Analfabeta y víctima de abusos: la increíble historia de la “salvadora de la comedia” en Hollywood

Tiffany Haddish ha sabido sobreponerse a todas las dificultades y convertirse en la intérprete de moda y confesora de estrellas como Beyoncé y Taylor Swift.

Analfabeta y víctima de abusos: la increíble historia de la “salvadora de la comedia” en Hollywood

La crítica norteamericana se ha deshecho en elogios ante el talento de esta desconocida. Foto: Cordon Press

Allí lo llaman el sueño americano. A eso de venir de la nada y, gracias a la tierra de las oportunidades, mucho trabajo y constancia, conseguir llegar a lo más alto. Hollywood ha alimentado la magnitud del ideal, tanto en materia de guiones como en las experiencias de sus miembros. Porque sí, son muchas las estrellas del cine multimillonarias y multicélebres que serían calificadas de don nadies antes de que su cara iluminara pantallas de 16:9. El que se erige como James Bond más taquillero de la historia, un Daniel Craig todavía aspirante, durmió más de una vez en los bancos de los parques de Londres porque no tenía dinero ni para una pensión. Jim Carrey vivió con su familia en una autocaravana y tuvo que dejar los estudios para ayudar a la economía familiar; Charlize Theron tiene una infancia marcada por un padre alcohólico que la atormentaba. El terror acabaría con un disparo de su madre en defensa propia, acabando con la vida de su progenitor. Las historias personales más duras también se concentran en las colinas de Los Ángeles, rozando varias de ellas la inverosimilitud. La de la actriz del momento al otro lado del charco, Tiffany Haddish, contiene tal acumulación de sucesos dramáticos que se antoja casi imposible de trasladar al papel sin que se cuestione la verosimilitud de lo contado.

La película ‘Plan de mujeres’ ha catapultado a Tiffany Haddish al estrellato. Foto: Cordon Press

Haddish, premio de la Asociación de Críticos a la mejor actriz de reparto por la comedia Plan de chicas (Girls Trip), es la única esperanza para romper con la dictadura blanca en esta temporada de premios. Su trayecto a la fama es incomparable al de cualquier otro y su foto bien merecería acompañar la definición de resiliencia en el diccionario. En su biografía El último unicornio negro, que hace justicia a las propiedades casi mágicas de su fuerza de voluntad, Haddish repasa los episodios de extrema dureza a los que se ha sobrepuesto. Nativa de un barrio marginal de Los Ángeles, creció en una familia disfuncional que el padre abandonó cuando era todavía una niña. La madre, que trabajaba en el turno de noche de una oficina de correos, sufrió un accidente que afectaría a su salud mental, comenzando a insultar y pegar a su propia hija. Al ser diagnosticada de esquizofrenia y herir de gravedad a un vecino, Tiffany y sus hermanos comenzaron un largo recorrido por diferentes casas de adopción.

Uno de sus padres de acogida la sorprendió rellenándose el sujetador con papel higiénico cuando ella tenía 13 años. Este se ofreció a chuparle los pechos durante 15 minutos antes de ir la escuela, asegurándole que así le crecerían más y en menos tiempo. Lo hizo a diario hasta los 19 años, cuando comentó la situación con una compañera y fue por fin consciente de los abusos sexuales que estaba sufriendo. Analfabeta hasta el instituto, una trabajadora social le dio el ultimátum que cambiaría su vida: o acudía a sesiones de psiquiatría o se apuntaba a algún club de teatro, única especialidad en la que destacaba. Otro humorista de moda, Kevin Hart (Jumanji) la descubrió durmiendo dentro de su coche. Le dio 300 dólares para que se pagara una pensión y la persuadió de tomarse en serio su talento para hacer reír. Aunque la comedia fue su salvación, (“aprendí de Roger Rabbit que si haces reír a la gente ellos harán cualquier cosa por ti”), los malos tratos también se repetirían en su vida adulta. Haddish se casó y se divorció del mismo hombre dos veces. Este le pegó en varias ocasiones, provocándole un aborto después de uno de estos episodios.

Haddish en un Alexander McQueen que también luciría en SNL “porque cuesta 4.000 dólares”. Foto: Getty

“La persona viva más divertida”, “La salvación de la comedia”, “El suyo ha sido el mejor año de la historia”, “Toda una revelación”… Hace menos de dos estaciones, Tiffany Haddish era solo otra actriz más que buscaba hacerse un hueco en una industria especialmente hermética para mujeres afroamericanas de 38 años, debido al racismo y sexismo histórico del que ha hecho gala en los hechos revelados los últimos meses. Hoy, es la receptora de los elogios antes enumerados, protagonista de una de las comedias más exitosas del año en la cartelera norteamericana (Plan de chicas, estreno el 19 de enero en España) y flamante nuevo miembro de las pandillas de Beyoncé, Taylor Swift y el matrimonio formado por Will Smith y Jada Pinkett Smith. Este noviembre, Haddish hizo historia al convertirse en la primera comediante negra en presentar el Saturday Night Live sin haber formado parte del elenco. Un programa para el que audicionó hasta en tres ocasiones sin éxito. Su monólogo de inicio fue celebrado como una de las más acertadas e hilarantes aproximaciones a las acusaciones de acoso sexual que inundan la industria. En particular a casos como el de su compañero humorista Louis C.K., que se amparaba en el desconocimiento en lo respectivo a su trato con las mujeres. “Amigos, tengo un consejo para todos vosotros. Si tenéis vuestra ‘pichita’ fuera y ella tiene la ropa puesta, ¡está mal!”, exclamó. Es fácil, ¿no?

 

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