les pasa a los hombres, presentaban a sus protagonistas como obsesas del matrimonio y la búsqueda de la otra mitad.

Para Steve Salerno, periodista y autor del ensayo Sham: How the Self-Help Movement Made America Helpless [Cómo la autoayuda dejó a América indefensa], tanto los libros como las películas transmiten una imagen de la mujer poco favorecedora, pese a estar dirigidas a un público femenino y ser percibidas incluso como feministas. «Las mujeres son el público principal de la autoayuda, así que resulta natural que Hollywood se dirija a ellas. Pero no lo es tanto que lo hagan concentrándose más en sus sentimientos que en su intelecto, lo que conduce a caer en los estereotipos de siempre y, si reflexionamos un poco, resulta insultante para las mujeres», concluye Salerno.

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