Tina Lawson: cómo la madre de Beyoncé se convirtió por derecho propio en una estrella de Instagram

Tina Lawson, con más de dos millones de seguidores, es a los 66 años una celebridad por derecho propio. Así pasó de regentar un pequeño salón de belleza a codearse con iconos como Naomi Campbell.

Tina Lawson junto a su hija Beyoncé, en una imagen de su Instagram. Foto: Instagram @mstinalawson

De Joe Jackson a Luisito Rey, la historia de la música está repleta de progenitores tiranos, codiciosos y déspotas, que se despojaron de su condición de padres para explotar hasta el último céntimo el don artístico de sus descendientes. No es el caso de Tina Lawson, la madre de dos de las artistas definitorias de nuestro tiempo. Su hija mayor, Beyoncé, no necesita más presentación que la obvia reseña de que es una de las mayores estrellas del siglo. La menor, Solange, es el ojito derecho de la crítica especializada, situando su penúltimo álbum (A seat at the table) como uno de los mejores de la década. Pero sin la colaboración e influencia decisiva de la peluquera y estilista, convertida en los últimos años en una celebrity por derecho propio, la banda sonora de nuestra vida sonaría muy distinta.

Beyoncé, su hija Blue Ivy Carter y Tina Lawson, en el All-Star de la NBA de 2018. Foto: Getty

No hay demasiadas mujeres afroamericanas de 66 años que puedan presumir de contar con más de dos millones de seguidores en una red social como Instagram. Tina Lawson, antes Knowles, puede presumir de ser esa rara avis. Y aunque quizá algunos piensen que buena parte de su público se deba a la expectación de ver algún detalle sobre Beyoncé, lo cierto es que “Momma Louisiana”, como la denomina su hija en su éxito Formation, ha sabido atraer la atención de los medios hasta su perfil digital. En su cuenta podemos encontrar selfies con estrellas como Naomi Campbell, bailes con Michelle Obama en París, un admirable repertorio de chistes malos –‘¿Cómo llamas a un falso tallarín? Un impastor’– y diferentes imágenes de sus viajes alrededor del mundo o de los más recientes hitos de sus hijas. La matriarca es, sin lugar a dudas, la tercera influencer de la familia.

Teniendo en cuenta su millonario número de seguidores, tampoco extraña que Lawson haya formado parte de la omnipresente campaña publicitaria promovida por su hija. Para celebrar la reciente colaboración de su firma Ivy Park con Adidas, Beyoncé ha tirado de agenda para conseguir a las mejores modelos posibles para promocionar la primera colección con la enseña alemana. En los últimos días, un escuadrón de celebrities que haría palidecer a la mismísima Taylor Swift ha tomado Instagram para lucir los nuevos diseños, con Reese Witherspoon, Jannelle Monáe, Zendaya, Cardi B, Hailey Bieber o Rita Ora a la cabeza. También Miss Tina, como le gusta ser llamada, cuyo posado tuvo tal éxito que incluso revistas como W han pedido que la tejana se convierta en la directora creativa de la campaña. “Todos sabemos que fue la primera directora de marketing, convirtiendo su salón de belleza en el primer escenario de Beyoncé. Y ahora, intencionadamente o no, está robando todos los focos”.

Headliners era el nombre de aquel establecimiento, que Lawson inauguró a principios de los noventa en Houston con ayuda de su primer marido y padre de sus dos hijas, Matthew Knowles. Allí, las pequeñas Beyoncé y Solange actuaban delante de la clientela, que después daba su opinión sobre lo que habían visto y sobre qué aspectos debían mejorar. Casi tres décadas después, Beyoncé se erigía en la primera mujer negra en ser la headliner (cabeza de cartel) del prestigioso festival de Coachella, convirtiendo en profético el nombre de salón que estuvo abierto durante dos décadas.

Los doce asientos para clientas de Headliners se transformaron después en decenas de miles de espectadores. La figura de Tina Lawson fue decisiva para el éxito de las Destiny’s Child y tanto Kelly Rowland como Michelle Williams siempre agradecieron a su “otra madre” su trabajo a la hora de lanzarlas al estrellato. En los comienzos ninguna firma de lujo quería vestir a tres jóvenes negras con curvas, cuyas figuras distaban en demasía de los estándares que regían la industria de la moda a finales del siglo pasado. La propia intérprete de Crazy in love confesó que ningún showroom de Nueva York le abrió las puertas a su madre y esta se vio obligada a convertirse en la diseñadora de vestuario del trío. “Usó su talento y creatividad para hacer realidad los sueños de su hija. Cosió a mano cientos de cristales y perlas, poniendo todo el amor en cada pequeño detalle. Cuando los vestía me sentía Khaleesi”, confesó Beyoncé tras recibir el premio Fashion Icon por el CFDA (Consejo de Diseñadores de Moda de América).

Ahí no pararon las creaciones de Tina Lawson para definir la imagen de la emergente estrella del pop. También diseñó el vestido de su primera gala de los premios Grammy, el de su actuación en los premios Oscar de 2005 y hasta su vestido de novia, entre otros. Su asociación se extendió al ámbito profesional y lanzaron en 2009 la firma House of Deréon que, pese a contar con la imagen de la artista como reclamo, no consiguió superar los tres años de vida. Knowles también se atrevería en 2010 con una colección en solitario, Miss Tina, pensada para mujeres de todas las “tallas y tamaños” que fue vendida en los grandes almacenes estadounidenses Walmart. Su pasión por la costura fue herencia directa de su madre Agnes, que cosió trajes para curas y monjas a cambio de la educación de su hija, al no poder permitirse pagar la matrícula de un prestigioso colegio católico en Texas.

Así lució Beyoncé en los premios Oscar 2005 con el vestido diseñado por su madre. Foto: Getty

Hoy las puertas de cada showroom se abren de par en par para agasajar a Tina Lawson, que dedica el tiempo a disfrutar de su familia y desarrollar sus múltiples trabajos filantrópicos. De Knowles se divorció en 2011 tras tres décadas de matrimonio y dos años después comenzó una relación con Richard Lawson, un amigo de la juventud que hizo carrera como actor en series como Dinastía o V y el filme Poltergeist. Se casaron en 2015 a bordo de un lujoso yate en la costa de California.

La otra gran pasión de la tejana es el arte y presume de una importante colección compuesta en su mayoría por pinturas de artistas negros, que comenzó cuando era todavía una veinteañera. Sus hijas han ratificado lo fundamental que fue esta afición a la hora de moldear sus carreras y erigirse en orgullosas representantes de la cultura afroamericana. “Fue muy importante que mi madre nos rodeara de imágenes positivas y poderosas de arte africano y afroamericano para que nos pudiéramos sentir reflejadas en ellas. Ella siempre quiso hacer que las mujeres se sintieran bellas, ya fuera sentándolas en la silla de su peluquería o haciendo un vestido para el baile de graduación de alguna de las niñas de la iglesia. Y su colección de arte siempre ha contado historias de mujeres queriendo hacer lo mismo”, aseguró Beyoncé en The New York Times. Sus descendientes no han podido seguir mejor su ejemplo.

Tina y Richard Lawson comenzaron su relación en 2013. Foto: Getty

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