“El buen viajar es mucho más que un hotel de cinco estrellas”

Sofía Sánchez de Betak, definida por The New York Times como “la chica más cool de Manhattan”, acaba de presentar 'Travels with Chufy', una guía de viajes en la que comparte direcciones secretas y hospedajes en los que vivir como un autóctono. Charlamos con ella.

Sofía Sánchez de Betak

Chufy tomando un baño en Grecia. Foto: Sofia Sanchez de Betak / Assouline

Desde que The New York Times la definiera como “la chica más cool de Manhattan” no se escribe un perfil sobre Sofía Sánchez de Betak sin mencionar el título. Tampoco se concibe hablar de Chufy, como la conocen los más cercanos y sus seguidores de Instagram, sin tirar de tópicos: polifacética, influencer o it girl. No es ningún disparate afirmar que esta argentina se ha convertido en referente global de estilo, pero quedarse solo en eso sería simplificar demasiado. De Betak (tomó el apellido tras casarse en 2016 con su marido, el conocido Alexandre de Betak, ideólogo de las escenografías de los desfiles de firmas como Dior o Isabel Marant) es directora de arte, consultora de moda y “psicóloga viajera”, como ella misma se define entre risas. Su pasión por recorrer el mundo, por trabajo y por placer, acaba de desembocar en su propio libro de viajes y una firma de moda. Parece que lo de polifacética, influencer e it girl se queda corto.

Travels with Chufy (Assouline) es una recopilación de sus andanzas por 24 destinos de ensueño alrededor del globo. Una mezcla de direcciones secretas, consejos para trotamundos y un buen surtido de espectaculares fotografías dispuestas a despertar tantas envidias como las que suele compatir en sus redes sociales. Pero, ¿por qué hacer un libro de viajes en plena era Instagram? “Creo que hoy en día hay un exceso de información y mucha falta de filtro y de opinión. Vemos muchos viajes que en realidad son intercambios o están pactados y es difícil encontrar a alguien, que comparta tus gustos y tu estética, y te sepa aconsejar. Yo misma me siento un poco perdida muchas veces cuando estoy organizando un escapada”, confiesa a S Moda aprovechando su visita a Barcelona para firmar ejemplares en la HG Gallery, espacio creado por el dúo de fotógrafos Hunter & Gatti. Sus experiencias personales recorriendo los cinco continentes desde que era una niña le han servido para elaborar una guía que defiende explorar lugares exóticos instalándose en hospedajes pequeños y personales y comprando productos locales. La prueba de que para ella “el verdadero lujo y el buen viajar es mucho más que alojarse en hoteles de cinco estrellas”.

Sofía Sánchez de Betak

Una de las instantáneas de su estancia en Laikipia (Kenia). Foto: Sofía Sanchez de Betak / Assouline

Es cierto que en la guía podrán toparse con alojamientos que superan los 500 euros por habitación. Pero también con casas y residencias privadas que ni siquiera tienen página web y en las que es posible hacer noche por 50 euros. “La idea del libro es quedarse en casa de alguien, conocer al dueño y desayunar en familia. Aprender otra cara del lugar que visitas más allá de una habitación con un buen colchón y una televisión de pantalla plana”, concede con un inconfundible acento argentino. Uno de esos lugares, recóndito y de difícil acceso es Mike’s Camp, una estructura de cabañas construidas con ayuda de los indígenas en Kiwayu (Kenia) que atesora como su lugar favorito de toda la recopilación. “Allí tienes una playa de 17 kilómetros para vos solo en pleno agosto. El dueño te malcría y comes pescado fresco todos los días. Me sentí muy sortuda de disfrutar de un lugar tan lindo al que muchos no quieren ir porque se decía que la zona no era muy segura. La verdad es que yo nunca me sentí más protegida”, nos cuenta.

Sofía Sánchez de Betak

La polifacética directora creativa durante su viaje a Kenya. Foto: Alexandre de Betak / Assouline

Pero para Chufy ni siquiera hace falta adentrarse en África para marcarse el viaje perfecto. Mallorca es el destino nacional que se cuela en su lista de imprescindibles. Tiene una casa allí desde hace siete años y algunas direcciones que recomienda no perderse. “Me encanta ir al Mercado de Consell los domingos y comer en Ca na toneta, un restaurante muy lindo que tiene muy buena vibra y es todo comida orgánica. Nuestra casa está cerca de la zona de Tramuntana así que también vamos mucho a Sa Foradada, un restaurante sobre el mar al que se llega en barco y que hace unas paellas espectaculares. Y tampoco me cansaré de ir a Pere Coll, un ceramista que nos hace a mano todos los platos para nuestra casa”, confiesa de Betak.

