peliculas crisis sentimental

14 personas cuentan qué película les ayudó a superar una crisis sentimental

Dramas románticos, comedias y hasta cine de autor aparecen entre las propuestas de aquellos que se apoyaron en un filme para revertir su estado de ánimo tras un desamor.

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  • Foto: Disney Pixar

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    Del revés – Luis, maquetador web. Habían pasado ya tres meses desde el final de mi relación y acudí a ver Del revés con una cita de Tinder. Aunque para ella fue una de animación más, a mí me tocó bastante y me pasé toda la película tapándome la cara para que no me viera llorar. Te enseña de una manera muy acertada cómo se crean los momentos agridulces y cómo estos instantes son precisamente los que se quedan grabados en la memoria y te ayudan a seguir adelante. Por cierto, no volví a quedar con esa chica.

  • Foto: Fox Searchlight

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    500 días juntos y ¿Qué les pasa a los hombres? - Alejandro, diseñador gráfico. En mi caso son dos las películas que vi a solas en mi casa, en diferentes momentos, para dejar de revolcarme en el dolor: 500 días juntos y ¿Qué les pasa a los hombres? Me gustaron porque te muestran ambos lados, no tienen un solo punto de vista. De esta forma evitas las posturas sobrejustificadas y da lugar a un debate. Ponerme en el sitio de la otra persona me ayuda a situar las cosas en perspectiva, a no encerrarme en mi versión de los hechos. Supero la crisis porque no me ahogo en mi propio sufrimiento, veo la big picture y consigo relativizar y aprender. Ponerme cosas tristes cuando estoy triste no me ayuda a superar nada sino a enfangarme aún más en el dolor. No, no ayudan a pasar página. No me jodas.

  • Foto: Columbia Pictures

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    Come, reza, ama - Nuria, logopeda. La vi por primera vez en el trabajo. Teníamos una avería en la clínica y no iban a llegar pacientes, así que una compañera me propuso que la viéramos porque sabía que yo estaba en un mal momento. Me encantó la personalidad del personaje de Julia Roberts: el mensaje que transmite, la fuerza y la voluntad por tener iniciativa. El saber decir ‘no’, aunque las cosas fueran bien, a las distintas parejas que conoce a lo largo de la película. El disfrutar de la vida y aprender a hacerlo con una misma, que es lo importante.

  • Foto: Touchstone

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    Alta Fidelidad – Raúl, guionista. Las buenas canciones, tristes o alegres, son las que nos llevan a la catarsis, las que lo ponen todo en perspectiva y son terapéuticas, así que gracias a su conexión musical esta película es importante para mí. El protagonista de Alta Fidelidad se dedica a hacer un repaso de todas sus relaciones fallidas (se pone en el lugar de sus parejas, intenta comprenderlas...). Vemos cómo cada ruptura supuso “el fin de mundo” en su momento para él (para mí también), pero cómo al final ha conseguido seguir adelante (y cómo seguiremos todos). Esos momentos que nos marcan tienen memoria sonora en forma de canciones que parecen hablarnos directamente, que parecen estar compuestas para nosotros. Siempre vuelvo a ella identificándome con ese nihilismo derrotista del personaje de John Cusack.

  • Foto: Warner Bros

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    Los puentes de Madison - Emilia, editora cinematográfica. Si hay una película que me llega, me enamora, me destruye y me vuelve a levantar con fuerza, es esta. Lo cierto es que no puedo recordarla sin emocionarme (y me he dado una buena llorera al hacerlo). Un clasicazo, lo sé, pero ¡jó que película! Es quizás la que más empatía me ha hecho sentir de todas, y no porque yo sea un ama de casa rural o un fotógrafo de National Geographic, sino porque les entiendo tanto a ellos como las decisiones que toman durante el metraje. Dentro de tanto dolor y renuncia, hay un gran mensaje de LIBERTAD. De libertad a la hora de actuar de cara a los demás, de vivir la vida que quieres y no la que te han impuesto, de no aceptar roles, de abrir puertas y conocer más allá de lo que ven tus ojos. Libertad para amar.

  • Foto: Netflix

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    Love y American Gods - Juan Manuel, ingeniero. Después de unos meses intensos, un “vamos demasiado rápido” y un “es que esto me da vértigo”, lo mejor es cortar por lo sano. Cansado de que Netflix me recomendara siempre lo mismo lo intenté con Amazon y me llamó la atención el argumento de American Gods porque hablaba de un tío que sale antes de la cárcel “porque su mujer ha muerto en un accidente de coche mientras tenía la polla de su mejor amigo en la boca”. Si él puede superar eso, tú puedes superar cualquier mierda. Luego vuelves a Netflix y, con mejor ánimo, le das la oportunidad a la serie que parece más antiamor del catálogo, Love. No la engulles, la asimilas y, cuando la terminas, no sabes si por la ficción o por el tiempo pasado, te encuentras mejor. Se te ha olvidado casi todo. Quizá porque el protagonista de la serie tiene tantos altibajos como tú, es tan imperfecto como todos. Quizá porque te has enamorado un poco Gillian Jacobs, que es rara y loca, pero tiene ese no sé qué. O porque, como he dicho, el tiempo ha hecho su efecto.

