Alexia Putellas lleva total 'look' de LOUIS VUITTON. Foto: Alba Yruela

Alexia Putellas: «Me siento identificada con Rosalía: ‘He venido aquí a romper, y si me rompo, me romperé”

Alexia Putellas es la mejor futbolista del mundo y el referente de una generación. Estrena docuserie y así afronta 2023, un año clave para el fútbol femenino por el Mundial.

Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 28 años) está volviendo a entrenar. “He empezado a recuperar sensaciones a la hora de correr. Ahora inicio un ciclo de adaptación a la carrera, al cuerpo, y esto es progresivo”, explica con resignación la centrocampista del FC Barcelona. Lo dice con calma, pero se le nota la impaciencia. La mejor futbolista del mundo lleva sin poder jugar desde el 5 de julio, cuando una lesión del ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda la apartó del terreno de juego. Eso no la ha detenido fuera del campo: en octubre recogió en París su segundo Balón de Oro y a finales de noviembre estrenó su docuserie en Prime Video. Se titula Alexia: Labor Omnia Vincit y busca explicar cómo ese bebé que ya posaba con una pelota de fútbol en fotografías familiares descoloridas se ha convertido en una deportista de élite que personifica la evolución y la revolución del fútbol femenino. El 2023 será un año clave para esta disciplina, el 20 de julio comienza el Mundial de Australia/Nueva Zelanda. Ella, que sigue de baja, prefiere no hablar sobre la selección española y las polémicas por las jugadoras convocadas que la rodean de momento.

La frase en latín que da título a su documental está en uno de sus tatuajes. Significa “El trabajo lo conquista todo” y condensa la filosofía de la número 11. Siempre tiene el fútbol presente. Llega a la sesión de fotos y se concentra en lo que tiene que hacer. Esboza una sonrisa al verse de nuevo sobre el césped de la Nova Creu Alta, el campo del CE Sabadell, al que llegó con siete años. “Me acuerdo de una final de la Copa de la Reina, era un Sabadell-Levante, y a las más pequeñas nos propusieron hacer de recogepelotas, mi madre tiene aún la foto”. Otra de sus antiguas instantáneas, en la que está con su padre (que falleció en 2012, cuando su carrera comenzaba a ser imparable) la tiene tatuada en la espalda. ¿Los tatuajes son una especie de diario personal, en qué momentos se los hace? “El primero me lo hice con 18 años y es el que menos me gusta, supongo que como todas las personas… Es una cuestión estética, me iba gustando hacerme tatuajes, algunos tienen un significado, otros no. El de la foto de mi padre evidentemente sí, alguna frase también…”.

Una futbolista de 14 años me dice que le gustaría preguntarle cómo siguió adelante cuando estaba en categoría juvenil, pese a los obstáculos, dice que hoy en día aún se meten con ellas por ser chicas. 

Le diría que sea fuerte y luche por su pasión, que ni se le pase por la cabeza dejarlo por estas cosas, porque al final estaría dejando vencer a los que le dicen que no juegue, que es lo que le gusta. Por desgracia, tiene razón en que queda mucho por hacer, por mucho que esto haya avanzado tan rápido. Pero va más allá, es un tema de educación, y un tema de cultura. Eso cuesta muchos años cambiarlo, pero tenemos que hacerlo.

La futbolista, con camiseta de NIKE y chaqueta bomber y pantalón, ambos de ISABEL MARANT. Foto: Alba Yruela

Habla de que hay mucho que cambiar. En el fútbol se escuchan a veces insultos homófobos o racistas. Se critica que esto no se sanciona lo suficiente, por lo que se repite. ¿Debería controlarse con más firmeza?

Sí, sin duda. Pero no solo estos temas en el fútbol, yo diría que en la sociedad en general. Pienso que la afición, los campos de fútbol, son el reflejo de la sociedad que tenemos en este país. Te pueden dar mucha información. En el momento que hay insultos racistas, homófobos o no hay respeto hacia una persona que sea diferente a ti es que algo no estamos haciendo bien. El fútbol es emoción, pero eso no quiere decir que tenga que existir lo otro, que es malo para todos.