Sofía Sánchez de Betak

Entre las 200 páginas del libro, la diseñadora e ‘influencer’ comparte sus recomendaciones: no todo son grandes hoteles, sino sitios con encanto. Foto: Assouline

La cerámica es precisamente un souvenir recurrente en sus viajes. También “cualquier cosa rara que encuentre por allí. No me compro la remera (camiseta) de I love Paris pero me llevo productos locales. En Turquía me hice con muchos kaftanes, en Mallorca con vestidos hechos a mano y en Japón me compré millones de platos, vasos y cosas para la casa. “Imagina que te dan a elegir entre gastarte el dinero en un diseño exclusivo de una gran firma o en un viaje, ¿qué elegirías?”. Casi antes de terminar la pregunta Chufy ya ha soltado la respuesta. “Un viaje, de toda la vida. El vestido o el bolso ya te lo compras allá por una décima parte del precio y con connotaciones mucho más lindas: te recordará dónde estuviste, qué comiste o a quién conociste cuando estabas allá”, contesta enérgica.

Sofía Sánchez de Betak

En ‘Travels with Chufy’ la argentina comparte sus destinos favoritos y sus direcciones secretas. Foto: Angeles Holmberg / Assouline

Pero a Chufy sus viajes le sirven precisamente para alimentar y expandir su universo como diseñadora. Ahora también de ropa. Acaba de lanzar la primera colección de su firma homónima, inspirándose en su Argentina natal. Más de una veintena de prendas de estilo gaucho confeccionadas por artesanos locales especialistas en bordados, siluetas tradicionales o botas de montar. Y ya planea próximas colecciones inspiradas en Kenya y Japón. “Siempre me inspiro en cada viaje y vuelvo con distintos colores, con distintas estéticas… Hay gente que tiene un destino muy definido, pero a mí me influye dónde fui, cómo me sentí, a quién conocí… Y eso se refleja en cómo me visto, en qué me compro en el destino y en cómo lo adapto a mí”, afirma.

Sofía Sánchez de Betak

Sofía Sánchez de Betak en Estambul. Foto: Alexandre de Betak

Llegados a este punto de la entrevista parece que los estereotipos no siempre son superfluos. De Betak es cool, influyente (sus más de 130.000 seguidores en Instagram la respaldan) y todoterreno. Pero, ¿es todo tan idílico como parece? “Por supuesto que no. He llegado a lugares en los que me han dicho: ‘ah no, pero yo creía que llegabas el mes que viene, no tenemos reservado’ y me he tenido que buscar la vida. Si se te estropea el coche en mitad de la ruta te toca empezar a caminar, como a todos. Recuerdo que después de la semana mágica en Kiwayu (Kenia) llegamos al aeropuerto y el vuelo se había cancelado. Muchas veces las cosas no salen como quieres pero eso también forma parte del viaje”, afirma la argentina que vive entre Nueva York, París, la Patagonia y Mallorca.

Sofía Sánchez de Betak

Chufy, como la llaman los más cercanos, durante la firma de libros en Barcelona en HG Gallery. Foto: HG Gallery

Queda claro que si a Chufy le hubiera dado por coleccionar el típico imán viajero, tendría la nevera llena. Para crear el libro ha recuperado fotos de viajes pasados y ha regresado a destinos que ya había visitado para preperar contenido. Una cuidada selección a la que pronto le gustaría sumar India, uno de sus viajes pendientes, y en la que no tienen cabida los hoteles de pulserita. “No me gusta criticar a nadie y cada uno es cada uno. Tengo amigas a las que les encanta ir a Miami, que disfrutan de ir a Cancún… Yo me muero si tengo que ir a un lugar con edificios altísimos y hoteles resort, no es lo mío”, confiesa. Y continúa: “A veces uno también se sorprende. Fui a la isla Fernando de Noronha que está en Brasil hace como 20 años con mi mamá y me había encantado. Así que después de la boda, mi marido y yo decidimos volver. Pero había cambiado un montón: antes no tenía coches, solo buggies, y para llegar a la playa tenías que caminar una hora y media. Hoy hay autos por todos lados, adolescentes tomando… y se perdió la magia. Si vas a bucear sigue habiendo los mismos tiburones y las mismas tortugas increíbles pero lo que está en la superficie perdió la gracia que tenía. Por eso cada vez hay que buscar lugares más remotos y de más difícil acceso para poder estar en contacto con la naturaleza sin Internet y sin teléfono”. Sin internet y sin teléfono, palabra de influencer.

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