8 heroínas (de carne y hueso) que nos deja 2015

Adolescentes combativas, activistas y transgresoras sociales en la lista de las mujeres ilustres que más han hecho por el progreso este año.

Rowan Blanchard, actriz y activista

Un extraterrestre en esa fábrica de escándalos que ha sido la factoría Disney. Sólo tiene 14 años, pero la protagonista de Girl meets world y Spy Kids 4  (foto superior) ha conseguido alzarse con el título de feminista del año otorgado por una encuesta de la organización Ms. Foundation for Women. Probablemente la razón esté en cómo esta jovencita aconseja a sus fans vía Instagram y Twitter con elaborados ensayos que rescatan la interseccionalidad o cómo el movimiento feminista muchas veces olvida a las mujeres que no sean de raza blanca. «La manera en la que una mujer blanca experimenta el sexismo y la desigualdad no es la misma que la de una mujer negra o transexual», escribió este verano. «Normalmente el feminismo acoge problemas como violaciones, asaltos sexuales, aborto, planificación familiar, violencia doméstica o el matrimonio igualitario. Sin embargo, se olvida de otros como tener éxito en un proceso de adopción, la brutalidad policial o la discriminación racial». Nada mal para lo que debería ser una estudiante de la ESO. Emma Watson ya le ha demostrado públicamente su admiración y Blanchard ya presume de ser de la tribu de Tavi Gevinson, otra adolescente ilustre que también ha formado parte del aplaudido calendario Pirelli de este año.

Amandla Stenberg, actriz y activista

También comparte el título de feminista del año con Blanchard. Para hacer memoria, Stenberg fue Rue en Los Juegos del Hambre, pero lejos de la pantalla esta adolescente multitarea se ha erigido como una feroz activista feminista. A sus 17 años, ha aleccionado a Kylie Jenner (y al mundo) sobre apropiación cultural, se ha atrevido a hablar sobre la problemática de la narrativa del estereotipo de la «chica negra enfadada» y hasta ha coescrito un cómic, Niobe, con una superheroína huérfana lista para romper moldes. Cómo viene la chavalada.

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Zaida Cantera, excomandante del ejército

«Si mi superior me viola, tengo que denunciar a mi superior a través de mi superior. Es decir, debo decirle a mi teniente coronel: ‘Quiero tramitar una denuncia de que usted me ha violado’». Zaida Cantera no ha tenido miedo de denunciar públicamente el acoso sexual que sufrió en las fuerzas armadas por parte del coronel Lezcano-Mújica, que después se convirtió en acoso laboral y ha evidenciado las trabas que las mujeres sufren en el Ejército frente a una política machista y retrógrada. Ha relatado su historia en el libro No, mi general, su caso se popularizó y consiguió el apoyo de la ciudadanía y los grupos de la oposición cuando la por entonces diputada de UPyD, Irene Lozano, llevó a su caso al Congreso de los Diputados.

Zaida Cantera, durante su participación en Salvados.

Zaida Cantera, durante su participación en Salvados.

Isis Anchalee, ingeniera

Era una desconocida hasta que este verano se viralizó un artículo firmado por ella en el que se defendía de las críticas sexistas que había recibido por aparecer en un anuncio de la compañía en la que trabaja en San Francisco. Ante frases como «eres demasiado guapa como para ser ingeniera» , Anchalee tomó la iniciativa y generó una auténtica revolución virtual el hashtgag #iLookLikeAnEngineer (#ParezcoUnaIngeniera). La etiqueta se ha utilizado por todo el mundo y ha ayudado a revitalizar el debate sobre por qué la representación femenina en el mundo científico (además de seguir siendo ínfima) sigue tan marcada por estereotipos estúpidos.

El grupo de 35 mujeres que dieron la cara frente a los supuestos abusos de Bill Cosby

Sentadas en cuatro filas con las manos apoyadas en las rodillas y el semblante serio. Así aparecieron en la portada del 27 de julio de la revista New York 35 de las 46 mujeres que han acusado a Bill Cosby de haber abusado sexualmente de ellas. Bajo su imagen, en blanco y negro, la publicación pone nombre y apellidos a las presuntas víctimas del cómico que tanto nos hizo reír en los 80. En las páginas de la revista, todas cuentan su dura experiencia personal ahondando en profundidad en las acusaciones que persiguen al actor. Sus vivencias, recogidas por Noreen Malone y Amanda Demme durante seis meses, son muy similares. Desde 1960, todas ellas narran cómo el actor las drogó, engañó, sedó o asaltó sin más miramientos en alguna ocasión. Modelos, actrices, periodistas, camareras y amigas cercanas del cómico se sentaron para explicar al mundo entero los abusos a los que estuvieron sometidas por parte del actor. La última silla de la portada, vacía, simboliza que desgraciadamente podría haber más víctimas.

portada

Misty Copeland, bailarina

En el ballet estadounidense si no eras blanco no lo tenías fácil. Hasta ahora. Esta bailarina de 32 años ha hecho historia al convertirse en la primera bailarina afroamericana en liderar el American Ballet. Muy querida por el gran público (y protagonista de la campaña viral I will what I want), la elección de Copeland ha sido una de las más alabadas del año, después de ganarse la ovación del Metropolitan por su interpretación de El Lago de los cisnes.

Ma Hu (seudónimo), activista

Ella ha protagonizado uno de los casos judiciales en torno a la igualdad de derechos más sonados del año en China. A principios de año, Ma Hu se presentó a una oferta de trabajo para mensajera en Jillin, la provincia en la que vive. Su decepción se convirtió en una campaña de lo más efectiva cuando se le hizo saber que no se la contrataría por el hecho de ser mujer. Desde entonces, y hasta el pasado mes de septiembre, Hu escribió una carta diaria al primer ministro Li Keqiang exigiendo más derechos para las mujeres y la igualdad de oportunidades en el país. Su caso se popularizó cuando 250 activistas del país se unieron en una campaña a su favor y llevaron sus exigencias al congreso de la ONU de Pekín en septiembre. A finales de noviembre consiguió ganar, tras pasar por tres vistas, su caso de discriminación. Un auténtico hito en el país.

"Las mujeres podemos ser mensajeras, no nos discriminéis", Ma Hu con uno de sus lemas durante su campaña por la igualdad laboral.

«Las mujeres podemos ser mensajeras, no nos discriminéis», Ma Hu con uno de sus lemas durante su campaña por la igualdad laboral.

Caitlyn Jenner

Su portada en Vanity Fair con el lema «Call me Caitlyn» (Llámame Caitlyn) ha sido la portada del año. Antes Bruce, Jenner ha defendido de forma admirable su transexualidad y ha visibilizado una realidad hasta ahora silenciada por los grandes medios de comunicación. Una figura mediática capaz de arrastrar hordas de televidentes (ha conseguido su propio reality) y con la capacidad de aprovechar su altavoz para transmitir un mensaje de inclusión social y progreso. «Si hay una cosa que yo sé sobre mi vida es el poder de los focos. A veces te supera, pero con la atención llega la responsabilidad. Lo que haces y lo que dices es observado y absorbido por millones de personas, especialmente jóvenes. Soy consciente de mi responsabilidad a la hora de contar mi historia de la manera correcta, de seguir aprendiendo, de hacer todo lo que haga para cambiar el modo en que la gente transexual es vista y tratada. Y, sobre todo, promover una idea muy simple: aceptar a la gente tal y como es. Aceptarla aunque sea diferente», dijo en un emotivo discurso cuando recogió su premio en los ESPY awards.

Caitlyn Jenner.

Caitlyn Jenner. Foto: Getty

 

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