El homenaje a Prince (y otros 6 titulares de la Super Bowl de Justin Timberlake)

Prince lo advirtió hace años, Justin no emocionó a Twitter y el himno de Pink mantuvo en vilo al estadio en una final que acabó con la dinastía de Tom Brady.

Justin Timberlake, durante el espectáculo de la Super Bowl LII. Foto: Getty

Minnesota. El estado de Bob Dylan y Prince. De las ciudades gemelas. De los Vikings y los Timberwolves. Del frío sobrecogedor (-18 grados hoy), y los diez mil lagos. Del centro comercial interior más grande del mundo. Y desde ayer se suponía que también de Tom Brady y Justin Timberlake. Los dos, el deportista y el cantante, estaban llamados a dejar su huella en el recién estrenado U.S. Bank Stadium, desvirgado este domingo con la primera Super Bowl de su historia. La número 52 en total, y que una vez más cumplió las expectativas de la retransmisión televisiva más seguida cada año en todo el mundo. Si no has tenido ocasión de verla, lo cual es probable teniendo en cuenta que el partido finalizó cerca de las cuatro y media de la mañana hora española, aquí te resumimos lo más destacado del espectáculo que cerró las puertas de la gloria a sus protagonistas anticipados.

La polémica: El pasado sábado la web TMZ filtraba algunos de los planes para el espectáculo del intermedio, entre el que se encontraba un holograma de Prince, músico natural de Minnesota y cuya actuación en la Super Bowl de 2007 es considerada como una de las mejores de la historia. Los fans del músico no tardaron en oponerse a esa posibilidad, teniendo en cuenta unas declaraciones pasadas de Prince en las que se mostraba en contra de estos hologramas por considerarlos “demoníacos”. No hubo holograma digital pero el músico sí fue proyectado sobre una sábana en el show del descanso.

La imagen del músico Prince, proyectada durante el show. Foto: Getty

El resultado: Los dos mejores equipos de la temporada según su registro de victorias se citaron en un partido con un claro favorito, los New England Patriots de Tom Brady, vigentes campeones. Los Philadelphia Eagles dieron la sorpresa y estuvieron por encima en el marcador hasta el último cuarto, cuando los Patriots consiguieron remontar y ponerse uno arriba. Los Eagles volvieron a tomar la iniciativa con apenas un minuto de tiempo restante. Brady, en un último drive desesperado, no fue capaz de anotar, imponiéndose Philadelphia por 41-33. Esta es la primera Super Bowl de su historia.

Los Eagles celebran su primera Super Bowl. Foto: Getty

El himno: Con susto. Unas horas antes de la celebración de la Super Bowl saltaron las alarmas. Los medios de comunicación estadounidenses filtraron que la intérprete designada para cantar el himno en la previa del partido, la tres veces ganadora del Grammy Pink, sufría una fuerte gripe que le había impedido ensayar al 100%. La cantante, conocida seguidora de los Philadelphia Eagles, se sobrepuso a la enfermedad y completó el himno tirando de virtuosismo vocal. Vistió bomber satinada en plata, camisa de camuflaje y pantalones de pata de elefante blancos. Su actuación solo se vio empañada de manera anecdótica por un indiscreto chicle del que se deshizo cuando las cámaras ya le enfocaban y que fabricó los primeros memes de la noche. Leslie Odom Jr., actor conocido por su papel protagonista en el musical Hamilton, interpretó el tema patriótico America the Beautiful.

El espectáculo del descanso: Adiós artificios, hola coreografía. Ni leones gigantes como Katy Perry, ni saltos al vacío como Lady Gaga; Justin Timberlake prefiere hacernos mover las caderas. Su espectáculo, en el que presentaba el nuevo álbum Man of the Woods, dio comienzo con el primer single del mismo, Filthy. El show arrancó desde un túnel del estadio, convertido en discoteca, y le hizo recorrer la mayor parte del mismo. Primero a ritmo de clásicos como Rock Your Body y SexyBack, con los que llegaría a través de una pasarela y un pasillo humano al centro del emparrillado, con cientos de fans enfervorecidos esperándole. No hubo espacio para mensajes políticos o activistas, el protagonismo se lo llevaron los clásicos de su discografía: My Love, Cry Me A River, Suit & Tie (con orquesta)… El aspecto vocal, que alternó directo y playback, estuvo supeditado a los exigentes pasos que demostraron la maestría de Timberlake como bailarín. Estilísticamente sorprendió con un traje de camuflaje de Stella McCartney y camisa con estampados de paisaje rural.

