Todo menos deporte: los mejores momentos de la Super Bowl

Recopilamos las polémicas, anuncios publicitarios y shows del intermedio que convirtieron la gran final del fútbol americano en el mayor espectáculo televisivo del año.

Super Bowl

La celebración de la Super Bowl ha dado lugar a varios episodios inolvidables de la cultura pop.

El nipplegate

Uno de los mayores escándalos de la historia de la televisión cuenta con un lugar privilegiado en nuestra lista. Allá por 2004 Janet Jackson era una de las indiscutibles estrellas pop sobre la tierra, pero el “fallo de vestuario” que dejó al descubierto un pecho de la cantante provocó tal conmoción en la opinión pública –el caso llegó hasta el Congreso y los tribunales– que su carrera jamás pudo sobreponerse de lo sucedido. Con el nombramiento de Justin Timberlake como anfitrión del espectáculo del año pasado, muchos especularon con la posibilidad de que este quisiera redimirse de su acción invitándola a volver a subirse al escenario más escrutado de la industria del entretenimiento. Lamentablemente, nos quedamos con las ganas.

Friends y el pospartido más visto de la historia

Cada año las cadenas de televisión que cuentan con los derechos de la gran final del fútbol americano deben responder una pregunta que puede cambiar para siempre el destino de su programación: “¿qué emitimos después?”. Los cientos de millones de espectadores heredados por el formato que sigue a la Super Bowl son capaces de lograr que una nueva apuesta se estrene por todo lo alto, de resucitar cualquier ficción que no haya gozado del favor temprano del público o de consolidar un producto estrella. Los productores de estos programas, conocedores de la oportunidad que se presenta ante ellos, suelen apostar por episodios especiales como el fabuloso El de después de la Super Bowl de la segunda temporada de Friends, en el que contaron con cameos de estrellas como Julia Roberts, Jean-Claude Van Damme (haciendo de sí mismo) o Brooke Shields. El capítulo, dividido en dos partes, reunió la friolera de 52 millones de personas e hizo un 46% de cuota de pantalla, convirtiéndose en el pospartido más visto y el quinto episodio en número de espectadores en la clasificación histórica de las series de televisión yankees.

‘1984’ o el hito de la publicidad

“El mejor anuncio de la historia”. Las opiniones concernientes al spot de Apple, basado en el libro homónimo de George Orwell y emitido en la Super Bowl de 1984, han sido unánimes en el veredicto. Descubrieron al mundo las bondades de su primer Macintosh (aunque no haya un solo plano del mismo) y marcó el inicio de un estilo publicitario tan personal como reconocible en la compañía de la manzana. El vídeo, situado en una sociedad distópica en la que los humanos necesitan ser salvados de la alienación, fue rodado por el cineasta Ridley Scott (Blade Runner) y pretendía ser una crítica velada a la por entonces todopoderosa IBM.

U2 y el 11 de septiembre

Otro de los espectáculos inolvidables del intermedio fue el ofrecido por la banda irlandesa. La primera Super Bowl tras los atentados del 11 de septiembre se convirtió en un 4 de julio improvisado, en el que la exaltación patriótica y la cicatrización de una herida generacional fue canalizada a través de las canciones entonadas por Bono. El vocalista vistió una chaqueta con la bandera estadounidense estampada y en el centro del escenario se proyectaron todos los nombres de las víctimas de los trágicos atentados como homenaje. “Resulta tan hilarante como emotivo pensar que, después de aquello, espectadores por toda América tuvieron que secarse los ojos para ver la segunda parte de un partido de fútbol”, sostuvo la edición estadounidense de la revista GQ.

El descanso de Cindy Crawford

El anuncio que rodó la top model para Pepsi se convirtió en otro de los más icónicos de la historia de la televisión. Su parada en una gasolinera para beber un refresco, luciendo ese mítico estilismo de camiseta de tirantes blanca y shorts vaqueros, forma parte de nuestra cultura pop y ha sido replicada hasta por presentadores como James Corden. En la Super Bowl del pasado año, la marca quiso homenajear los 26 años cumplidos desde el lanzamiento del mismo y volvió a contar con Crawford, acompañada esta vez por su hijo Presley, para el spot emitido en la gran final del fútbol americano.