  • Foto: Shin cine

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    My sassy girl – Raquel, osteópata. Es una película coreana que cuenta la historia de una joven alocada que tiene problemas con la bebida porque su novio la ha dejado. Conoce a otro chico, más normal, y a pesar de los problemas que surgen siguen reencontrándose a lo largo de los años. Lloré muchísimo con ella y fue significativa porque mi historia era muy parecida. Mi pareja y yo teníamos una relación con altibajos, pero tras verla pensé que todo acabaría bien. Me hizo tener esperanzas de que, al final, nuestro amor también funcionaría.

  • Foto: Fox Searchlight

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    Entre copas – Quique, abogado. Esta película de Alexander Payne refleja las relaciones sentimentales como ninguna otra que yo hubiera visto hasta el momento. Cuando tengo alguna crisis sentimental evito consumir nada que trate sobre el tema porque no me los creo, no veo verosimilitud real ni capacidad de identificación en unos personajes y unas dinámicas ajenos completamente a mi realidad. Pero en la historia de este profesor y novelista fracasado (Paul Giamatti) y su flechazo con una camarera divorciada me vi por primera vez reflejado. Es real, es intimista, es patética, es divertida. Porque una gran historia de amor puede comenzar y terminar en el transcurso de una sola conversación. Porque no hay soledad más grande que la sentida por aquel que quiere querer, pero no sabe cómo.

  • Foto: Lionsgate

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    La La Land - Isabel, bióloga. Para mí fue clave. La vi unas semanas después de terminar una relación de varios años con un final complicado y me ayudó a entender que no todos los noviazgos por largos, intensos y bonitos que sean tienen por qué acabar bien. Esperaba encontrarme con un musical con final feliz y el giro de la película me hizo identificarme mucho con los personajes y la historia. Desde entonces no he dejado de verla, sobre todo, en momentos de bajón. Sin duda está en mi lista de películas favoritas y cada vez que la veo encuentro una nueva lectura.

  • Foto: Warner Bros

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    Los puentes de Madison – Sandra, enfermera. Me topé con ella en la televisión una de estas típicas tardes tontas de domingo. Tenía 20 años y estaba triste porque acababa de saber que mi primer amor no me correspondía. El filme cuenta un romance imposible entre un hombre y una mujer adultos, pero te enseña que nunca es tarde en la vida y que cuando menos te lo esperas puede volver el amor. Cuando terminó pensé: ‘Ahí están Meryl Streep y Clint Eastwood, con 60 años, enamorados como adolescentes, como yo en este momento’. Aprendí que nunca es tarde para el amor, pero tampoco para el desamor.

  • Foto: MGM

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    Rocky - Francisco José, médico. Cada vez que lo dejo con una persona me suelo regalar un maratón de la saga Rocky en casa, acompañándolo de una buena cena y de un buen vino. Es una película simple pero te ayuda a entender que nunca hay que rendirse, que por muy mal que estés siempre puedes levantarte y darle la vuelta a las cosas. Que aunque te caigas, sacarás algo de esa situación que te hará aprender y ser más fuerte. Me identifico con el personaje de Stallone porque muestra su debilidad pero nunca se rinde, siempre persevera. En la vida puedes salir reforzado de los malos momentos.

  • Foto: Twentieth Century Fox

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    Avatar – Javier, profesor. Cuando tengo una ruptura me apoyo en películas que me enganchen. Una de las veces se acababa de estrenar esta película y acudí como unas siete u ocho veces a verla al cine. Me abdujo y me hizo desconectar del mundo. Cuando lo dejé con mi ex me sentí desubicado, no entendía nada y tuve un conflicto interior conmigo mismo: no sabía quién era, ni qué hacía, pasaban los días pero mi vida estaba nublada. Trabajo con niños y estaba muy mal psicológicamente, pero cuando salió Avatar me volvió loco porque hablaba de dos mundos diferentes y de cómo una persona maneja una doble personalidad. Me sentía identificadísimo con ese personaje en el sentido de tener dos vidas dentro de mí, pero no saber cómo luchar contra ellas.

  • Foto: Telecinco Cinema

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    Casi todas menos Love - María, periodista. He seguido una metodología muy rigurosa basada en mi historial de Filmin y Netflix, así que esta es la selección de filmes que me han ayudado en algún momento. Amanece que no es poco, porque con pocas películas te ríes tanto. Kiki el amor se hace, porque te das cuenta de que cualquier pareja tiene sus peculiaridades. Cualquiera de Kore-eda, porque son muy bonitas y te hacen ver que la vida es preciosa. Black Mirror, porque te distraen de cualquier problema. La serie You, porque él es un puto loco y piensas: ‘virgencita, mejor que me quede como estoy’. Y por favor, que NADIE vea la serie Love al acabar una ruptura como hice yo.

  • Foto: Columbia TriStar

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    La red social - Francisco, arquitecto. Esta película sobre el creador de Facebook siempre me retrotrae a la época en la que empezaron a repuntar las redes sociales. Me di cuenta de que si te topas con una persona que no controla su vida más allá del mundo digital termina siendo alguien muy influenciable, pudiendo cambiar por completo. A mí me sucedió eso en una relación que duró dos años y medio y que fue muy intensa. Mi novia por aquel entonces vivía condicionada por las redes sociales y se convirtió en una persona egoísta y abocada a hacer cosas que ella jamás habría hecho. Supongo que hoy en día estará a años luz de la chica de la que yo me enamoré.

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