Depresión, drogas y abandono: la durísima infancia del actor más celebrado de Hollywood

Con un Oscar en la estantería y otro en camino, Mahershala Ali se ha posicionado como una de las estrellas más brillantes de la meca del cine. Estos son los obstáculos que ha superado el protagonista de ‘Green Book’ para llegar a lo más alto.

Mahershala Ali

Mahershala Ali es el intérprete con más trabajo de Hollywood. Foto: getty

El próximo 25 de febrero Mahershala Ali podría hacer historia. El californiano, probablemente el mejor y más exitoso actor cuyo nombre todavía no te has aprendido, tiene todas las papeletas para convertirse en el intérprete que más rápido gana su segundo Oscar desde que Tom Hanks se llevara dos estatuillas de forma consecutiva hace un cuarto de siglo. En Green Book, una de las firmes candidatas a ser aclamada como mejor película del año en el Dolby Theatre, interpreta a un virtuoso pianista que realiza una gira por las ciudades sureñas de Estados Unidos en los años sesenta junto a un chófer italoamericano (Viggo Mortensen), topándose con el racismo y los prejuicios de la sociedad de la época. Según las quinielas, pocos reconocimientos parecen más seguros en la gala que el de mejor actor de reparto para este californiano de 44 años que, sin gozar aún del amparo del ruido mediático, ya es uno de los pilares fundamentales de la industria. Su protagonista en la recién estrenada tercera temporada de la serie True Detective o su próximo villano en Alita: Ángel de combate pueden dar buena fe de ello.

Por suerte para las estrellas de Hollywood que ejercen como entregadores en las diferentes galas de premios, especialistas cinematográficos y espectadores en general, Mahershalalhashbaz Gilmore decidió que su nombre artístico necesitaba resultar más accesible a la dicción que el original, de origen bíblico. Sus padres, naturales de la ciudad costera de Oakland, lo tuvieron siendo todavía unos adolescentes y el disfuncional núcleo familiar convirtió en traumática la infancia del ahora cotizado actor. El divorcio de sus progenitores, cuando apenas tenía tres años de edad, fue el episodio que sirvió como detonante. El padre intentaba perseguir una carrera como bailarín, así que se marchó a Nueva York dejando atrás a él y a su madre. “Sufrí una depresión durante años. Sobre mí se cernían la tristeza, la melancolía. Eso siempre ha formado parte de mi ser y es una de las cosas que me ha guiado hacia las artes”, confesó a THR.

Mahershala Ali

Ali posa con el Óscar conseguido por su papel en ‘Moonlight’. Foto: getty

Su madre se volvió a casar y los enfrentamientos entre Ali y su estricto padrastro no tardaron en aparecer. “No podía tener una cita, no podía salir…”, recuerda el actor. Creció en un hogar castigado por la pobreza y, como con otros tantos jóvenes afroamericanos, una beca universitaria como jugador de baloncesto significó su salida de la conflictiva comunidad. “Empecé a ver a mis primos entrando en la cárcel por robo a mano armada o por tráfico de drogas. Una amiga de mi madre era traficante, pero yo lo desconocía. Las drogas eran por aquel entonces una forma de apoyarse los unos a los otros. Ahora estamos acostumbrados a ver esas cadenas y esos cochazos, pero antes se hacía de forma discreta y como un apoyo a los ingresos”.

Precisamente sería el papel relacionado con el narcotráfico el que le otorgaría el primer Oscar de su carrera. Ali ganó la estatuilla como el mejor actor de reparto de 2016 gracias al personaje de Juan, un camello que ejerce de protector y mentor del niño protagonista en Moonlight. El filme de Barry Jenkins también se llevó la estatuilla a la mejor película en la inolvidable noche del equívoco de Warren Beatty y Faye Dunaway, que otorgaron primero el premio a La La Land.

Mahershala Ali

Su rol de traficante de drogas en ‘Moonlight’ le sirvió para hacerse un nombre en la industria. Foto: A24

Antes de cumplir la mayoría de edad, Ali se mudó con sus abuelos y la relación con su madre pasó a ser casi anecdótica, “había años en los que ni hablábamos”. Él lo consiguió, pero no todos lograron salir de la espiral de pobreza y exclusión social en la que creció: “Mataron a varios de mis amigos en Oakland. Fue muy duro. Era gente que tenía un cierto don que yo admiraba, ya fuera artístico, atlético o académico”. Otra epidemia también impactó en la juventud del intérprete. “He visto a mucha gente morir por el SIDA, gente muy cercana a mí. He visto a más gente fallecer por el SIDA que por las armas de fuego”, declara el actor en The Hollywood Reporter, que vivió de cerca los efectos que el virus produjo en la escena del teatro musical en los años 80, a la que pertenecía su padre biológico.

Fue durante su estancia en la universidad para jugar al baloncesto –en la que compartió vestuario con la leyenda de la NBA Jason Kidd– cuando una profesora le animó a hacer una audición para formar parte del elenco de una adaptación del Otelo de Shakespeare. Aunque a día de hoy dice seguir teniendo clavado que la docente no le pusiera un sobresaliente, esa fue la chispa que hizo que Mahershala Ali encontrara su verdadera vocación profesional. Justo en el momento en el que su hijo comprendió que actuar era su propósito vital, el padre de Ali murió tras una larga enfermedad. Viajó después a Nueva York para matricularse en la prestigiosa escuela Tisch de arte dramático y allí compartió clases con quien terminaría siendo su esposa en la actualidad, Amatus Sami-Karim. Su relación sentimental le despertó también el interés por la religión musulmana, practicada por ella –su suegro es un imán– y se convirtió al islam. Esta circunstancia le enfrentó aún más a su madre, ferviente creyente del cristianismo, pero también lo convirtió en el primer actor musulmán en ganar un Oscar.

Mahershala Ali

Viggo Mortensen y Mahershala Ali forman una pareja inolvidable en ‘Green Book’. Foto: Universal

Tras pasar más de una década malviviendo en Los Ángeles gracias a pequeños cameos y personajes episódicos en series de televisión, el rol que le hizo hacerse un hueco en la industria fue el del lobista Remy Danton en House of Cards. Después llegarían filmes como Los Juegos del Hambre: Sinsajo, Figuras Ocultas, la oscarizada Moonlight o Spider-Man: Un nuevo universo. Película en la que participa, película que cuenta con el favor de los expertos. Pero el californiano todavía no había cumplido su objetivo. “Al finalizar la temporada de premios me pregunté: ¿podré tener por fin la oportunidad de interpretar a un protagonista?”.

Cuando recibió la llamada de HBO ofreciéndole un rol en la nueva temporada de la serie True Detective, en la que interpreta a un detective de Arkansas que investiga un crimen durante varias décadas, Ali tuvo claro que era el momento de responder la cuestión. “El protagonista era blanco y el otro policía era negro. Leí los guiones, me encantaron, podría haber interpretado al personaje secundario. Pero en mi cabeza pensaba, ‘he hecho esto toda mi vida’. Tenía 40 años por aquel entonces. Si no pasaba ahora, quizá no pasaría nunca”, explicaba el actor en una charla para Variety. Logró convencer al showrunner de la ficción de que la historia mejoraría si el protagonista de la serie era afroamericano y le enseñó fotografías de su abuelo –también policía en la década de los sesenta– para apoyar la moción. Hoy, Ali es el favorito de una crítica que se deshace en elogios ante el “envidiable rango interpretativo y la profundidad de su talento”. El tipo de talento que, si fuera necesario, nos empujaría a aprender a pronunciar correctamente Mahershalalhashbaz. Tampoco es tan difícil.

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