El botox no es sólo cosa de mayores

Parar el tiempo es lo que les gustaría hacer a algunas jóvenes promesas que no quieren que los años les pasen factura. A pesar de contar con la mala experiencia de algunas actrices como Meg Ryan, Sharon Stone o Nicole Kidman, algunas más jovencitas hacen oídos sordos y cada vez son más precoces a la hora de infiltrarse toxina botulíncia, más conocida como bótox.

Amanda Seyfried de 26 años, protagonista de Mamma mia! reconoce haberse sometido a su primer tratamiento hace dos años. Otra actriz y cantante que ha probado los efectos del bótox es Miley Cyrus. La cara bonita de la factoría Disney ha dejado de preocuparse por el acné juvenil y ahora son las arrugas las que se ha convertido en su principal obsesión. Dentro de unos años se acordarán de los consejos de las más veteranas de Hollywood que ya han denunciado públicamente las consecuencias negativas que tiene el abuso del bótox.

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