Por qué el cine se ha obsesionado con el conflicto ‘madre-hija’

Hasta media docena de películas –de diferentes géneros pero halagos unánimes– abordan los vínculos materno-filiales, históricamente desatendidos e infrarrepresentados en el séptimo arte.

Por qué el cine se ha obsesionado con el conflicto ‘madre-hija’

'Lady Bird' de Greta Gerwig bate récords de taquilla del cine independiente. Foto: A24

Madre hay más que una. Esa es la consigna que defiende el sector independiente de la industria cinematográfica este 2017. Si en otras ocasiones coincidieron en la lucha por los premios películas de corte bélico, reinvenciones del cine mudo o biografías de personajes célebres, las relaciones entre madres e hijas cuentan esta temporada con un protagonismo inusitado hasta la fecha. Porque son pocas las películas de renombre que abordaron con éxito el vínculo materno-filial, ya fueran de autor como Volver y El piano, melodramas del tipo Quédate a mi lado o Hechizo de luna o la serie Las chicas Gilmore. Una relación infrarrepresentada en la historia del séptimo arte debido al machismo inherente y acomplejada si lo comparamos con los ejemplos del caso padre-hijo, que cuenta con obras maestras para todos los gustos de la talla de El Padrino, Matar a un ruiseñor, El rey león o Star Wars. Es hora de equilibrar la balanza y las alfombras rojas de los Óscar y los Goya –porque el cine nacional tampoco se libra– son los escenarios idóneos para empezar a hacer justicia.

Fotograma de ‘Verano 1993’, candidata española para los premios Óscar. Foto: Avalon

El filme que más expectación ha levantado hasta ahora es el último de la actriz y guionista Greta Gerwig (Frances Ha), un talento prometedor al que le ha llegado la hora de confirmarse con su debut detrás de la cámara. En la comedia semibiográfica Lady Bird, Saoirse Ronan interpreta a una estudiante en su último año de instituto que anhela marcharse de casa mientras lidia con el foco de sus frustraciones; su madre es interpretada por la televisiva Laurie Metcalf. Su estreno en los cines se ha saldado con el récord de recaudación por copia para una película de lanzamiento limitado (habitual en las obras más independientes) del año, siendo la más exitosa dirigida por una mujer desde La noche más oscura en 2012. Titulada inicialmente Madres e hijas, Gerwig confesó que el núcleo de su relación le era muy familiar. “Y no porque mi madre y yo fuéramos así, sino porque este profundo amor y este sentido de conflicto proviene del hecho de que esencialmente son la misma persona”, dijo en Rolling Stone.

Las nominaciones de sus protagonistas se antojan tan probables como las de sus potenciales rivales, Margot Robbie y Allison Janney. Hija y progenitora en Yo, Tonya, el filme narra la historia real de Tonya Harding, una célebre patinadora sobre hielo que protagonizó uno de los casos más bochornosos en la historia del deporte. Antes de tal hundimiento profesional, Harding sufrió durante años abusos por parte de su madre, en una relación altamente tóxica cuya adaptación ha sido muy celebrada en el Festival de Toronto. “Estamos ante un potente año cinematográfico de dinámicas madre-hija convulsas, toscas y desequilibradas”, afirma Jenna Marotta en un artículo publicado por Indiewire en el que evoca también la memoria de Carrie Fisher y Debbie Reynolds, cuya agitada relación fue llevada a la pantalla en Postales desde el filo. El timing parece inmejorable.

Otras películas vertebradas por este tipo de conflicto con opciones a premio proceden de géneros muy distintos. Un motel de carretera en Orlando que acoge a familias disfuncionales es el epicentro de The Florida Project, una película de bajo presupuesto contada a través de los ojos de una niña. Denominada como la Moonlight de este año, la intérprete amateur que encarna a la progenitora casi adolescente, Bria Vinaite, fue descubierta por el cineasta Sean Baker gracias a un vídeo de Instagram. El museo de las maravillas (Wonderstruck), dirigida por Todd Haynes, adapta un cuento homónimo dividido en dos historias de épocas diferentes. Una de ellas narra en blanco y negro el viaje de una niña sorda en 1927 a Nueva York en busca de su madre, una actriz interpretada por Julianne Moore. En Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, premiada en Toronto, Venecia y San Sebastián, somos testigos de la operación de venganza de una madre que ve como la policía del pueblo fracasa a la hora de detener al asesino de su hija. Frances McDormand es, gracias a este papel, la gran favorita para volver a conquistar el Óscar a la mejor actriz tras el conseguido por Fargo.

El cine español no es ajeno a esta tendencia. La candidata para representar a nuestro cine en la próxima gala de los Óscar es Verano 1993, una brillante recreación del primer verano de una niña de seis años con su familia adoptiva. La complicada relación entre ella (Laia Artigas) y su tía carnal (Bruna Cusí), ahora también madre, vertebra un filme que conquistó los certámenes de Berlín y Málaga. Abriendo el abanico, quizá otra de las obras más comentadas este año también podría aparecer en la lista. En La Llamada, la adolescente encarnada por Macarena García aprende a escuchar las señales divinas gracias a las enseñanzas de la madre, superiora en este caso, Sor Bernarda (Gracia Olayo).

En lo respectivo a la televisión, y más allá del fugaz regreso de Las chicas Gilmore, otras dos series abordan el tema desde la perspectiva de la comedia. Con cinco temporadas ya a sus espaldas, Mom ha sabido sustituir a su predecesora Dos hombres y medio como abanderada del humor recio y escatológico que tanto gusta al público mainstream sin renunciar al respeto de la crítica en forma de nominaciones para sus dos protagonistas (Anna Faris y Allison Janney). Better Things, creada por Louis C.K. y Pamela Adlon, narra la lucha diaria de una intérprete por ganarse la vida en Hollywood y sacar adelante a sus tres hijas adolescentes mientras intenta hacer un hueco a su vida íntima. Recién renovada para una tercera tanda de episodios, pocas series han conseguido mayor beneplácito de la crítica en los últimos tiempos que la producida por HBO. Dios, al menos en lo que respecta a la ficción, es ahora mujer y madre. Alabada sea.

La actriz Pamela Adlon, junto a sus hijas en la ficción de ‘Better Things’. Foto: HBO

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