Adiós a Kate Spade, la periodista que soñó con bolsos divertidos

La diseñadora, que cambió la forma de consumir accesorios, ha sido hallada sin vida a los 55 años. Estas son las claves para entender por qué su muerte deja un gran vacío en la industria de la moda.

Adiós a Kate Spade, la periodista que soñó con bolsos divertidos

Kate Spade popularizó sus bolsos con alergia al aburrimiento en los 90. Foto: Getty

La periodista que soñó con bolsos divertidos y levantó un imperio más allá de los accesorios ha sido encontrada sin vida en su apartamento de Nueva York. La diseñadora Kate Spade fallecía a los 55 años y, según apuntan las primeras investigaciones, podría tratarse de un suicidio (The Hollywood Reporter publica que la creadora habría dejado una nota). El gran público seguro se ha topado alguna vez con alguno de sus bolsos (en Estados Unidos abundan, así como las tiendas de la firma), pero probablemente no sepan demasiado sobre la creadora de los complementos más exitosos de los 90. Estas son las cinco claves para conocer quién era y por qué el mundo de la moda llora hoy su pérdida:

1. Logró acabar con los bolsos aburridos y clásicos. Kate Spade, que por cierto es tía de la actriz Rachel Brosnahan (The Marvelous Mrs. Maisel), era periodista de moda en la revista Mademoiselle. Durante esos años escribiendo sobre desfiles, ropa y accesorios se dio cuenta de que no había nada que le diera más pereza que un bolso clásico. Mientras que un gran número de estilistas y editoras repiten una y otra vez la importancia de hacerse con un buen surtido de básicos atemporales –mejor si son de grandes firmas–, ella soñaba con accesorios lúdicos repletos de colores, estampados y formas. Bolsos “más personales y menos serios”, según dijo a The Boston Globe en 1999. Dicho y hecho. La noche antes de presentar su primera colección decidió estampar su nombre en el exterior del bolso: un gesto que los haría tan reconocibles como populares. Los lazos, los lunares o las formas más inesperadas se convirtieron en seña de identidad de sus diseños con alergia al aburrimiento.

Las cestas de mimbre, que tanto se llevan, fueron sus especialidad. Foto: Getty

2. Demostró que se puede levantar un imperio de moda sin tener formación como diseñadora. Con el apoyo de su novio –y después marido– Andy Spade, un publicista que conoció en la universidad (hermano del actor y cómico David Spade), lanzó su propia marca en 1993 robándole el apellido. Su nula experiencia en el mundo del diseño no la frenó y, ya en la treintena, decidió reinventarse desde cero. Tras el éxito de sus primeros bolsos –negros y fabricados en nylon– la firma fue ampliando su oferta más allá de los accesorios. Ropa, perfumes, decoración… A pesar de que sus productos se diversificaron hasta límites insospechados, Kate Spade no cayó en el ‘efecto Pierre Cardin’. La marca logró mantener su percepción de calidad y diseño sin acabar siendo denostada como le ocurrió al rey del franquiciado.

3. Convirtió su marca en la favorita de la clase alta americana. En tiempo récord sus bolsos acabaron colgados del brazo de Anna Wintour, Julia Roberts o Gwyneth Paltrow. Una marca dirigida a “mujeres interesantes que llevan vidas interesantes”, como defienden en la enseña, que, sin embargo, nunca se distanció del todo del ciudadano de a pie. Sus diseños no eran baratos, pero tampoco costaban miles de euros. Logró crear una marca premium, de precio medio, sin aspiraciones de autoproclamarse como lujo. Una firma capaz de despertar un verdadero fenómeno fan. La bloguera Kate Spade Girl presume de tener 139 vestidos Kate Spade y 40 bolsos de la diseñadora y otras tantas fieles clientas perpetúan aún hoy el estilo impulsado por la periodista. En lugar de vender bolsos a todo el mundo, “Kate Spade prefería vender a una persona durante toda su vida”, afirmó la analista de tendencias Simeon Siegel. Numerosas celebrities han seguido defendiendo los diseños de la marca en la actualidad: Taylor Swift, Malia Obama, Kate Middleton, Kate Mara, Anna Kendrick o Elizabeth Moss, entre ellas.

La influencia en las ‘celebs’: Emma Roberts, con bolso de la firma; Malia Obama, con vestido lencero de Kate Spade y Taylor Swift, con bolso de la casa. Foto: Getty/ Cordon Press

4. Hizo del color y los estampados sus mejores aliados. ‘Live Colorfully’, nombre de uno de sus perfumes, era también su máxima a la hora de diseñar. La alegría, el color y los estampados sin miedo a llamar la atención definieron sus accesorios y también sus prendas. Pero siempre con un toque preppy a la par que realista: creaciones pensadas para llevar en el mundo real más allá de la pasarela y los editoriales de moda. Más que hacer concesiones a las tendencias, las creaba.

5. Supo reinventarse con una nueva firma. Desde 2006 la diseñadora no estaba al frente de su enseña homónima, que fue comprada por Coach a cambio de 2.200 millones de euros en 2016 y a día de hoy cuenta con 355 tiendas en todo el mundo. Su intención era distanciarse del mundo de la moda para dedicarse a su vida privada y familiar, pero hace un par de años terminó lanzando su nueva aventura empresarial: Frances Valentine (en honor a su hija Frances, de 13 años). La firma mantenía el espíritu de Kate Spade centrándose en los accesorios y el calzado premium, colorido y divertido. Cestas rústicas de mimbre (tan en tendencia), zapatos cómodos y planos o estridentes monederos de colores resumían su propuesta. ¿Qué será del futuro de la marca sin el talento de su fundadora?

Dos bolsos de su última firma, Frances Valentine. Foto: Instagram/ Frances Valentine

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