Detrás del bombazo ‘True Blue’: cómo Madonna arrasó en los 80 en una relación tóxica y de celos enfermizos de Sean Penn

True Blue, fruto creativo de la relación entre la estrella del pop y el dos veces ganador del Oscar, cumple 35 años.

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    True Blue, el influyente hijo creativo de Madonna y Penn - El legado más fructífero salido de la controvertida pareja formada por Madonna y Sean Penn, juntos desde 1985 a 1989, fue sin duda True Blue. El tercer álbum de estudio de Madonna y que con clásicos como Open Your Heart, La Isla Bonita o Papa Don’t Preach terminó por cimentar el estatus de reina del pop de la cantante. Un disco de cuyo lanzamiento se cumplen ahora 35 años y que fue dedicado al “chico más guay del universo”, aka, Sean Penn. De hecho, su título procede de una de las expresiones más utilizadas por el dos veces ganador del Oscar, que suele describir así a las personas que son extremadamente leales. A tenor de un divorcio oficializado solo 27 meses después de darse el ‘Sí, quiero’, parece que sus protagonistas no fueron tan true blue como presumían. “Hubo muchos momentos en su matrimonio en los que fue inestable y Madonna se vio obligada finalmente a enfrentar la realidad de la situación: no eran felices juntos”; declaró la portavoz de la cantante, Liz Rosenberg. A continuación recopilamos algunos de esos momentos.

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    Polos opuestos que se atraen - True Blue es, en palabras del productor discográfico y colaborador habitual de la de Michigan, Stephen Bray, una celebración del “romanticismo y de cómo sentirse apasionado por el amor”. Penn, a quien Madonna conoció en febrero de 1985 en el set de grabación del videoclip de Material Girl, fue el muso de la obra. El actor ya era por entonces una de las mayores promesas de Hollywood, conocido fuera de los platós por un explosivo temperamento y un celo extremo por su intimidad. Invitado por la directora Mary Lambert, Penn se plantó en el rodaje con chaqueta de cuero y aires de enfant terrible, haciendo de su arrogancia un aroma irresistible para la cantante. “Lo admito, yo era un listillo. Y ella también lo era. Fue como una relación hecha en el cielo, dos listillos enfrentándose juntos a la vida. Qué romántico”, confesaría el actor. Lo cierto es que tenían poco en común más allá de un carácter ingobernable. Según narra el libro de memorias Madonna: An Intimate Biography of an Icon at Sixty, una de sus primeras citas fue al cementerio Westwood, en Los Ángeles, para visitar la tumba de Marilyn Monroe, a quien la cantante homenajea en el vídeo que les unió.

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    “Probablemente muera joven” - Mientras True Blue conquistaba el puesto más alto de las listas en hasta 28 países y se convertía en el álbum más vendido de 1986, la prensa más sensacionalista perseguía sin aliento a la que, sin duda, era la pareja más célebre y explosiva del momento. Los furibundos ataques de celos de Penn, sumados al alcoholismo reconocido del actor, fueron una presencia determinante en su relación con Madonna, llegando incluso a sentar al protagonista de Mystic River ante los tribunales en diferentes ocasiones. Uno de los episodios más conocidos fue la pelea protagonizada por él en abril de 1986, en la discoteca angelina Helena. Allí, Penn atacó al músico y compositor David Wolinski, amigo de la cantante, después de que este le acusara de intentar besar a su pareja. El intérprete le pegó y le lanzó una de las sillas del local, antes de que los allí presentes intervinieran. Un juez lo condenó a pagar una multa de 1700 dólares y a un año de libertad condicional. Las acusaciones en este sentido en contra del actor, sobre todo procedentes de reporteros gráficos, se multiplicaron durante aquellos años. Madonna lo tenía claro: “Sean es salvaje, probablemente muera joven”.

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    Un “apocalipsis” nupcial - “Me hubiera emocionado ver a uno de sus helicópteros arder y los cuerpos dentro de él calcinados”. Dejando a un lado el manido ‘Sí, quiero’, esta fue, según los reporteros de la época, la sentencia más memorable salida de la boca de Sean Penn el día de su boda con la estrella pop. Aquel 16 de agosto de 1985, el mismo día en el que Madonna cumplía 27 años y el día previo al 25 cumpleaños del actor, la pareja contrajo matrimonio en Malibú, en una mansión de un amigo de Penn y que se convirtió en una propiedad bunkerizada para huir del acoso de la prensa. Una intención fallida, teniendo en cuenta los ocho helicópteros alquilados por los medios de comunicación que sobrevolaban la casa y que formaron tanto ruido que hicieron inaudibles los votos matrimoniales. Consciente de que su intentona de boicotear las imágenes –alguien dibujó en la arena un enorme Fuck Off (Que os jodan)– no era suficiente, según cuenta The Telegraph, Sean Penn sacó un revolver y comenzó a disparar a los helicópteros en mitad de la ceremonia. Madonna, inmóvil ante la potencial tragedia, tenía bastante con tratar de que su velo no saliera volando. “Bienvenidos al remake de Apocalypse Now”, fue la frase que el actor dijo a los atónitos 200 invitados –entre los que se encontraban Andy Warhol, Tom Cruise o Cher–, según la biografía de Randy Taraborrelli.