Whitney Houston hace llorar al país

La interpretación del himno estadounidense es otra de las citas más esperadas de la Super Bowl. Ante el micrófono se han situado intérpretes como Lady Gaga, Beyoncé o Mariah Carey, pero ninguna logró la excelencia vocal y la emotividad de Whitney Houston en 1991, apenas diez días después de que Estados Unidos comenzara su participación en la guerra del Golfo. Houston donó los beneficios de la grabación a asociaciones de veteranos. “No cantó el himno estadounidense, se apropió de él”, afirmó en 2016 la ESPN. Aunque no hayas nacido en Denver, Colorado, es difícil que no se te pongan los pelos de punta al reproducir el vídeo del momento.

Purple Rain

En el espectáculo del intermedio de la Super Bowl han actuado varios de los artistas más grandes de la música contemporánea, desde Bruce Springsteen y Paul McCartney a Beyoncé. Pero si hay un show que ponga de acuerdo a medios como Billboard o Rolling Stone sobre su excelencia musical es el ofrecido por Prince en la final del 2007 celebrada en Miami. El añorado intérprete de Minnesota se fundió en la intensa lluvia que caía sobre el escenario para encender a los asistentes con temas como Let’s Go Crazy, una versión del Best of You de los Foo Fighters o la tan pertinente como épica Purple Rain. En apenas un cuarto de hora logró dos nominaciones a los premios Emmy, convirtiéndose en el primer espectáculo de la Super Bowl en conseguir dicho reconocimiento. El pasado año Justin Timberlake rindió homenaje a su figura al celebrarse el partido en su ciudad natal.

La sorpresa de Netflix

La plataforma de streaming sabe que, durante cerca de unas cuatro horas en el primer domingo de febrero, sus series y películas no pueden competir con un evento deportivo presenciado por cientos de millones de personas en todo el mundo. Así que han apostado por el viejo refrán de “si no puedes con el enemigo, únete a él”. El pasado año Netflix lanzó un filme original por sorpresa justo al final del encuentro: The Cloverfield Paradox. Al parecer la plataforma pretende hacer de esto una tradición y las quinielas para acertar la novedad de este año ya se han disparado. Entre las candidatas se encuentran filmes protagonizados por Ben Affleck, Jennifer Aniston o Jake Gyllenhaal. ¿Cuál servirá como pañuelo de lágrimas para los fans del equipo perdedor?

El regreso de Carrie Bradshaw y El Nota

Sin haberse celebrado aún, la Super Bowl XLIII ya nos ha dejado el primer momento para la historia. La cerveza Stella Artois ha reunido a dos de los personajes del cine y de la televisión más inolvidables del siglo para su nuevo anuncio: Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York y El Nota de El gran Lebowski. Tanto Sarah Jessica Parker como Jeff Bridges pusieron en alerta a los fans con imágenes enigmáticas de sus caracterizaciones, llevándoles a especular sobre el regreso de las respectivas ficciones. Tendrán que conformarse con los 43 segundos de duración del anuncio.

El vuelo de Lady Gaga

La actuación de la reciente nominada al Oscar por Ha nacido una estrella en el intermedio del partido ha sido una de las más anticipadas de la década. Además de por la pirotécnica infraestructura que acompaña a cada uno de sus shows, copó titulares por ser la primera en celebrarse tras la elección de Donald Trump como presidente. Gaga cumplió las expectativas entregando el espectáculo más apabullante hasta la fecha, con caídas al vacío y fuegos artificiales incluidos, pero dejó la reivindicación política en un plano más subliminal. La intérprete pidió “justicia y libertad para todos” y entonó versos del himno popular folk This Land Is Your Land de Woody Guthrie: “Esta tierra es tu tierra, esta tierra es mi tierra, esta tierra fue hecha para ti y para mí”. El presidente sigue sin captar el mensaje.

El poder de la fuerza

Con este anuncio Volkswagen se convirtió en el gran triunfador de la Super Bowl de 2011 sin la necesidad de anotar un solo touchdown. La historia seguía a un niño disfrazado de Darth Vader –al ritmo de la Marcha Imperial de John Williams– que intentaba usar los poderes de la fuerza tanto con el perro como con el coche Passat familiar. Desafiando una regla histórica no escrita, los responsables decidieron subir el spot a Youtube y desvelar su contenido cuatro días antes de la gran cita. El éxito fue tal que, según la revista Time, cambió la publicidad de la Super Bowl para siempre. Hoy en día es uno de los anuncios más compartidos de la historia de la televisión.

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