¿Nos estamos agujereando las orejas por encima de lo saludable?

Celebrities e influencers llevan al extremo la tendencia de combinar pendientes, cada vez más grandes y toscos. ¿Es peligroso para la salud?

Chiara Ferragni, Gilda Ambrosio o Foto: Getty / Instagram @gildaambrosio

La fiebre por los piercings en cualquier parte del cuerpo que sacudió los 2000 no ha desaparecido, solo se ha transformado. Si en aquellos años de dudoso gusto estético el ombligo, la nariz o la barbilla eran blancos predilectos, ahora las perforaciones se concentran todas en la misma parte del cuerpo: la oreja. No es novedoso combinar varios pendientes en esta zona, pero la tendencia está llegando a límites insospechados. Hace unos meses las piezas de joyería delicadas, minimalistas y elegantes marcaban la pauta a la hora de adornar el lóbulo, pero ahora la obsesión de celebrities e influencers pasa por los pendientes exagerados, muy seguidos, de tamaño considerable y regusto punk.

Gilda Ambrosio, diseñadora de la firma Attico y prescriptora de tendencias con medio millón de seguidores en Instagram, es una de sus defensoras. La italiana hace gala constante de incontables pendientes en su oreja izquierda: aros de todos los tamaños se combinan y multiplican en sus instantáneas. La mayoría son verdaderos agujeros y otros son de quita y pon, pero el resultado se aleja de la delicadeza para adentrarse en una estética más tosca y extrema. La confirmación de este regreso de la oreja-colador llegaba cuando, hace unos días, Charlize Theron aparecía en un evento con ocho pendientes contundentes y protagonistas de su look. La actriz, en realidad, solo tiene cuatro perforaciones, pero lo llamativo es su apues por la tendencia aunque sea en versión fake.

Ante la avalancha de orejas ultraperforadas que nos asola (es imposible entrar a Instagram sin toparse con las de Chiara Ferragni, entre otros ejemplos) cabe preguntarse si es saludable concentrar tantos piercings en la misma zona. Doctora Ana Martínez Padilla, cirujana plástica, estética y reparadora en Aurea Clínic y miembro del directorio médico Top Doctors explica a S Moda que «más allá de las infecciones o cicatrizaciones patológicas no existen grandes riegos», pero conviene evitar hacer agujeros en ciertos sitios. «En personas con lóbulos largos y laxos es mejor no perforar las zonas no cartilaginosas. Además, en partes como el trago se incrementa la posibilidad de infección por dificultades higiénicas», detalla.

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Cuando los agujeros son tantos y tan seguidos, la doctora recomienda realizarlos con un espacio de tiempo que permita la curación del adyacente. «La higiene tendrá que ser con o sin desinfección dependiendo del momento evolutivo de curación del piercing y siempre existe riesgo de presentar queloides». La propensión a desarrollar estas lesiones de la piel formadas por crecimientos exagerados del tejido cicatrizal tiene que ver con la tendencia genética y la edad de la persona (son menos frecuentes en niños y mayores) y son más comunes en la oreja respecto a otras partes del cuerpo, particularmente en el lóbulo. Por lo demás, Martínez aconseja elegir joyas que no pesen demasiado para evitar desgarros.

El boom de los pendientes múltiples ha disparado también el negocio de las marcas que crean piercings que no necesitan perforación, pero también de aquellas que venden modelos individuales o desparejados. La diseñadora de joyería Jennifer Fisher asegura a WWD que desde que incluyó estas piezas sus ventas globales han aumentado un 40%: «Muchas chicas tienen hasta cuatro perforaciones más un piercing en el cartílago y parece lo normal ahora”.

La también diseñadora de joyas y profesional del piercing Maria Tash o el perforador neoyorquino J. Colby Smith se han convertido en auténticos expertos en las composiciones a base de pendientes en los que confían celebridades como Dua Lipa o Zoë Kravitz. “Es seguro invertir en esta categoría. Para mí tener más agujeros es una manera de llevar más joyas y generalmente a las mujeres les gusta la joyería. Solo necesitábamos que se hiciera un poco más socialmente aceptable”, asegura el segundo.

En España marcas como Sansoeurs o Ouibyou confían en comercializar monopendientes y tal como confesaban a S Moda, han notado un aumento en las ventas y que cada vez más clientes se atreven con ellos. Sus diseños, sin embargo, apuestan por el minimalismo frente a las versiones más contundentes y chabacanas. Influencers patrias como Paula Ordovás combinan varios agujeros sin llegar al extremo de las Ambrosio o las Ferragni, pero todo parece apuntar a que la tendencia ha llegado para quedarse y radicalizarse. ¿Cuántos pendientes son demasiados?

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