«Tengo estrés postraumático y sueño con la cárcel todo el tiempo»: las crudas secuelas del juicio y prisión a las Pussy Riot ocho años después

Nadezhda Tolokonnikova (Nadya) comparte las consecuencias de haber sido encarcelada en una prisión siberiana ocho años después de su mediático juicio.

Pussy Riot juicio

Nadezhda Tolokonnikova en una de las icónicas imágenes que dejó el juicio a las Pussy Riot. Foto: Getty

«El 17 de agosto de 2012 fuimos sentenciadas a dos años de prisión. Tengo un terrible trastorno de estrés postraumático que se convirtió en depresión clínica, con la que es muy difícil vivir incluso hoy. Sueño con la cárcel todo el tiempo y sin embargo, al final, todo nuestro equipo, que pasó juntos estos tiempos infernales, salió más fuerte, más enfadado y más efectivo». Este ha sido el post que Nadezhda Tolokonnikova (conocida como Nadia o Nadya) compartió ayer en su cuenta de Instagram para rememorar los ocho años del polémico juicio que llevó a prisión a las Pussy Riot, el colectivo feminista que se enfrentó a Putin y sufrió un encarcelamiento por ello.

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8 лет привору pussy riot. 8 years ago we got 2 years in jail. 17 августа 2012 года нас приговорили к 2 годам колонии. у меня адское пост-травматическое стрессовое расстройство, вылившееся в клиническую депрессию, с которой очень трудно жить и сегодня. сны про колонию и то, что опять сажают, но на 10 лет – каждую неделю. и все же в итоге вся наша команда, прошедшая этот суд и срок, стала сильнее, злее и эффективнее. горжусь теми, кто был с нами в тюремное время, вы – семья навсегда. ✊🏼✊🏼✊🏼 On August 17, 2012, we were sentenced to 2 years in prison. I have a hell of a post-traumatic stress disorder that turned into clinical depression, which is very difficult to live with even today. i have dreams about prison all the time. and yet, in the end, our entire team, who passed this hellish times together, became stronger, angrier and more effective.

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Todo empezó el 21 de febrero 2012, cuando el grupo hacía gala de una de sus múltiples performances de guerrilla en la iglesia de Cristo Salvador, la más grande de todo Moscú. Ataviadas con pasamontañas y ropa colorista, cantaron su canción Holy Shit para pedir a la Virgen María que les “librase de Putin”, en un acto de protesta contra las relaciones del presidente con la Iglesia. La banda –formada por una decena de jóvenes activistas– ya había protagonizado otras acciones polémicas. Tras irrumpir en desfiles o centros comerciales, en enero de ese año captaron la atención internacional cuando tocaron Revolt in Russia en la plaza Roja y llamaron a la sociedad a rebelarse contra Putin. El acto también les valió una detención, pero fueron liberadas poco después.

Unos días más tarde de irrumpir en Cristo Salvador, tres de sus integrantes –Maria Alekhina (Masha, 24), Nadezhda Tolokonnikova (Nadia, de 22 años) y Yekaterina Samutsévich (Katia, 29)– fueron encarceladas. María Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova abandonaron la prisión en diciembre de 2013. Aliójina cumplía su pena en un campo de Nizhni Nóvgorod, a unos 400 kilómetros al este de Moscú, mientras que Tolokónnikova, lo hizo en la región siberiana de Krasnoyarsk. Samutsévich fue puesta en libertad condicional en octubre de 2012 por decisión de un tribunal de Moscú.

La condena a las Pussy Riot fue muy criticada, tanto en Rusia como especialmente en el extranjero, donde le costó una importante pérdida de imagen al Kremlin. Un grupo que era totalmente desconocido, se hizo famoso en el mundo entero de la noche a la mañana y creó una intensa polémica en el interior del país. Nadya escribió El libro Pussy Riot, de la alegría subversiva a la acción directa (Roca Editorial, 2018), que presentó en España hace unos meses.

Nadezhda Tolokonnikova, Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich, durante el juicio en 2012. Foto: Getty

 

 

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