Por qué en 2019 el triunfo del ‘tie-dye’ tiene que ver más con la política que con la moda

El estampado, símbolo del movimiento hippy, reaparece en pasarelas y tiendas. En tiempos de repunte de la ideología conservadora, su mensaje de libertad e inconformismo tiene más sentido que nunca.

Por qué en 2019 el triunfo del ‘tie-dye’ tiene que ver más con la política que con la moda

La apuesta por el 'tie-dye' de Stella McCartney, Proenza Schouler, Zara, Mango y Prada. Foto: Imaxtre / DR

Es un hecho: miren donde miren verán tie-dye. El estampado más popular de los 70, ese que infinitos tutoriales enseñan a emular destiñendo prendas con lejía, ocupa los escaparates de las tiendas, pulula por las redes sociales (el hashtag de rigor aglutina más de dos millones y medio de publicaciones en Instagram), se repite más que el ajo en las colecciones de las firmas de lujo para este verano y, por supuesto, ya cuenta con todo tipo de versiones asequibles. Según un informe publicado por la plataforma Lyst, las búsquedas del término tie-dye han registrado un incremento del 154% convirtiéndose en una de las palabras clave de moda que más rápido ha crecido este año. En concreto, un jersey de cuello vuelto con este estampado firmado por Proenza Schouler ocupa el noveno puesto de su lista de artículos más populares de este trimestre.

Pero el dúo Schouler no es el único que lo ha encumbrado en sus colecciones primavera-verano 2019. Stella McCartney, Prada, Dior, MSGM o R13, entre otras, lo subieron a la pasarela convirtiéndolo en uno de los estampados más insistentes de las semanas de la moda y otras como la californiana The Elder Statesman incluso han hecho de él su reconocible seña de identidad. A fuerza de repetición, y a pesar de lo difíciles de llevar que resultan algunas versiones, ha ido encontrando un lugar predilecto en los estilismos de expertos en moda y, poco a poco, va calando en la calle impulsado por las propuestas de Zara, Mango, & Other Stories y compañía. Pero, en la moda, como en la vida, casi nada es coincidencia y hay una razón para explicar el regreso de esta tendencia.

Proenza Schouler, R13 y Stella McCartney apuestan fuerte por este estampado en sus colecciones primavera-verano 2019. Foto: Imaxtree

Chris Leba, fundador de R13, una de las firmas que llenó de desteñidos su colección, lo resumía así a la edición estadounidense de Harper’s Bazaar: «En la era Trump, el movimiento de derechas es tan fuerte que el tie-dye puede percibirse como una protesta pacífica y, al mismo tiempo, rebelde, contra los conservadores». Para el diseñador, es un símbolo de esperanza y libertad heredado del movimiento hippy que en nuestro tiempo mantiene intactos los valores que representaba. Y establece un paralelismo entre entonces y ahora: «En los años 60, Nixon estaba en la Casa Blanca y los estudiantes protestaban en contra de la derecha conservadora. Ahora tenemos a Trump y las mujeres, los inmigrantes y la comunidad LGBQ están luchando por sus derechos».

No es el único que alude al clima político para explicar la tendencia. El diseñador A Sai Ta, conocido por reinterpretar el imaginario asiático en Asai, la marca que ya ha convertido en la sensación de Londres, también coincide en identificarlo como «reflejo de la libertad y la esperanza» y asegura que, el proceso de anudado con el que se tiñen las prendas «provoca un acabado inesperado e incierto, como los tiempos actuales». Aunque en España, de momento, no se haya erigido en símbolo evidente contra la ultraderecha, los valores que representa, para quien los sepa leer, son los mismos.

En esta imagen de ‘Vogue’ publicada en 1970, la modelo luce pañuelo ‘tie-dye’ de Halston. Foto: Getty

La sostenibilidad, que copa el debate político, en general, y el de la moda, en particular, también puede relacionarse con esta técnica. El proceso manual y artesanal con el que se elabora el tie-dye, generalmente confeccionado en tejidos como el algodón, lo convierten en una declaración para aquellos que lo visten. No en vano, Stella McCartney, símbolo de la lucha contra el uso de pieles animales y la producción contaminante en la moda, es una de sus grandes defensoras y culpable de su ubicuidad esta temporada. Florence Allday, analista de tendencias de moda y belleza en Euromonitor, relaciona su regreso con el movimiento anti moda rápida que cada vez cuenta con más adeptos. «Tiene connotaciones positivas sobre el movimiento hippy, que fue pre-fast fashion», explicaba la experta a Business Insider, aunque, paradójicamente, las grandes cadenas low cost estén repletas de la tendencia.

La tendencia invade las grandes cadenas. En la imagen, diseños de Zara, Mango y & Other Stories. Foto: DR

Las opciones para incluir una –o varias– prendas tie-dye en el armario estival son de lo más amplias. Desde los acabados más discretos en una paleta cromática pastel, recomendable para principiantes, a los más estridentes y vinculados al movimiento flower power. Aunque la camiseta es la prenda estrella, en cuanto a número de opciones y horquilla de precios, también hay un buen puñado de vestidos, piezas vaqueras y hasta contrastes como los que propone Prada en sus femeninos minivestidos sesenteros. El mensaje intrínseco es común a todas las opciones: inconformismo.

En los 70 este acabado se convirtió en seña de identidad de la estética hippy. Foto: Getty

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