alimentacion saludable

10 señales físicas que indican que te estás alimentando mal

El cuerpo envía señales, en forma de molestias, cuando algo no va bien. Y el origen de esos problemas podría estar en la dieta.

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    CANSANCIO. Esta es una de las principales consecuencias de una mala alimentación, y se debe a seguir una dieta desequilibrada. Silvia Moreno, nutricionista de Laboratorios Arkopharma destaca dos razones: “El déficit de hierro y vitaminas, en especial las del grupo B, son causas frecuentes”. Pero no solo la falta de ingesta agota: también el exceso. En palabras de Alejandro Cánovas, dietista-nutricionista del hotel Royal Hideaway Sancti Petri: “Cuando consumimos mucha más cantidad de grasa que la necesaria, que cuesta digerir, nuestro cuerpo trabaja demasiado. Se debe apostar por frutas y verduras, de fácil digestión”.

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    ACNÉ. Aunque durante muchos años se ha asociado el consumo de alimentos ricos en grasa con los brotes de granos, no existe evidencia científica que lo pruebe. Sí que hay estudios que apuntan a la leche, y se cree que se debe a la hormona IGF-1 presente en ella. “Se debe aclarar que la principal causa es hormonal, pero los alimentos como la leche y los que contienen demasiado azúcares pueden favorecer su aparición”, aclara Moreno, nutricionista de Laboratorios Arkopharma. Los amantes del queso y el yogur están de suerte: las investigaciones los han excluido de la ecuación, no fomentan estas erupciones cutáneas.

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    MAL ALIENTO. Aunque, como indican desde los centros dentales Dentix, la halitosis puede deberse a numerosos factores (a saber: una mala higiene bucodental, las caries, gingivitis, el estrés), la dieta también puede estar en el origen. Un aliento no deseado puede ser señal de una escasa hidratación o debido a comidas que durante la digestión forman vapores con mal olor como el ajo, la cebolla, el brócoli, los pepinillos, las coles de Bruselas, el café o el alcohol.

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    ESTREÑIMIENTO. “La causa más frecuente de aparición es la falta de fibra en la dieta”, advierte Moreno. Ésta se encuentra en la fruta, los frutos secos, la verdura y los granos de los cereales, en especial integrales. El consumo de agua suficiente también ayuda a regular el tránsito intestinal.

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    CABELLO QUEBRADIZO. Que el pelo se rompa con facilidad al peinarlo o que se caiga más de lo habitual suele indicar una falta de proteínas. Cánovas añade una vitamina en concreto, relacionada con la alopecia: la biotina. Su carencia debería preocupar, pues se encuentra en numerosos alimentos. “Se puede conseguir en los productos integrales (quinoa, avena, trigo, centeno, cebada), en pescados, en la yema de los huevos y en la levadura de cerveza”, desgrana el profesional.

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    PIEL APAGADA. “La dieta puede afectar a la coloración de la piel y a su nivel de hidratación”, cuenta Moreno. “Debemos beber cantidad suficiente de agua para una hidratación adecuada y aumentar el consumo de alimentos con betacarotenos: zanahorias, albaricoques, pimientos, calabazas…)”.

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    RESFRIADOS FRECUENTES. Ya lo decían nuestras madres: toma un zumo de naranja cada mañana. “Aunque no existe unanimidad sobre si la vitamina C previene la aparición de resfriados, es importante tomar las dosis adecuadas (cítricos, acerola)”, afirma la experta del laboratorio.

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    EXCESO DE SUDOR. Como el acné, la nutrición no es la principal causa de una sudoración desorbitada. Los genes y determinadas enfermedades suelen encontrarse detrás de este problema. Pero hay ciertos alimentos que pueden inducirlo. La lista la da Moreno: “Se deben excluir las comidas muy calientes y picantes de la dieta, así como la cafeína y el alcohol”.

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    VIENTRE INFLADO. “Los motivos son amplios: los productos procesados, los refrescos carbónicos que contienen mucho gas y la cerveza se encuentran entre ellos”, apunta Cánovas. Esto es, una acumulación de gas en el intestino grueso hincha la barriga. “Los malos hábitos en la deglución, como comer deprisa o darse un atracón, provocan que se trague aire”, añade Moreno. También puede deberse a intolerancias como a la lactosa o al gluten, por lo que convendría una visita al médico si prescindiendo de los alimentos señalados la hinchazón persiste

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    IRRITABILIDAD. La alimentación y el humor mantienen una relación estrecha. “Las dietas, que restringen muchos alimentos a los que nos hemos acostumbrado o incluso vuelto adictos, generan sensaciones negativas”, acepta Moreno. Pero, sin necesidad de regímenes estrictos, una mala rutina puede afectar. “Provoca un desequilibrio en el apetito de la persona que conlleva más estrés y ansiedad. Se opta por los alimentos procesados y ricos en azúcares que generan un pico de felicidad a corto plazo, pero enseguida se vuelve a sentir apetito. También influye la culpabilidad por los atracones y las opciones poco saludables”, incide Cánovas. Recomendación de Moreno: consumir alimentos ricos en triptófano, como el pollo o los plátanos,un aminoácido esencial para la síntesis de melatonina que regula el sueño y nos hace más felices.

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