De la alfombra roja a la esclavitud sexual: los secretos de la secta que reclutó a millonarios y estrellas de Hollywood durante más de una década

La serie documental El juramento, emitida por HBO España, indaga en los secretos del grupo de culto NXIVM, al que se adhirieron las élites de Estados Unidos y actrices tan conocidas como Allison Mack (Smallville).

La actriz Allison Mack también se enfrenta a posibles penas de cárcel. Foto: Getty

Las plataformas de streaming han encontrado en los últimos tiempos un filón en el subgénero de los documentales sobre sectas. Desde la popularísima Wild Wild Country a la nacional El Palmar de Troya, pasando por la última gran obra sobre el culto a un insólito líder como Tiger King, los espectadores parecen sentir fascinación por el proceso de embelesamiento y conversión de los testigos relatan su versión de los hechos frente a la cámara. Regocijados y convencidos de que eso, a ellos, producto de familias más o menos estructuradas, con estudios básicos y los pies sobre la tierra, jamás podría sucederles. El mayor hallazgo de El juramento (The vow), último ejemplo del subgénero que acaba de estrenar HBO España, es precisamente el de cuestionar tal afirmación. ¿Cómo un enigmático gurú consiguió que intérpretes de éxito internacional, cantantes, empresarios, políticos y herederos de fortunas millonarias se convirtieran en los esclavos de su secta sexual en pleno siglo XXI?

Estrenada el pasado 23 de agosto, El juramento (dirigida por Jehane Noujaim y Karim Amer) sigue a través de sus nueve capítulos a varias personas que formaron parte del grupo de culto NXIVM para explorar la siniestra realidad detrás de sus actos criminales. La organización, fundada en 1998, saltó a la luz mediática hace un par de años cuando las autoridades detuvieron a sus responsables, liderados por el mesiánico Keith Raniere, tras atraer a miles de acólitos a su supuesto grupo de autoayuda bajo la promesa de la liberación de todo su potencial. Conocido entre sus seguidores con el sobrenombre de “Vanguardia” y nombrado por el Libro Guinness de los Récords como una de las personas con mayor cociente intelectual del mundo en 1989, Raniere fue arrestado, acusado y declarado culpable el pasado año por los delitos de tráfico y explotación sexual, extorsión y posesión de pornografía infantil, entre otros cargos. La condena será pública este próximo mes de octubre.

Keith Raniere fue detenido en México en 2018 y su pena podría alcanzar la cadena perpetua. Foto: HBO España

“Todos tenemos héroes, personas a las que admiramos. Personas singulares, personas solidarias, personas carismáticas, personas que nos conmueven profundamente. Imagina que tú pudieras ser como ellos”. Con estas palabras defendía Raniere las bondades de los cursos denominados como ESP (Programa de Éxito Ejecutivo), una metodología diseñada supuestamente para optimizar la experiencia y actitud de sus alumnos. Una estafa piramidal –las matrículas superaban las cuatro cifras– que se convertía en el punto de entrada a la organización y exigía a los estudiantes trabajar activamente para ellos si querían mejorar su posición en la misma. Un sistema similar al de los cinturones de color en el karate, pero con bandas de tela. “Trabajabas 23 horas al día y aun así te decían que por qué no hacías más”, asegura la actriz y cantante Bonnie Piesse, una de las primeras seguidoras en denunciar los hechos.

El supuesto gurú, un trasunto de guionista ermitaño, informático de Silicon Valley y telepredicador amable, aseguraba, con una jerga tan personal y atractiva como vacía de contenido, que su programa estaba basado en la ciencia y que había curado enfermedades como el síndrome de Tourette (trastorno de tics crónicos o transitorios) y logrado que niños hablaran decenas de idiomas. “Era como si tuviera en mi poder la pócima secreta del conocimiento”, otorga en el primer episodio de la serie Mark Vicente, un cineasta que formó durante más de doce años parte de la secta y cuyo vasto material de audio y vídeo conforma ahora la columna vertebral de El juramento.

Las bandas de colores simbolizaban el rango jerárquico de cada miembro de la secta. Foto: HBO España

Aunque la sede central de la compañía estaba en la ciudad de Albany, a algo más de dos horas en coche al norte de Nueva York, Rainiere y su círculo más cercano, comandado por su socia y “prefecta” Nancy Salzman, consiguieron que NXIVM captara a varias celebrities de Hollywood. Su objetivo era atraer a gente poderosa y acaudalada a la que poder estafar y manipular. Las actrices televisivas Allison Mack, Kristen Kreuk o Grace Park, Ana Cristina Fox y Emilio Salinas (hijos ambos de los expresidentes mexicanos Vicente Fox y Carlos Salinas) o la heredera del gigante de bebidas Seagram y gran financiadora del grupo, Clare Bronfman, formaron parte de la organización. Mack, famosa por su trabajo en la serie Smallville, también se convirtió en una de las figuras más relevantes de la organización y se ha declarado culpable por tráfico sexual. La intérprete reclutaba mujeres para obligarlas a mantener relaciones sexuales con Raniere y no dudaba en dirigirse vía Twitter a famosas de la talla de Emma Watson o Kelly Clarkson para tratar de venderles las bondades de su movimiento.

Este “increíble movimiento femenino”, como lo vendía Mack, no era más que un subgrupo secreto dentro de NXIVM solo para mujeres llamado DOS (acrónimo del latín que significa algo así como “Maestro de la compañía femenina obediente”), con el que Rainere estableció una relación de esclavismo con sus acólitas. Decenas de mujeres eran obligadas a seguir dietas estrictas y tener relaciones sexuales con el líder, además de llevar cadenas de sometimiento o ser marcadas en la zona púbica con un símbolo formado por las letras KR, iniciales del gurú. Para asegurarse de que ninguna se atreviera a denunciar los hechos, Rainere tenía en su poder fotos comprometedoras de las mujeres o conocimiento de secretos inconfesables sobre ellas que utilizaba como garantía y chantaje. Según escribe Elías Camhaji en El País, la secta también aplicaba “técnicas de ‘terrorismo legal’, utilizando ejércitos de abogados y moviendo influencias para presentar denuncias por cargos falsos en tribunales de México, Estados Unidos y Canadá”.

Aunque en 2003 un reportaje de la revista Forbes ya expuso parte de los hechos delictivos que tenían lugar en las oficinas de aquel supuesto programa de crecimiento personal, NXIVM continuó operando con libertad hasta 2017. La demanda interpuesta contra Rainere calculó que, de las más de 16.000 personas que tomaron los cursos, solo 25 lograron ganancias substanciales. A pesar de los cargos, la millonaria heredera Clare Bronfman sigue apoyando a su gurú y el pasado mes de agosto envió una carta al juzgado federal de Nueva York, que dictará la condena del empresario para pedirle clemencia, asegurando que “NXIVM y Keith habían cambiado su vida a mejor”.

‘El juramento’ se ha convertido en la última obsesión de los amantes de las series documentales. Foto: HBO España

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