María Esteve vuelve a las tablas con 'La comedia de la cestita'. Foto: María Esteve

María Esteve: «Cualquier día me hago la ropa con las cortinas, cada vez me importa menos la esclavitud consumista»

La actriz vuelve a las tablas con el estreno en Mérida de La comedia de la cestita. Charlamos con ella.

«He pensado toda la vida que el trabajo era una suerte. No me daba cuenta de que en realidad es un derecho». Por trayectoria y por estirpe, nadie mejor que María Esteve (Mar del Plata, 1974) para hablar sobre las aristas del oficio de actor. Una profesión que ha desempeñado durante dos décadas de forma interrumpida, y cuyo último reto la subirá a las tablas del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Ni las restricciones de aforo, ni las medidas de seguridad borran su ilusión por La comedia de la cestita de Plauto (del 5 al 9 de agosto). Un reto que, tras la obligada sequía de estrenos, califica de «histórico».

¿La vida tiene más de comedia de enredo, de tragedia griega o de tómbola?
Un poco de las tres. Aunque siempre he hecho comedia, creo que soy más de tragedias griegas. Pero lo fundamental, ante todo, es el sentido del humor y el trabajo.

También estrenará la serie Supernormal en Movistar +. ¿Cuándo se dio cuenta de que sus padres –Pepa Flores y Antonio Gades– no eran supernormales?
Ya de adulta. Con mi madre un poco antes, porque mis amigas no veían a las suyas en las películas, pero con mi padre solo fui consciente de su legado al dirigir la fundación. Ser la responsable de esas joyas es tan duro como satisfactorio.

¿Cómo recuerda el éxito del grupo de actores salido de El otro lado de la cama?
Siempre hay una película que marca a una generación, y nos tocó a nosotros. Fue una locura, lo hacíamos todo. Luego pasan 10 años, llega una nueva y a ti te toca hacer de madre. Este es un oficio complicado.

Y al otro lado de la cama… ¿un hombre, tu perro Boquerón o mejor nadie?
Boque, sin dudas. Tengo que hablar con prudencia de él porque van a pensar que estoy loca. Me tiene que compensar mucho un plan para irme y dejarlo en el sofá. Darle los buenos días es lo primero que hago al despertar, es un amor incondicional.

María Esteve junto a su perro Boquerón. Foto: María Esteve

Aboga por consumir menos, ¿ha reducido sus compras?
Muchísimo, hay que atarme las manos porque cualquier día me hago la ropa con las cortinas. Cada vez me importa menos esa esclavitud consumista. De joven tenías que ir impecable a una alfombra roja, ahora creo que lo importante es quién viste la ropa, no cómo le queda.

¿Su madre también es fotogénica en las videollamadas?
No tiene móvil (ríe). Pero creo que, al ser nuevas en esto, todas hemos salido algo desfavorecidas.

«Lo importante es quién viste la ropa, no cómo le queda». Foto: María Esteve

¿Qué sintió al ver la confesión de su gran amigo Pablo Alborán?
Orgullo y felicidad. Yo le admiro mucho en todos los sentidos, creo que es un pedazo de tío impresionante y me alegro por él. Toda decisión que tome es buena.

¿Es de las que discuten de política en WhatsApp?
Siempre intento calmar los ánimos. No estoy contenta de cómo han transcurrido las cosas y creo que se tendrán que pedir responsabilidades, pero no seré yo la que genere odio. Todo el mundo ha hecho lo que ha podido, pero me molesta que, de una parte u otra, se echen a la cara algo tan serio como los fallecimientos.

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