¿Bajón anímico y financiero de enero? Estos son los consejos de experto para superarlo

Causas, soluciones y trucos para afrontar el comienzo del año con buen ánimo.

¿Bajón anímico y financiero de enero? Estos son los consejos de experto para superarlo

Exploramos todos los trucos para empezar el año con buen pie. Foto: Getty

La famosa cuesta de enero no es solo económica ni tampoco es solo de subida. Bajan los precios, nuestros euros, tono muscular y nuestra organización a la vez que suben nuestros kilos, pero también nuestra capacidad de motivación. Repasamos con cinco expertos las causas, las soluciones y los trucos para afrontar el comienzo del año con buen ánimo y evitar el “bajón” de enero.

1. Causas financieras: 

En las primeras semanas del año recibimos la factura de los gastos incontrolados de las fiestas y, a la vez, aumentan los estímulos para que consumamos productos rebajados. Además, es el momento de hacer planes como dejar de fumar (y comprar los libros y productos correspondientes para hacerlo) o apuntarse al gimnasio (y “aprovechar” que pagando todo el año nos ahorraremos un par de meses). Error. Según el entrenador financiero Rafael Ferrer, “el mal humor financiero de enero se deriva, esencialmente, de una mala planificación económica. Ni tenemos referentes, ni somos un país en el que haya cultura financiera ni es fácil resistirse a estímulos publicitarios cada vez más emocionales”. El resultado es que entremos en números rojos con facilidad o que nos tiremos los primeros meses del año “pagando los plazos de lo que no hemos sabido prever”. Para evitarlo, el primer paso pasa por “aprender a planificar y diseñar un plan que no nos lleve a sumar más deudas en los próximos periodos de mucho gasto como son las vacaciones de semana santa, de verano o la vuelta al cole”. Pero hay más claves:

– Olvidar los créditos rápidos: “Casi siempre con interés leonino y prácticamente diseñados para empeorar situaciones desesperadas”, señala Ferrer, que tampoco aconseja recurrir a las financiaciones al 0% que nos ofrecen nuestros bancos y “suelen ser incompatibles con una buena planificación financiera personal. Hay que leer con mucho cuidado las supuestas financiaciones en cómodos plazos que suelen conllevar intereses”, añade.

– Imitar nuestros abuelos: es decir, “comprar solo cuando tengamos el dinero para hacerlo o, incluso, pagar siempre que podamos en efectivo es una buena manera de proteger nuestra economía y tener control real del dinero que tenemos y que gastamos”, asegura Ferrer.

– Analizar bien las necesidades: “Enero es un momento en el que venimos de casi dos meses seguidos de impactos, de ofertas, de regalos, de planes. Hay que parar y pensar si realmente vamos a adquirir algo que necesitamos , que no tengamos o que es sensato comprar”.

– Truco: “Una buena fórmula para no despilfarrar ni comprar sin sentido es pactar con nosotros mismos o nuestra familia un pequeño truco que consiste en anotar en un lugar visible el capricho que tengamos y dejarlo reposar unos días. Casi siempre, a las dos semanas nuestra necesidad ya no es tan necesaria, se ha cubierto o se ha sustituido por otra”, explica.

2. Causas anímicas: 

El entorno tampoco nos lo pone fácil y en enero concurren diversos factores que pueden disminuir nuestro ánimo. Por un lado está el clima, se trata de un mes frío y, por lo general, duro. Además, venimos de estar ociosos, de fiesta, de disfrutar y toca volver a la rutina. Y por último, hay que ajustarse el cinturón, entre otras cuitas como la de tener que recuperar nuestro cuerpo de los excesos. Esta concatenación de circunstancias “puede producir alteraciones emocionales que a veces son positivas pero otras, pueden ser negativas” explica el Doctor en psicología Guillermo Fouce, que habla de “resituarnos cuando baja el soufflé navideño a través de tres pautas:

– Poquito a poquito: “Como cada vez que nos enfrentamos a un cambio, lo aconsejable es no hacerlo drásticamente sino de forma planificada. Si no hemos madrugado en dos semanas, deberíamos comenzar a madrugar un par de días antes de incorporarnos al trabajo, lo mismo con las tareas habituales o con cualquier rutina que hayamos abandonado”, aconseja.

