The Blue Box cancer

Judit Giró Benet, creadora de un dispositivo capaz de detectar si se padece cáncer de mama analizando la orina. Foto: Cortesía Dyson

La ganadora del premio Dyson: «La salud femenina es la gran olvidada y no puede ser»

A sus 24 años, Judit Giró Benet es la creadora de The Blue Box, un aparato biomédico capaz de detectar si se padece cáncer de mama analizando la orina.

A Judit Giró Benet (Tarragona, 1996) no le paran de llegar mails de gratitud y peticiones de entrevistas de medios de todo el mundo desde que hace unos días su proyecto The Blue Box, un dispositivo capaz de saber si se padece cáncer de mama analizando la orina, la convirtiera en ganadora internacional del premio The James Dyson Award 2020. «No me esperaba que causara este revuelo, pero los mensajes de cariño e interés en el proyecto son la prueba más clara de que este invento es necesario. Lamentablemente una de cada ocho mujeres será diagnosticada con cáncer de mama a lo largo de su vida, todos conocemos a alguna que lo ha sufrido, por lo que sin duda necesitamos una mejor solución para detectarlo», cuenta al otro lado del teléfono.

Con esa premisa, e inspirada en cómo los perros son capaces de detectar el cáncer a través del olfato, Giró empezó su proyecto en 2017, cuando estaba terminando su formación en ingeniería biomédica en la Universidad de Barcelona. En ese tiempo de desarrollo, su propia madre fue diagnosticada con la enfermedad. «A día de hoy ya se ha recuperado, pero para mí fue un recordatorio de que puede estar presente en todas las casas. Es un tipo de cáncer que se cura en un porcentaje alto de los casos, pero para ello es fundamental detectarlo a tiempo. La medicina del futuro no se centrará en curar si no en prevenir: salva más vidas y es más barato», explica la joven de 24 años.

A sus 24 años recién cumplidos, esta ingeniera biomédica ha sido premiada con el James Dyson Award 2020. Foto: Cortesía Dyson

Ese es precisamente el objetivo de The Blue Box: favorecer una prevención activa, en la que todas las mujeres estén implicadas y puedan tener un diagnóstico fiable sin dolor, radiación ni necesidad de salir de casa. Su funcionamiento es tan sencillo que cualquiera puede utilizarla. Basta con introducir una muestra de orina en el interior de la caja para saber en cuestión de minutos, inteligencia artificial mediante, si se padece cáncer o no. «Dentro de The Blue Box hay unos sensores que son específicos para una lista de ocho compuestos bioquímicos cuya presencia o ausencia en la orina determina cáncer de mama», detalla la ingeniera. «Cuando se introduce la orina, esos sensores reaccionan y envían la información mediante bluetooth al móvil y de ahí a la nube. Es allí donde nuestro algoritmo de inteligencia artificial recibe la información y envía el diagnóstico al teléfono». A Giró le gustaría implementar una función que permita que los resultados positivos sean comunicados por un sanitario mediante videollamada evitando la frialdad de un mensaje de texto y empezando en ese mismo momento a trazar la ruta para combatir la enfermedad.

Aunque el dispositivo aún está en fase de desarrollo y habrá que esperar entre tres y cinco años para su comercialización, la idea es que pueda estar en el mayor número de hogares pudiéndose compartir entre tantas mujeres como se quiera. Su coste será diez veces menor al que supone hacer una sola mamografía: el aparato podría rondar los 80 euros más un gasto de suscripción para mantener la app actualizada y mejorada. «La mamografía salva muchísimas vidas, pero supone una exposición a la radiación y por eso se hacen el mínimo de veces posible y se evita en personas jóvenes. Además, es muy cara e implica perder la mañana yendo al hospital, lo que supone un inconveniente respecto a los compañeros de trabajo masculinos», explica Giró.

Su propuesta conecta el ‘hardware’ (la caja de la imagen) con inteligencia artificial y envía el diagnóstico al móvil. Foto: Cortesía Dyson

Reducir las desventajas de las mujeres en cuestiones sanitarias es precisamente otro de los motivos que impulsó el proyecto. «Quise centrarme en mejorar la salud femenina porque es la gran olvidada y no puede ser. Representamos más del 50% de la población mundial, pero durante años los estudios clínicos nos han excluido argumentando que somos cíclicas y que al tener la regla somos impredecibles». Esa complejidad es lo que para ella convierte el cuerpo femenino en «la máquina más compleja e interesante de estudiar del mundo». «No es normal, por ejemplo, sufrir dolor por la regla, el problema es que no se han investigado las causas y las soluciones», defiende. En el futuro, Giró pretende utilizar The Blue Box para detectar otros tipos de cáncer y, quién sabe, si otras enfermedades. «Es inteligencia artificial, no sabes dónde está el límite».

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