¿Y siente que en ese sentido el fútbol femenino es más inclusivo, con estrellas como Megan Rapinoe, conocida por su activismo LGTBI?

Creo que sí, que es mucho más inclusivo por el simple hecho de que ha entrado la sociedad en un momento en el que estos temas, por suerte, no son un tabú, los puedes hablar. Anteriormente seguro que existían, pero no se debatían. Pienso que [el fútbol femenino] ha crecido en un entorno mucho más inclusivo por el momento en el que ha aparecido en la sociedad, eso es bueno y ojalá lo consiga también el masculino.

El femenino ha sido reconocido este año como liga profesional, el año que viene hay un Mundial con mucha expectación… Todo esto dará visibilidad, ingresos. ¿Es necesario eso, esa exposición, esa cobertura, para avanzar ahora?

Es la base de todo. Es como la llave para que esta rueda empiece a girar. Lo que no se ve no existe. Es básico, igual que en su momento la rueda del masculino empezó a girar con los partidos en abierto. Ahora dicen: “Esto lo pagamos con los impuestos de todos”. Bueno, el masculino también se pagó con los impuestos de mi abuelo o de mi madre. Estamos empezando.

En 2020 se aprobó el convenio colectivo para el fútbol femenino, y se luchó por incluir el embarazo en él, ¿era de los temas más urgentes? ¿Qué otros asuntos se deben abordar ahora?

Sí era urgente. Pienso que otro es terminar de quitar la obligación de tener equipo femenino por razones que no son meramente deportivas.

¿Qué supuso ganar su primer Balón de Oro en 2021? Desde Luis Suárez en 1960 ningún otro futbolista español había recibido uno.

Ahora, con un poco de perspectiva, es como guau, ¿no? Hay un camino muy largo, de muchos años, y eso me dice algo. Esto no quiere decir que yo piense que alguno en medio de estos dos que los hemos ganado también lo merecía, ¿eh? Pero es la realidad: una jugadora española ganando un Balón de Oro cuando hace 60 años que lo ganó el último.

¿De niña imaginaba llegar a donde está ahora?

No, qué va. Si es que era imposible. Me podía encantar jugar a fútbol, pero sabía que no me iba a poder dedicar a esto porque era imposible soñarlo. Porque no había medios. No era una profesión.

¿Cuándo supo que iba a poder vivir de ello? Su compañera Marta Torrejón, por ejemplo, estudió Biología e Historia, buscó otras salidas.

No nos llevamos muchos años, pero somos diferentes generaciones. Ella veía que podías vivir mes a mes pero no te quedaban ahorros, se iba formando. Yo empecé a estudiar ADE porque me gustaba, pero con los viajes y la selección, me iba 10 días y luego no me enteraba de nada, no me da vergüenza decirlo. Admiro a las compañeras que se han sacado Medicina, Arquitectura, ingenierías… Me parece una burrada, chapó, pero yo no fui capaz y me empezó a afectar en el rendimiento. Eso sí, lo básico lo tengo, Bachillerato, Selectividad. Así que me dije: “Me voy a dedicar a jugar al fútbol y a retarme’.

¿Llegará algún día a acercarse su salario al de los jugadores?

Dentro de los colores del masculino hay muchos grises, y hay dos extremos. Depende de dónde lo ubiques te puedo decir sí, se podrá llegar en un futuro, en cambio al otro extremo sería imposible. De hecho, la tendencia en el masculino ya no son esos números. Serán excepciones en unos años.

Cuando le dieron a Ada Hegerberg el Balón de Oro en 2018 el presentador le preguntó si sabía hacer twerking. ¿Ha tenido que enfrentarse a alguna situación sexista similar o ya no son comunes?

Yo creo que ahora no. Y no sé si también me ven la cara y dicen “esta no se viene con tonterías’. Ese tipo de humor es otro reflejo de lo que hablábamos.

Del cambio.  

Eso. Yo ahora de verdad siento que todas las personas me tratan como una futbolista. Nada más. Te das cuenta de que realmente sí que se está empezando a respetar esa profesión en el momento en que te tratan así.

