Cuando DiCaprio vendía chicles y Mario Casas pizzas: los anuncios más escondidos de los famosos

Porque antes de las alfombras rojas, las fiestas exclusivas y las portadas de las revistas, los intérpretes más conocidos luchaban por hacerse un nombre siendo imagen de las marcas.

Mario Casas

DiCaprio, una estrella de la publicidad en los ochenta. Foto: Getty

Hamburguesas, chicles, cremas para las hemorroides y hasta la mismísima Renfe. Mucho antes de que estrellas como Brad Pitt, Jennifer Lawrence o Mario Casas se convirtieran en ídolos de masas, los anuncios de televisión supusieron su primer contacto con la industria que años más tarde conquistarían. El sector publicitario es la habitual puerta de entrada al mundo de la interpretación y, aunque algunos ahora intenten borrar de su currículum tales trabajos, Youtube se alza como un baúl de recuerdos insondable hasta para la mismísima Karina. En S Moda hemos querido repasar la publicidad más ingeniosa, excéntrica o bochornosa protagonizada por aquellos que aspiraban a hacerse un nombre. Y lo consiguieron.

El sector de la comida rápida es uno de los que más invierte en publicidad en todo el mundo, por lo que no es de extrañar que sus anuncios hayan descubierto a un gran número de bisoñas estrellas. En 1981, Burger King daba su primera oportunidad a Sarah Michelle Gellar (Buffy, cazavampiros), que solo contaba cuatro primaveras. Un año después, la cadena presentó el ‘Juego del Whopper’, una especie de lotería en la que se podía ganar desde una hamburguesa hasta un millón de dólares. ¿La encargada de comunicárselo a los espectadores? Una Meg Ryan todavía muy lejos de ser considerada la reina por excelencia de las comedias románticas.

“Algunas veces tienes que romper las normas”. Ese era el eslogan que la empresa, en boca de un imberbe Ben Affleck, usó después para intentar acabar con la hegemonía de la competencia en el sector. Y de las hamburguesas al pollo frito, porque Steve Carell no siempre fue un tótem del humor norteamericano. En 1990, el nominado al Óscar se hacía pasar por un extrovertido empleado de la franquicia Brown´s en un anuncio presentado en el multimillonario escaparate de la Super Bowl. La incorporación de una harina “libre de colesterol” al cocinado de las piezas de pollo era el mensaje principal del vídeo.

Aunque parece imposible batir el récord de precocidad de Sarah Michelle Gellar, si hay una celebrity conocida por su pasado como ‘niño de anuncio’ ese es Leonardo DiCaprio. El ganador (por fin) de la estatuilla a mejor actor se convirtió en toda una celebridad de la televisión estadounidense, tirando de melena rubia, con sus apariciones promocionando desde chicles hasta lonchas de queso Kraft. Estos trabajos le catapultarían a conseguir un papel en series como Los problemas crecen, que supondría su salto definitivo a la fama. En clave nacional, quien más se asemeja a esta situación es Mario Casas. Mucho antes de que media España suspirara cada vez que se despoja de la camiseta por alguna aleatoria exigencia de guión, el coruñés puso cara a los anuncios de Telepizza, Barbie, Pascual o Renfe.

El contenido excesivamente bizarro o excéntrico de estos anuncios provoca que algunos de estos intérpretes quieran olvidarlos para siempre. Otros se lo toman con humor y los utilizan como anécdotas recurrentes en entrevistas. Es el caso de la actriz Evangeline Lilly, que no ha dudado en recordar su pasado como imagen de una línea de contactos telefónica para solteros. También Jennifer Lawrence, que se hizo pasar por una princesa adolescente que terminaba por los suelos (profecía de posteriores tropiezos en la alfombra roja) para promocionar el programa Sweet Sixteen de la MTV. O Brad Pitt, en modo californiano surfero exhibidor de abdominales, vendiendo Pringles en los ochenta. Por cierto, Elisabeth Moss (la gran diva de la ficción actual), necesitó solo 30 segundos para vendernos unas pastillas contra las migrañas interpretando a una paciente con un tono, cuanto menos, perturbador. Su homólogo catódico masculino, Bryan Cranston, hacía lo mismo con una crema antihemorroidal.

Otras, como Kristen Stewart, tuvieron más suerte y se convirtieron en imagen de compañías de lujo, como la automovilística Porsche. Naomi Watts y Courteney Cox enunciaban en los ochenta las ventajas de los Tampax en sus respectivos países de origen. La publicidad dirigida a los consumidores más jóvenes también supone otro de los géneros más proclives para toparnos con actores que estaban empezando. Mila Kunis, con 13 años, “tenía que tener” todos los coloridos artículos de las tiendas de Lisa Frank y nombres como Jack Black, Tobey Maguire o Paul Rudd aparecían en sendos anuncios presentando videojuegos y consolas de Atari o Nintendo. Pero pocos directores de casting estuvieron tan acertados como aquellos que reunieron a unos semidesconocidos Bruce Willis y Sharon Stone para promocionar la ginebra Seagram´s. Quizá sea hora de que dejemos de aprovechar los anuncios para ir al baño. ¿Quién sabe si podemos ser los primeros en descubrir a la próxima gran estrella de cine?

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