Alek Wek: la emocionante historia de la modelo refugiada que concienció a la moda

Fue una de las primeras modelos en hablar de diversidad y en contar su historia como refugiada. Ahora compagina la labor humanitaria con una hasta hoy desconocida faceta como artista.

Alek Wek posa con los diseños de A.World, su colección cápsula para Weekend Max Mara. Foto: TESS AYANO, CORTESÍA DE MAX MARA

Cuando irrumpió en las portadas internacionales a mediados de los noventa no había mucha gente como ella. «Fue lo primero que comprendí, inmediatamente después de comenzar mi carrera», cuenta. Por entonces, y a excepción quizá de Naomi Campbell, las modelos negras eran tildadas de ‘exóticas’, con todas las connotaciones veladamente racistas que ese término implica, excepciones dentro de un canon detallado al milímetro: mujeres blancas, de largas y frondosas melenas y curvas perfectas. Y entonces apareció ella; rapada, delgada y con un relato poco común a sus espaldas que nunca quiso ocultar.

Alek Wek llegó a Londres como refugiada, después de varios años tratando de huir de la guerra en su Sudán del Sur natal. «Soy una privilegiada. He tenido muchas oportunidades y el apoyo de gente increíble, pero siempre he intentado usar mi posición para hablar sobre el valor de las diferencias. Nunca he entendido por qué unos rasgos físicos tienen que ser más relevantes que otros», explica. Ahora, por suerte, es común que las tops hablen abiertamente de problemas sociales, pero hace 25 años había que tener el valor de Alek Wek para hacerlo. Removió tanto los cimientos del sector, que en 1997, con 20 años, aparecía en el show de Oprah Winfrey pidiendo más diversidad en la moda. «Si cuando yo era pequeña hubiera existido gente como tú en las revistas habría tenido un concepto distinto de mi yo adolescente», le contestó entonces la presentadora. «Ha pasado mucho tiempo», comenta Wek, «y creo que se han hecho esfuerzos increíbles para tratar ciertos temas en la industria, temas que ahora son relevantes, de la inclusión a la sostenibilidad. Pero nos queda muchísimo que hacer porque aún no hemos logrado normalizarlo».

Alek Wek posa con los diseños de A.World, su colección cápsula para Weekend Max Mara. Foto: TESS AYANO, CORTESÍA DE MAX MARA

Después de más de 25 años de carrera y decenas de desfiles, portadas y campañas, Alek Wek lleva un tiempo eligiendo sus apariciones. «Solo trabajo para marcas respetuosas e inclusivas, con preocupaciones sociales», dice. En los últimos meses ha desfilado para Mugler, Carolina Herrera o Michael Kors y ha sido imagen de Marc Jacobs, pero su trabajo principal es otro: «Soy activista humanitaria, trabajo desde hace años como embajadora de ACNUR para crear conciencia sobre el problema de los refugiados, que ahora es más importante que nunca. Jamás he olvidado de donde vengo y lo que me ocurrió a mí, el tener que huir de tu casa para sobrevivir, le puede ocurrir a cualquiera».

Entre medias, la modelo quiere compaginar su labor humanitaria con la pintura, una afición que cultiva desde que era niña y que ahora se ha hecho pública a través de A.World, la colección cápsula que acaba de lanzar junto a Weekend Max Mara y cuyos estampados son dibujos que la modelo ha ido realizando y atesorando a lo largo de los años. «Me contactaron el pasado otoño. Ha sido un viaje emocional, porque es la primera vez que comparto mis pinturas, y ellos han sabido transformarlas en algo increíble», comenta.

No es la primera vez que Wek se sumerge en el diseño. Hace unos años creó una pequeña firma de bolsos, Wek 1933, inspirados en los maletines que llevaba su padre, profesor en Sudán, que murió intentando huir de la guerra. «Ahora esta colaboración me ha dado ganas de volver a desarrollar mi lado creativo, incluso mi lado artístico. Quién sabe».

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