El ‘look’ Quechua está de moda (o por qué el estilo montañero es tendencia)

Firmas como Salomon, The North Face o Patagonia descienden de la montaña para pisar el asfalto. Ahora los modernos quieren vestir como Kilian Jornet.

Kilian Jornet es el nuevo icono de estilo. El mundo entero admira al montañero catalán que logró subir dos veces el Everest en poco más de una semana. Los modernos y fashionistas de pro quizá lo envidien también por su armario plagado de plumíferos, cortavientos y zapatillas de trekking. Contra todo pronóstico, The North Face, Patagonia, Salomon, Helly Hansen o Napapijri han pasado de fabricar prendas meramente funcionales para fanáticos de la montaña a firmar los hits por los que suspiran los amantes de las tendencias. Aunque tengan alergia al campo.

ropa de montaña

Las famosas prendas de Napapijri. Foto: Napapijri

Quizá esté pensando que esto no es nada nuevo. Y tiene razón. Desde hace tiempo los forros polares, los plumas y las camisetas de estas firmas se mezclan en las calles de nuestra geografía con vaqueros y zapatillas. ¿Quién no se ha fijado en la plaga de abrigos Napapijri que nos invadió el pasado invierno? ¿Quién no tiene un vecino incondicional de The North Face? La tendencia ya existía pero ahora es amplificada por las estrellas del street style y sus estudiados looks. El rapero A$AP Rocky, habitual de las semanas de la moda, se dejó ver con un forro polar en el desfile de Calvin Klein. Dio la casualidad de que era una creación de la firma estadounidense pero, si ignoramos el logo, bien podría haberse tratado de un The North Face. También Miroslava Duma, referente e inspiración en la industria de la moda, se plantó en la alta costura de París con una gorra de Patagonia. La misma firma que ya había vestido mucho antes la italiana Gilda Ambrosio, viva imagen de lo cool en pleno siglo XXI. Si a esto le sumamos el avistamiento de zapatillas Salomon y plumíferos de todo pelaje, parece más que evidente que la tendencia solo necesitaba un nombre para considerarse como tal. Ha sido el periodista Jason Chen, en The Cut, el primero en bautizarla. Siguiendo la estela del neologismo normcore (aquel que hace tres años nació para designar la moda de vestirse de forma anodina), el periodista ha denominado la tendencia como Gorpcore. Nosotros hemos decidido ponerle un nombre más fácilmente comprensible para el lector español: look Quechua. Sí, ese amigo comprador compulsivo de la sección alpinista de Decathlon es la más fiel representación de la estética del momento.

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El rapero A$AP Rocky acudió al desfile de Calvin Klein con forro polar de la firma y ropa deportiva de Balenciaga. Foto: Getty

El estilo Quechua es una extensión del normcore. Antes la cosa iba de adoptar lo que los estadounidenses llaman mall style (estilo de centro comercial) encumbrando las camisetas básicas, los vaqueros de tiro alto y pernera recta y las zapatillas con calcetines. Ahora se trata de aclimatar la ropa de montaña y hacerla descender hasta el suelo firme (y asfaltado). Por mucho que Prada, Givenchy o Lavin incluyeran estilismos camping chic en sus últimas colecciones masculinas, lo irónico de la tendencia pasa por utilizar piezas auténticas –y feístas– recién rescatadas del bosque. Pero sin pasarse. Un perfecto look Quechua sustituye, por ejemplo, los pantalones técnicos por vaqueros y las botas por unas Vans manteniendo intacto el resto del equipo.

El estilo que muchos han adoptado por mera funcionalidad (luchar contra las inclemencias del tiempo en latitudes frías o crear una versión un poco más cool del chándal de toda la vida), es ahora una decisión premeditada para los creadores de tendencias. «Nunca he pensado en ello como una opción de estilo consciente”, explica el diseñador y bloguero Justin R. Saunders (experto en estas mezclas) a The Cut. “En Montreal, donde el clima no es demasiado agradable, siempre he utilizado esta ropa con un fin práctico porque es caliente y cómoda», añade. No nos engañemos: A$AP Rocky no necesita un forro polar para saltar del taxi a la primera fila de un desfile.