– Gestión realista de expectativas: “Ser realista siempre es un buen consejo y, en este caso es fundamental. Si durante la navidad he cogido un par de kilos no puedo plantarme en enero queriendo bajar diez porque eso me llevará a la frustración”. Aplicar este mismo enfoque a otras realidades y circunstancias nos ayudará a pasar uno de los meses más complicados del año.

– Truco: “Relativizar es otra buena estrategia, recordar o decirnos a nosotros mismos que ni las vacaciones fueron tan magníficas ni tan maravillosas ni la realidad cotidiana es tan horrorosa o tan mala”.

3. Causas nutricionales:  

El aumento de peso es uno de los argumento que más dificulta el comienzo del año.  Para Antonio Gómez-Castro, dietista y nutricionista de Aleris “suele haber un proceso previo y posterior al que no se le presta atención. Antes de las fiestas, tratamos de controlar más lo que comemos sabiendo que vamos a excedernos. Durante las fiestas, muchas veces la gente cae en el “de perdidos al río” y deja de lado los hábitos saludables. Pero en realidad son 4 ó 5 días con comidas diferentes y siempre tenemos opciones para adaptarlas a las tradiciones familiares”. El experto indica que, al no hacerlo, el sentimiento de culpa hace acto de presencia porque “notamos que hemos recuperado lo perdido antes de fiestas y nos sentimos peor”. Durante las fiestas ¡no somos conscientes de cuánto hemos cambiado nuestros hábitos  y cómo ha aumentado el consumo de dulces, turrones, bebidas alcohólicas y comidas muy pesadas o excesivamente calóricas! Además, se rompe el patrón de consumo, se dan comidas muy largas en las que, entre aperitivos, comida y sobremesa, podemos estar hasta varias horas sentados con comida de por medio. “Esto hace que las digestiones sean más pesadas, que perdamos la percepción de cuánto hemos comido y que demos rienda suelta a comer por una cuestión emocional más que por nutrirnos”, explica. Si los hábitos llevados durante esta época son muy diferentes a los habituales, esa sensación puede agudizarse más y nos costará volver a retomar los hábitos cotidianos más de lo esperado.

Por su parte, Sonia Cibrián, especialista en nutrición de mediQuo, pone el foco en el tipo de alimentos que ingerimos “se da mayor consumo de grasa, azúcar y, en general, una pauta menos saludable de lo usual y eso hace que nuestro organismo se resienta. Si esto ocasiona un aumento de peso, el resultado suele ser una sensación de cansancio generalizado y la falta de ánimo para afrontar un inicio de año en el que solemos tener muchas expectativas depositadas”. Ambos expertos recomiendan salir del bucle siguiendo estos consejos:

– Ojo a la astenia postnavideña: “Cuando hacemos dietas con bajo aporte calórico y nutritivo empeoramos la sensación de astenia que ya de por sí genera haber hecho estragos en nuestra alimentación durante las semanas previas. Por lo tanto, tras las fiestas lo más sensato y lo que mejorará nuestro ánimo es volver nuestra alimentación habitual”, señala Cibrián.

– Acudir a un especialista: Gómez- Castro tiene claro que “antes de hacer cosas mal, o sin saber si es saludable, buscar un profesional cualificado, y huir de dietas milagro, detox, o dietas “con apellido” que prometen cambios rápidos casi sin esfuerzo, o en muy poco tiempo. Siempre buscar alguien titulado que sepa de lo que habla, un dietista-nutricionista o un técnico superior en dietética”.

– Qué comer para volver a ser “nosotros”: “Introducir a diario frutas, verduras y hortalizas. Que los cereales o derivados sean, integrales. Buscar fuentes de proteína de calidad, como son los pescados azules y blancos, huevos, carnes magras y legumbres , las grandes olvidadas en la alimentación habitual de los españoles”. El experto remata sus consejos invitando a “reducir el consumo de carnes procesadas y rojas, a un consumo mas ocasional”.

– Truco: “Limitar al máximo el consumo de alimentos muy procesados y con mucha cantidad de azúcares o grasas de mala calidad”, señala Gómez Castro y “no intentar ninguna dieta exprés”, según Cibrián.

