La música urbana tiene nuevas ‘jefas’

Trap, reggaeton, dancehall... No hay complejos ni prejuicios en estos estilos que hoy tienen un nexo común: la creciente –y reivindicativa– presencia femenina. Reunimos a seis destacadas artistas que establecen las nuevas reglas del juego musical.

Actitud urbana barcelonesa: Bea Pelea (izda.) y Bad Gyal (dcha.). Foto: Gianfranco Tripodo y Mirta Rojo

En abril de 2016 Alba Farelo subió a YouTube el vídeo de Pai, una versión en catalán de la canción Work, de Rihanna. En junio de este año actuó en el Sónar. «Cuando empecé ya había una escena, grupos de gente haciendo música urbana, subiéndola a Internet y triunfando. Había un hype, un contexto, no fui la primera. Pero no me imaginaba que en solo un año iba a hacer un tour por Europa y acabar en el Sónar; ha sido una locura», explica esta joven de 20 años de Vilassar de Mar (Barcelona), conocida como Bad Gyal. Es uno de los nombres que suenan con fuerza en la música urbana actual, que con su variedad de estilos y una decidida apuesta estética –en la que la moda es indisoluble de la propuesta musical– cosecha cada vez más seguidores.

Dancehall, reggaeton o trap son términos que se cuelan en las conversaciones, en la radio, en lo más escuchado de las listas de streaming. Estilos que tienen en común el uso de sintetizadores, letras explícitas, inspiración callejera. El dancehall nació en Jamaica en los años 70, el reggaeton en Panamá en los 80 y el trap en el sur de EE UU en los 90. Pero ahora se ha creado una pujante escena femenina en España, surgida del boca a boca en Internet, que defiende sobre el escenario estos géneros. «Este es el año de las mujeres en la música urbana, estamos en todas partes», sostiene Bad Gyal, que comenzó a estudiar diseño de moda, crea sus estilismos y ha estado en el front row de Maria ke Fisherman. Su dancehall bebe de referencias como Vybz Kartel, Busy Signal, Gaza Kim o Vanessa Bling. Música para mover el esqueleto: «Cuando descubrí estos temas y el baile fui muy juzgada en mi pueblo. Ahora el twerk es muy guay, pero hace tres años nadie movía el culo, ni se atrevía porque hablaban mal de ti». Pero son los sonidos que mandan hoy, el relevo del pop o el rock. «Yo escucho música brasileña, electrónica, afrobeat, algo de flamenco…», nos dice. «Es evidente que ha surgido una escena femenina, y a lo grande. Se debe a un cúmulo de cosas: la facilidad que tenemos para crear música y enviársela al mundo en un clic, y la de tiempo libre de que disponemos las que no hemos podido estudiar o trabajar…», resume Beatriz Constenla, Bea Pelea, malagueña de 23 años. Ella considera que «la industria ha cambiado por completo, ya nadie escucha un álbum entero, tiene más repercusión un buen single con un vídeo llamativo». Y rehúye las etiquetas, pero se ha hecho un nombre en el reggaeton patrio, aunque sus gustos son eclécticos: «Escucho a Niña Pastori, Canelita, Parrita, La Favi, La Zowi, Trapani, Yvng Beef, reggaetoneras como Ivy Queen o La Glory… Y a Mala Rodríguez, que es la mamá de todas nosotras en la música urbana».

Ms Nina (izda.) y Somadamantina (dcha.), como reinas en el Museo Lázaro Galdiano. Foto: Gianfranco Tripodo y Mirta Rojo

Cristina Rodríguez, Somadamantina, madrileña afincada en Valencia, también ve un referente en la Mala: «Es una grande. Si ahora se le está dando importancia a la nueva escena es porque hubo artistas que nos abrieron camino. Porque el hip-hop en España ha estado muy marginado, pero está resurgiendo». Soma –así firmaba sus grafitis– ha sido la pionera de una de las evoluciones de ese estilo, el trap. «Publiqué mi primer trabajo hace cinco años, nunca pensé que el trap se haría mainstream. Para mí es como el rock en su momento; no es una moda, creo que va a perdurar en el tiempo», defiende Somadamantina, que tras pasar dos años lejos de los focos ha vuelto a actuar. En sus nuevos vídeos, Hermoso y Wet, la estética es más depurada: «La puesta en escena es un arte, quiero cuidar el outfit, las visuales. La moda me encanta y en España hay referentes como Palomo Spain o María Magdalena, entre otros».

En sus letras habla de la calle y del sexo con naturalidad. «Me considero feminista y pienso que es algo normal hablar del cuerpo femenino, ya no hay un tabú». Porque la música urbana hecha por mujeres busca romper clichés. «Me gusta sentirme sexy y eso no quiere decir que seas una ‘guarra’, como a veces dicen. Siempre fui el bicho raro de la clase, la friki, nunca tuve quien me dijera ‘Sé tú misma’, y creo que lo que mostramos las chicas ahora con nuestra música es que podemos ser nosotras mismas sin que nos juzguen», argumenta Jorgelina Andrea Torres, Ms Nina. Su voz se convirtió en viral gracias al tema Chic, del anuncio de Chicfy. Su Claro que sí, guapi se incorporó al día a día. Porque la música urbana tiene una jerga que poco a poco llega al gran público: «Es como se habla en la calle, las palabras que utilizamos en nuestra vida cotidiana. En las letras de reggaeton pega decir mami, papi, bitches, gang…».

El trap llega al Espai Barroc del Palau Dalmases de Barcelona con Blondie (izda.) y La Fanny (dcha.). Foto: Gianfranco Tripodo y Mirta Rojo

Precisamente reggaetonDaddy Yankee le descubrió este ritmo con La gasolina y ahora escucha a Tego Calderón o Ñejo– es lo que hace Ms Nina, que presume de raíces latinas porque nació en Córdoba (Argentina), aunque a los 14 años vino a vivir con su familia a Motril (Granada). Hoy tiene 26 y acaba de mudarse a Madrid. «Hay una escena genial, llena de gente joven que hace música, arte, diseño… Yo empecé haciendo collage, pero mi amiga La Favi me dijo: ‘Por qué no grabas algo’, y ahí empezó esto, por casualidad; busco hacer música para que la gente baile y olvide sus problemas».

También de forma fortuita llegó Ivana Garrido, Blondie, a la escena trap. Tiene 24 años y nació en Berga (Barcelona). «Un colega me animó, ‘Vamos a hacer un tema’; fue como una broma, pero llegamos a las 5.000 reproducciones y decidimos seguir», recuerda. Para ella, «este es el año del trap», y reivindica figuras como la de la neoyorquina Cardi B –exestríper y celebridad en Instagram–, «porque ver a chicas que están haciendo esto y triunfan anima a otras, ves que puedes hacerlo». Lo mismo opina Estefanía Fernández, La Fanny, barcelonesa de 19 años: «Estamos cansadas de tanto hombre, y las feministas han revolucionado la escena». Cree que «hacer música ahora es mucho más fácil, porque puedes tener un estudio en casa» y que el género urbano conecta con el público «porque habla de cosas cercanas». El trap, sentencia, «es el sonido de la calle hoy en día».

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