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Las zapatillas de la firma Salomon son el calzado predilecto por las que más saben de moda. Foto: Getty

A pesar de que el universo masculino –como lo entendemos en el sentido clásico– se presta mejor a adoptar el look Quechua, todo parece apuntar a que también invadirá el armario femenino. Puede que, en términos generales, ellos tengan una concepción más funcional de la moda. Y que el leñasexual, ese hombre recién salido del bosque para poner contra las cuerdas al urbanita, diese el visto bueno a las camisas de cuadros y las botas de montañas hace tiempo. Pero no olvidemos que Phoebe Philo fue la encargada de resucitar las sandalias Birkenstock para Céline en 2012. Ni que las Teva se convirtieron en el calzado imprescindible de las prescriptoras hace un par de veranos. Dos pistas de lo que estaba por llegar y que, al calor del athleisure, señalan la estética montañera como tótem de la modernidad sin esfuerzo.

Así lo atestiguan las colaboraciones protagonizadas por el diseñador japonés Junya Watanabe o Supreme, firma skater y cool por excelencia, con The North Face. «Cuando una marca como Supreme firma una línea con The North Face, esto es poderoso para la segunda», explica Nick Paget, editor de moda masculina en la agencia de tendencias WGSN. «Lo mismo ocurre con Stone Island. Supreme conoce el legado y la autenticidad de las marcas con las que une fuerzas y la gente lo capta».  Si Vetements logró volver a poner de moda la marca deportiva Champion, si Urban Outfiters volvió a situar a Fila en el mapa y MSGM subió a la pasarela a Diadora, ahora los grandes diseñadores centran sus esfuerzos en los clásicos de la montaña. Y eso solo puede significar que van a pegar (más) fuerte los próximos meses.

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Look de ‘street style’ con abrigo de Helly Hansen, Gilda Ambrosio lleva camiseta de Patagonia y una modelo posa con abrigo de The North Face. Foto: Getty

Si a esto le sumamos una razón de ser política, tenemos todos los ingredientes para vaticinar la aceptación del look Quechua. Del mismo modo que multitud de firmas subieron sus camisetas feministas a la pasarela para protestar contra los recortes de la administración Trump en lo concerniente a los derechos de las mujeres, ensalzar las actividades al aire libre (y su estética) cobra especial sentido tras las peregrinas medidas medioambientales del presidente. Llevar un abrigo de Patagonia supone identificarse con la defensa de la naturaleza por la que aboga la marca. Fingir que habitas en una cabaña aunque vivas en Malasaña es una forma de decirle al mundo que te gustaría ir de acampada más allá del Primavera Sound.

Pero aunque la moda, a través de la ropa, sea un medio infalible para expresar valores; las tendencias acaban metiendo en el mismo saco a quienes las siguen por convicción con aquellos que se dejan llevar por el hype. ¿Recuerdan esas hordas de famosos que se han dejado ver últimamente con camisetas de la revista especializada en skate Thrasher? La mayoría serían calificados como poser en el argot del monopatín. Lo mismo ocurrirá con el look Quechua. Es posible que muchos de sus seguidores no hayan pisado la montaña desde que abandonaron los Boys Scouts, y que lo más alto que hayan escalado fuera para alcanzar unas sneakers edición limitada de la última balda, pero cualquiera pensaría que no entienden la vida sin un cortavientos. Si lleva logo visible, mejor.

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La bloguera Debi Flügge mezcla las tendencias del momento con abrigo de Napapijri y la modelo Adrianne Ho luce sudadera de Stone Island. Foto: Instagram @debiflue / @adrianneho

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En Instagram las prendas de The North Face o Patagonia se combinan en looks de calle. Foto: Instagram @solllita / @heedongeee

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Dos de los diseños de la colección de Junya Watanabe en colaboración con The North Face. Foto: Imaxtree

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