La jugadora, con su equipación del número 11 de su equipo, el FC Barcelona. Foto: Alba Yruela

¿El fútbol ha llegado a ser una obsesión? ¿Le cuesta desconectar?

Yo no estoy pensando las 24 horas en fútbol, pero sí que estoy pensando en cosas que me puedan ayudar con el fútbol. Si siento que tengo muchísima tensión, a lo mejor lo que necesito es irme a cenar con mis amigos. Lo hago. Pero esa acción la he hecho pensando en que me puede servir para rendir. En el fútbol el aspecto emocional es muy importante, lo tienes que cuidar.

Últimamente algunos deportistas han hablado en público de sus problemas de salud mental, sin miedo a mostrar que no son invencibles.

Bueno, es que no es que pienses que eres invencible. Quizá es un poco la expectativa que se pone desde fuera en tu persona, pero en el 95% de los casos realmente no te conocen, se quedan con su imagen de quién eres y eso puede generar unas expectativas que depende de qué personalidad tengas o en qué momento estés de tu vida te pueden afectar. Que todo el mundo sea libre de hablar de lo que quiera y que nadie se sienta obligado.

¿Cuesta gestionar la fama?

No es un tema que me guste, básicamente porque me da igual. En ningún momento uno de mis objetivos ha sido buscar la fama o ser famosa. Lo mismo con los premios. Son consecuencias de mi trabajo, lo que estamos haciendo ahora también es una consecuencia de mi trabajo. Pero mi trabajo no es este.

Deportistas como Gerard Piqué o Paula Badosa han visto cómo sus vidas personales pasan a un primer plano. ¿Cómo afronta que pueda interesar con quién sale o adónde va a comer?

De la manera más natural posible. Y esto es algo que en las familias de los nombres que has dicho o en la mía hay que hacer un trabajo, porque al final que te pase a ti lo puedes llevar bien de manera natural, pero en el momento que afecta o que puede afectar a tu familia a mí sí que ahí ya me tocas. Pero si me pasa a mí, es lo que he dicho. Forma parte de esto.

En LOS40 Music Awards le dio un premio a Rosalía, que se declaró “muy fan” suya. ¿Siente que forman parte de una generación que está dejando estereotipos atrás y creando nuevos referentes?

Esto no es buscado. Voy a hablar en singular porque no puedo hablar en nombre de ella, pero creo que es simplemente ser tú misma. De lo que a mí más me gusta de Rosalía y en lo que me siento totalmente identificada es en lo de que “he venido aquí a romper y si me rompo, me romperé” [parafrasea la letra de Sakura]. Lo dice en una canción y, literal, esto es así. Esto es una de las cosas que más están calando en las siguientes generaciones. Es bonito que todo el mundo pueda y quiera ser lo que él o ella desee y que entre todos vivamos en este ambiente de respeto y admiración por los demás. Y ya está.

¿El futuro de su deporte es brillante? Este año la Sub 17 y la Sub 20 son campeonas del mundo.

Van a ser infinitamente mejores que nosotras o que yo. Han crecido en un entorno mucho más profesionalizado, solo hace falta comparar un partido de ahora con un partido de cinco años, no tiene nada que ver.

¿Se ve como seleccionadora o de entrenadora en el banquillo del Barça?

(Sonríe) No sé, no sé. Me encantaría, porque soy muy impaciente, saber qué va a ser de mí después de jugar, pero lo no sé, no lo puedo decir.

¿Qué va a suponer el Mundial de 2023?

Va a tener un impacto muy grande, igual que la Eurocopa de este verano en Inglaterra, que logró récords de audiencia, récords de asistencia, de todo.

¿Y le gustaría estar con sus compañeras en el Mundial?

Es un tema del que públicamente por ahora no voy a hablar, creo que se tiene que solucionar en privado. Se tenía que haber solucionado de manera interna.

¿Qué le falta por conseguir?

Me faltan muchas cosas aún. Me encantaría ganar muchas más Champions, algún título a nivel de selección. Me encantaría prácticamente ganar todo cada año con el club. Bastante me queda aún…

Estilismo: Paula Delgado

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