4. Causas físicas: 

Las causas de nuestro bajón corporal y, por tanto, anímico, no son ningún misterio: comidas copiosas, generalmente poco saludables y el abandono súbito del entrenamiento habitual suman los dos factores que nos dejan KO a principio de año y nos hacen sentir mal. Para Carlos López, entrenador personal y director de Fitness & Coach, lo ideal es “no dejar de entrenar en Navidad y saber que hay que hacer un mínimo de 3 días de entrenamiento a la semana e ir aumentando esas horas de actividad progresivamente” pero, si ya es tarde para planificar, al menos debemos:

– Compensar los excesos:“Un día tiene 24 horas y basta con que dediquemos un 4% de ese tiempo a cuidar nuestro cuerpo. De manera que si hemos hecho una comida poco adecuada y luego hemos estado de sobremesa sin movernos varias horas deberíamos ir caminando a casa o salir a correr aunque sea unos minutos”, recomienda.

– Entrenamiento de fuerza:“El entrenamiento de fuerza suele ser el más olvidado por las personas que quieren ponerse a tono tras las fiestas pero es el más importante. Todo lo que hacemos con cargas, máquinas, pesas, etc. no ayuda a conseguir un estrés metabólico que es el que necesitamos para favorecer la pérdida de grasa. El entrenamiento de fuerza aumenta la masa magra y eso deriva en un buen funcionamiento del metabolismo”.

– Más entrenamiento de fuerza:López insiste “el ejercicio cardiovascular está muy bien, pero lo importante es combinarlo con el de fuerza”. Respecto al cardio, señala que “no hay que hacer siempre lo mismo, sino cambiar de entrenamiento para que el cuerpo reaccione como deseamos”.

– Truco:“Este mes es un buen momento para pedir que nos regalen unas pulseras de actividad. Son muy interesantes porque, por ejemplo, si estamos trabajando y los sensores detectan que las pulsaciones están bajas, la pulsera te avisará, va a vibrar y te va a recordar que has estado sentada demasiado tiempo, que estás en ciclo sedentario y te animará a que te muevas”.

5. Causas por desorganización del tiempo

Por si fuera poco, enero también se convierte en un enorme desafío a nuestra capacidad de ser productivos y eficientes. Aje Arruti, experta en organización personal y autora de La Hora del Tesoro, explica las razones: “Con el cambio de año se presentan ante nuestros ojos todos aquellos proyectos pendientes, los que nos propusimos el primer día de enero anterior, los que hemos ido dejando para un momento anterior, los que nos daban pereza y, de golpe, estrenamos calendario o agenda y recordamos todos esos asuntos pendientes. Eso es una bajón en toda regla, porque nos recuerda lo que no hemos hecho” explica. Otra razón para el “desánimo productivo” es que la mayoría de los proyectos que nos proponemos abordar al inicio de enero son grandes, ambiciosos y, claro, cuando llega el momento de dar el primer paso, “nos bloqueamos” y no sabemos por dónde empezar. Una razón más es que “muchos de esos buenos propósitos nacen de consejos, sugerencias o presiones externas, no de una auténtica voluntad propia. Por decirlo en una palabra: son “deberías” y no cosas que realmente queramos hacer. Arruti aconseja neutralizarlos con estos consejos:

– Negar la mayor: es decir, poner límite a los propósitos de Año Nuevo. “De hecho, y pensando en desactivar la tercera de las razones (la de los “deberías”), plantéate si merece la pena que te obligues a tener propósitos, sobre todo si no son para perseguir metas que realmente nazcan de ti mismo y del sentido que quieras dar a tu vida”.

– Negar la grande: O, lo que es lo mismo, “huir de los grandes proyectos. Últimamente se lleva eso de 12 meses para 12 proyectos, es bueno probarlo como estrategia para los planes. Por ejemplo, si queremos escribir un blog y no sabemos ni por donde, lo adecuado sería planificar un plazo para decidir el nombre y hacer una lista de temas, otro para crear la página, otro para escribir unos cuantos post de reserva y así con cada objetivo”.

– Truco: “La clave es encontrar la dimensión de tarea que mejor se adapta a cada estilo cognitivo. Unos preferirán abordar los asuntos pendientes de golpe y otros ir dedicando pequeños huecos de tiempo y descomponer los grandes proyectos o los propósitos ambiciosos en pasos más abordables”.

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