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    La noche más infame - Madonna decidió mudarse sola a Malibú cansada de los celos del actor por su amistad con la actriz Sandra Bernhard. El 28 de diciembre de 1988 Penn fue a verla (en realidad saltó la valla y se coló en su casa) y ella le confirmó que iba a protagonizar la película Dick Tracy con Warren Beatty, otro de los nombres que Penn tenía apuntados en su lista negra de personas cercanas a Madonna que le provocaban celos. Fue entonces cuando el actor la amordazó y la maniató a una silla durante ocho horas. Durante ese tiempo bebía y la golpeaba sin parar hasta que la cantante logró escapar y llamar a la policía aprovechando que su marido había salido a por más vodka. Según el agente que la atendió, Madonna tenía el labio roto. Sin embargo, al día siguiente retiró la denuncia y la solicitud de divorcio. Bill McSweeney, uno de los policías de Malibú que estaban en la comisaría aquel día cuando la cantante acudió a narrar los hechos, confirmó que era un “asunto tan serio” que de haber mantenido la denuncia se le podían haber imputado al actor hasta tres delitos. Penn, por su parte, aseguró que todo se trataba de una invención de ella provocada por los celos. En 2015, la artista aseguró que esta y otras historias de maltrato que habían circulado sobre ellos desde los ochenta eran falsas. “Aunque tuvimos más de una discusión acalorada, Sean nunca me pegó, me ató, o me agredió físicamente”, argumentó Madonna en los tribunales después de que presentara una demanda contra el cineasta Lee Daniels por haberlo tildado de maltratador. Después tendrían reencuentros simbólicos como el que tuvo lugar en el Madison Square Garden en 2015. Allí, un embelesado Sean Penn asistía sonriente y en primera fila al concierto de la Reina del Pop mientras esta interpretaba en directo la canción que dio nombre al disco que le dedicó, True Blue.

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    Los malos tratos: una constante - En junio de 1987, según informa The Daily Beast, Madonna acudió al hospital Cedars Sinai de Los Ángeles alegando que su pareja la había golpeado en la cabeza con un bate de béisbol y fue sometida a una radiografía para descartar cualquier lesión neurológica. Tratando de proteger a su esposo, en libertad condicional tras pegar a un figurante en un rodaje por tratar de hacerle una foto, la estrella pop decidió no presentar cargos contra él. Poco después, Penn entró en prisión durante 30 días por conducir bajo los efectos del alcohol y violar así la condicional. “Creo que Sean saldrá de la cárcel como una mejor persona e incluso como un mejor actor”, declaró la esperanzada vocalista por aquel entonces. Los hechos inspiraron a Madonna a escribir el tema Till Death Do Us Apart, que vería la luz en su siguiente y cuarto álbum de estudio.

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    Prince también fue diana de sus celos - Antes de casarse, Madonna ya había sido testigo del temperamento del actor en varias ocasiones. Una de las más sonadas, tal y como recoge el libro Madonna: una biografía íntima, fue cuando Penn se enteró de que Madonna había sido pareja de Prince antes de empezar con él. Su reacción fue golpear la pared con tal fuerza que abrió un boquete. Así lo contó Melinda Cooper, que en esa época era asistente del manager de la cantante, y que escuchó de boca de la propia artista su versión de los hechos. “Cuánto me tiene que querer para hacer un agujero así en la pared”, le dijo Madonna, calificando de “cool” el altercado. Dos días después, llamó a Prince pidiéndole que fuera a arreglar los desperfectos causados. “Al fin y al cabo, tú eres el responsable de esto”, le dijo. Al parecer, el cantante se plantó allí yeso en mano, y, por muy insólito que pueda parecer, reparó la pared. Al igual que True Blue fue una celebración de su amor por Penn, el no menos exitoso Like a Prayer sintetizó en sus once canciones los momentos más duros de su matrimonio, que se acabaría en 1989, el mismo año del lanzamiento del álbum. “Recuerdo que había días en los que no se quitaba las gafas de sol en el estudio en toda la jornada. Estaba atravesando momentos muy duros”, recuerda el compositor y productor Patrick Leonard.

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    La sorpresa china que acabó en batacazo - Si True Blue sigue considerado como uno de los discos más influyentes del pop, la otra cara de la moneda desde el punto de vista artístico en lo que a su relación se refiere se titula Shanghai Surprise. Este supuesto homenaje al cine de aventuras juntaba por fin en la pantalla a los mediáticos Madonna y Sean Penn, pero el resultado fue un fracaso de crítica y público que ni siquiera llegó a recaudar en los cines una quinta parte de su presupuesto. Más memorable fue el rodaje del filme en las calles de Macao, rodeado de un circo mediático y una nube de reporteros que sacaron de sus casillas –más incluso de lo habitual– al actor protagonista. Penn fue arrestado y acusado de intento de homicidio tras pillar a un fotógrafo colándose en su habitación y, tomándose la justicia por su mano, decidió darle un correctivo al dejarlo colgando desde la terraza de su habitación –en la novena planta– agarrándolo solo por los pies. El exbeatle George Harrison, productor de la película, se vio obligado a viajar hasta Macao para calmar los ánimos y Penn consiguió escapar de la celda y huir a Hong Kong.

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