La segunda parte de su actuación estuvo marcada por el dúo de I Would Die 4 You con Prince, natural de la ciudad anfitriona, proyectado sobre una sábana gigante con Timberlake al piano. “Minneapolis, Minnesota, esto es para vosotros”, clamó el cantante. En Mirrors, cientos de figurantes coreografiados alzaron unos espejos que se convertirían en una explosión de color al darles la vuelta, ya al ritmo de su último gran hit, Can´t Stop the Feeling. Timberlake concluyó su particular tour por el estadio llegando hasta la grada para interpretar la canción junto al público presente. Un joven aficionado de los Eagles, aunque desconcertado al principio, jamás podrá olvidar el selfie junto a un Timberlake que subrayó durante los 13 minutos de show su deseo de levantar del sofá a los espectadores. A tenor de las primeras críticas en redes, no está claro que lo consiguiera.

Imagen del césped durante el show del intermedio. Foto: Getty

Los famosos: Los cerca de 20.000 euros que se han llegado a pagar por una sola entrada para asistir al partido más esperado del año no han sido impedimento para que un buen número de celebrities ocuparan su butaca en la Super Bowl. La lista es casi tan extensa como las plantillas de los equipos contendientes: el rapero Sean P. Diddy Combs, la cantante Jennifer Lopez o los actores, seguidores de los Eagles, Milles Teller (Whiplash) y Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas) junto a la modelo Irina Shayk. El exvicepresidente Joe Biden, el jugador de la NBA Stephen Curry, el boxeador Floyd Mayweather Jr. y el actor Kevin Hart (Jumanji) tampoco quisieron perdérselo. Por supuesto, Jessica Biel y Gisele Bündchen, respectivas parejas de Justin Timberlake y Tom Brady, estuvieron muy atentas a la actuación, musical y deportiva, de sus maridos.

Los anuncios: Otro de los grandes atractivos anuales de la Super Bowl. Con una audiencia superior a los 100 millones espectadores, el partido decisivo del fútbol americano es el mayor escaparate posible para cualquier marca comercial, que llegan a pagar 5 millones de dólares por un espacio de 30 segundos en la televisión. Los creativos publicitarios reservan sus mejores ideas para esta fecha y es habitual toparnos con decenas de anuncios protagonizado por las caras más conocidas de Hollywood. Este año hemos visto a Matt Damon, Cindy Crawford, Anthony Hopkins, Kerry Washington, Chris Pratt, Peter Dinklage, Morgan Freeman o Cardi B. En cuanto a los tráilers, además de adelantos de Jurassic World: El reino caído o Misión: Imposible – Repercusión, tuvo lugar el estreno internacional de las primeras imágenes de Han Solo: Una historia de Star Wars, el nuevo spin-off de la franquicia galáctica.

 

Las ausencias: Ni redención ni reencuentro. Mucho se había escrito sobre la probabilidad de que Justin Timberlake tuviera a bien invitar al escenario a Janet Jackson para cantar juntos por primera vez desde el polémico nipplegate. Aquel “fallo de vestuario” que para escándalo de todo un país dejó al descubierto un pecho de la cantante en el espectáculo de 2004, se convirtió en una losa insalvable en la carrera de la que por entonces era una gran estrella de la música pop. No hubo disculpa pública. Para evitar nervios de última hora, la misma Janet Jackson se encargó de desmentir su aparición en redes sociales. Timberlake tampoco siguió el ejemplo de Beyoncé (que invitó a las Destiny´s Child en 2013), y nos quedamos sin ver a los miembros de la boy band que le convirtió en famoso: N-Sync.

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