Rankin: «Me esforcé mucho en hacer reír a Isabel II en aquella famosa sesión»

Creó ‘Dazed and Confused’ e instauró un nuevo lenguaje en la fotografía de moda. Ahora, Rankin repasa su larga carrera en una ambiciosa exposición.

En el centro retrato de Rankin. A la derecha., una de las muchas fotografías que le ha hecho a Kate Moss, una de sus musas y exnovia de Jefferson Hack, su socio en 'Dazed and Confused'. A la izquierda, Debbie Harry. Foto: Rankin

«Esto no es una revista», rezaba el titular de portada del primer número de Dazed and Confused. De aquello han pasado 28 años, pero Rankin, cofundador de la mítica cabecera junto a Jefferson Hack, sigue teniendo la misma opinión sobre las publicaciones de estilo de vida. «No creo que el papel vaya a morir, pero si la gente se gasta el dinero en una revista tiene que sentirse representado. Creo en el riesgo y en transmitir puntos de vista únicos, no en la ambición de alcanzar grandes audiencias, porque eso, con Internet, no existe ya en este negocio», comenta. El éxito de Dazed permitió a Rankin fundar otras dos revistas alternativas (Another Magazine en 2001 y Hunger en 2011), pero sobre todo le convirtió en uno de los fotógrafos más importantes del mundo.

Jude Law (1995) para ‘Dazed and Confused’. Foto: Rankin

Ha retratado a cualquier celebridad imaginable, de Kate Moss a Madonna pasando por la reina Isabel II, a quien logró fotografiar con una pose distendida y la Union Jack de fondo, una actitud más cercana a la de una estrella del Brit Pop que a la de una monarca asociada al rigor y la disciplina. «Me esforcé mucho en hacerle reír durante la sesión. Al final, aunque la Casa Real quería la opción del trono, ella eligió la de la bandera», cuenta el fotógrafo. Esa idea, la de quitarle gravedad a la imagen e insinuar la humanidad del personaje, es su seña de identidad. «Creo que después de todos estos años si ves mi trabajo, sobre todo mis retratos, sabes de algún modo que son míos. Hablo con los protagonistas e intento que se relajen, es un trabajo conjunto. Cuando ves un buen retrato no miras la foto, miras a la persona. O, al menos, así me gustaría que vieran mi obra», explica. Por eso, Rankin no está cómodo con el cliché asociado a la fotografía de moda. «Siempre he intentado mostrar que puede hacerse sin tirar de los prejuicios facilones que rodean a este sector», opina. De hecho, su último libro se titula muy a propósito Unfashionable (Rizzoli, 2018).

Monica Bellucci retratada en 2012 para el último proyecto editorial de Rankin, ‘Hunger’. Foto: Rankin

Hasta el 24 de febrero, Rankin expone en la galería 29 Arts in Progress de Milán lo mejor de su muy prolífico trabajo. «Fue difícil hacer la selección. He querido contar la forma de mi trabajo de la manera más clara posible, da igual si es fotografía de moda, artística o retratos», cuenta. La muestra, llamada From portraiture to fashion, cambiará tres veces de contenido a lo largo de estos meses. «Es el único modo de mantener fresco un evento de estas características», apunta. Él mismo se encargará además de retratar a los visitantes en distintas fechas. «Con una Polaroid pequeña. La idea es establecer una conexión real con las imágenes, la audiencia y los personajes».

Por supuesto, este no es el único proyecto que Rankin ha puesto en marcha en los últimos meses. Hace una década entró en el mundo del vídeo y firmó clips para Robin, Rita Ora o Miley Cyrus. Suyos son también los spots sobre ‘belleza real’ que dieron fama mundial a la marca cosmética Dove. «Ahora estamos inmersos en trabajos para Rolls Royce y Unilever», apunta. Si habla en plural es porque hace dos años Rankin montó su propia productora, en la que trabajan más de una decena de creativos. «Cuando empezaba, sobre todo en la época de Dazed, todos nos creíamos artistas y teníamos luchas de egos. Ahora esto me parece impensable», dice. Es más, recientemente ha creado también Tonic, una agencia que apoya a fotógrafos emergentes y se ha visto envuelto en distintos proyectos benéficos, como el que realizó el pasado octubre: un vídeo con Meghan, Harry, Kate y William enfocado a visibilizar los problemas de salud mental. Parece que, pese a ser escocés, la familia real le tira mucho.

Bjork en 1995 para ‘Dazed and Confused’. Foto: Rankin

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