La maldición de ser Darth Vader

De la saga más famosa del cine, a secundario de telefilmes. De vivir en una mansión, a trabajar en una granja. De ser Darth Vader, al anonimato. ¿Dónde está Hayden Christensen?

Hayden haciendo de Darth Vader.

“¿Dónde está Luke Skywalker?” Puede que esta sea la pregunta más repetida por los fans de la saga Star Wars ante la llegada de El despertar de la fuerza; para muchos, la película más esperada de la década. Es lógico echar de menos al inolvidable protagonista de la segunda trilogía durante el continuo bombardeo de avances, spots y toda clase de merchandising. Pero no es esa la única incógnita. Ni quizá la más intrigante. ¿Dónde está Anakin? ¿Qué fue de Hayden Christensen? ¿Dónde se ha metido esa mirada turbia que logró arrebatarle el papel de Darth Vader al mismísimo DiCaprio?

El que fuera una de las mayores estrellas emergentes de la pasada década ha visto cómo su carrera se veía frenada debido a un papel que parece maldecir a todo el que lo interpreta. David Prowse, el Darth Vader de la primera trilogía, tiene vetada su aparición en los eventos oficiales de Star Wars debido a una supuesta filtración de información. Jake Lloyd, quien lo encarnó cuando era niño en La amenaza fantasma, protagonizó una persecución policial que acabó con su coche estrellado contra un árbol este pasado verano. Y Christensen, ese actor canadiense de rostro aniñado, no ha corrido mucha mejor suerte que la de sus compañeros.

Hayden haciendo de Darth Vader.

Hayden haciendo de Darth Vader.

Su salto al estrellato resultó más meteórico que duradero. Empezó haciendo anuncios y series de televisión cuando todavía era un niño y pocos años después ya figuraba en la lista de nominados a los Globos de Oro por su papel de joven conflictivo en La casa de mi vida. Fueron estos trabajos los que lo lograron posicionar como uno de los actores más prometedores y lo ubicaron en la órbita de George Lucas. Tras competir por meterse en la piel de Anakin con más de 400 aspirantes –Leonardo DiCaprio, Christian Bale o Joshua Jackson, entre ellos–, Christensen logró hacerse con uno de los papeles más ansiados de la historia del cine. Al parecer fueron sus ojos azules los que terminaron de convencer a Lucas y a la directora de casting Robin Gurland: “Hay algo muy interesante detrás de esa mirada; siempre quieres saber más, tiene esa vulnerabilidad… Es un actor increíblemente seductor e intrigante.” declaró Gurland.

Sin embargo, la crítica especializada no se dejó embelesar por su mirada en 2002. Cuando se estrenó El ataque de los clones, atacaron sin piedad a la pareja formada por Christensen y Natalie Portman (Padmé Amidala). “Formidable falta de química”, apuntaron desde Los Angeles Times. En The New York Times tampoco se cortaron: “tímidos, rígidos e inseguros de su dicción, alternando entre el tono de un Shakespeare de instituto y el naturalismo suburbano de culebrón a lo Dawson Crece”. Además de un aluvión de críticas también le cayeron dos Razzies (el anti Oscar por excelencia) al peor actor secundario. Haber entonado uno de los guiones más flojos de la saga galáctica, digno de las novelas de Nicholas Sparks o Federico Moccia, le pasó factura. “Soy prisionero del beso que nunca debiste darme”, confiesa el joven Anakin pareciéndose más a un miembro de una boy band que al icónico villano que hacía explotar planetas para intimidar (lo entendemos Hayden, no fue culpa tuya, tú no querías protagonizar Perdona si te llamo Vader).

Así, tras finiquitar el papel de su vida con 24 años, su carrera fue cayendo en picado. Encadenó tres películas de acción (Jumper, Despierto y Ladrones) que no tuvieron la acogida esperada y, después, fue diluyéndose en papeles secundarios de filmes llamados a la sobremesa junto a otras estrellas de capa caída como Nicolas Cage y Adrien Brody.

Hayden Christensen y Rachel Bilson.

Hayden Christensen y Rachel Bilson.

Pero contra todo pronóstico, Christensen no parece acomplejado por su fiasco profesional y ha sabido reinventarse fuera de la pantalla. Después de que sus relaciones esporádicas con compañeras de reparto como Natalie Portman (Star Wars) y Sienna Miller (Factory Girl) también fracasaran, el actor ha encontrado el amor duradero junto a la actriz Rachel Bilson. Se conocieron durante el rodaje de la película Jumper y, pese a que atravesaron una crisis en 2010, han conseguido consolidarse como pareja. El actor y la intérprete de The O.C. –con una carrera de fortuna similar a la de su marido– han construido una vida fuera del foco mediático (el propio Christensen se ha definido en más de una ocasión como “ermitaño”). Tienen un niña en común y hace un par de años decidieron vender su mansión de Los Ángeles por algo más de dos millones y medio de dólares para trasladar la residencia familiar a una granja en Toronto. “Tu estilo de vida tiene mucho que ver con la frecuencia en la que sales en los periódicos. Daniel Day-Lewis se fue a Italia y se convirtió en zapatero. Yo también me fui y compré equipamiento de construcción”, reconocía el actor tras hacerse pública su intención de poner la granja a pleno funcionamiento.

Esa nueva etapa personal junto a Bilson ha sido tan importante en la vida de Christensen que hasta le inspiró a dar sus primeros pasos en el mundo de la moda. A finales de 2013 lanzó su propia colección de ropa con la firma canadiense RW&CO, una línea masculina de aires rurales sin grandes pretensiones que presentó con una campaña rodada en su propia granja en la que no dudó en hacer las veces de modelo.

Pero él no es la única estrella de la archiconocida saga que tuvo que reinventarse tras brillar en el imaginario de Hollywood. Actores de la trilogía original como Mark Hamill (Luke Skywalker) o Carrie Fisher (Princesa Leia) jamás pudieron desligarse de sus papeles y tuvieron que dedicarse a otras disciplinas del séptimo arte (doblaje y análisis de guión, respectivamente) y hasta la propia Portman señaló lo difícil que resultó para ella volver a rodar: “Estaba en la película más taquillera de la década y ningún director quería trabajar conmigo. Todo el mundo pensaba que era una actriz horrible”. Puede que la maldición de ser Darth Vader (o la maldición de encarnar cualquier personaje de la saga) pese sobre las espaldas de Christensen. Aunque también podría resurgir de las cenizas del lado oscuro, callar las críticas y volver a la gran pantalla en la siguiente entrega, el Episodio VIII (varias webs internacionales han difundido el rumor de que se le había visto en el set de rodaje). Si Mark Hamill pudo, tú puedes, Hayden.

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