2018 no es su año: cuatro catastróficas desdichas de Katy Perry

La cantante acapara titulares tras protagonizar diversas polémicas: desde el beso robado a un concursante hasta el controvertido anuncio de su concierto en Barcelona.

Katy Perry no deja de protagonizar polémicos titulares. Foto: Getty

Googlear el nombre de Katy Perry es sinónimo de toparse con decenas de polémicos titulares. En las primeras páginas de resultados no se cuela ninguna referencia a su carrera musical, ni siquiera a la coreografía viral de Swish Swish. En su lugar aparece un batiburrillo de los inverosímiles episodios que ha protagonizado los últimos días. Desde el beso robado a un concursante del talent show American Idol a la repentina muerte de la monja con la que litigaba por la propiedad de un convento. Por no hablar del revuelo que despertó el anuncio de su concierto en Barcelona con la bandera española de fondo. Las decepcionantes ventas de Witness, su último disco, confirman que tampoco atraviesa buenos tiempos profesionalmente. Prism, su trabajo anterior, vendió unos 4 millones de copias. Witness solo 900.000 (un 77% menos). Son, sin embargo, sus constantes desatinos en la televisión y las redes sociales los que la mantienen en el candelero. Explicamos a continuación sus cuatro últimas ‘catastróficas desdichas’. Y no, Taylor Swift no tiene nada que ver en esto.

Cuando le robó su primer beso a un concursante (y la tacharon de acosadora)

«Si me hubiera preguntado si le daba un beso le habría dicho que no. Sé que muchos chicos habrían dicho, ‘¡pues claro!’. Pero yo, que crecí en una familia conservadora, me sentí incómodo enseguida. Quería que mi primer beso fuera especial». Con estas palabras Benjamin Glaze resumía a The New York Times sus sensaciones después de que Katy Perry le robara su primer beso en mitad del concurso American Idol. El joven de 19 años, que trabaja como dependiente, estaba a punto de empezar su actuación cuando uno de los miembros del jurado le preguntó si alguna vez había besado a una chica y le había gustado (en referencia a I Kissed a Girl, la canción de Katy Perry). Ante la tímida respuesta negativa del chaval, la cantante (que, por cierto, ha flirteado con otros aspirantes con frases como «estás muy bueno») le pidió que se acercara a darle un beso en la mejilla. No contenta con el primer intento, insistió en que le diera un segundo beso que terminó en los labios después de ella girara la cabeza por sorpresa.

El comportamiento de la cantante despertó críticas en redes sociales y algunos tuiteros lo tildaron de acoso sexual. El concursante ha declarado que no se sintió acosado pero hubiera agradecido que Perry le hubiera pedido permiso antes de besarle. Ella no dudó en seguir con el espectáculo bromeando en Twitter. Un tuit al que muchos de sus seguidores respondieron criticando su falta de respeto hacia el concursante y señalando que si la situación se hubiera producido al revés (un hombre en situación de poder besando sin permiso a una mujer) hablaríamos de un claro caso de abuso.

Cuando una monja le suplicó que no comprara su convento (y después murió)

«Katy Perry, por favor, detente. Esto no le está haciendo bien a nadie». Minutos después de pronunciar estas palabras a las puertas del juzgado, la hermana Catherine Rose Holzman fallecía durante el juicio contra la cantante. Perry lleva años litigando con la orden del Inmaculado Corazón de María para conseguir la propiedad de un convento en Los Ángeles. Aunque las monjas ya no habitan el lugar, la congregación negaba la venta a la artista por «violar sus votos». Ni el tatuaje en el que puede leerse ‘Jesus’ de la cantante ni su interpretación góspel de Oh, Happy Day, dedicada expresamente para ellas, lograron convencerlas. Perry, empeñada en hacerse con la propiedad, acordó su compra con la archidiócesis de Los Ángeles por 14 millones de dólares. Las monjas, emperradas en mantener el que fuera su hogar lejos de la libertina intérprete, lo vendieron por 15 a una promotora inmobiliaria sin autorización del arzobispo. La batalla legal daba comienzo y en 2016 un juez dio la razón a la cantante. Dos años después la guerra continuaba en los tribunales hasta que hace unos días la hermana Holzman fallecía en pleno juicio a los 89 años. Rita Callanan, la otra monja que la acompañaba, no dudó en declarar que el estrés provocado por la batalla legal la había matado.

Cuando anunció su concierto en Barcelona con la bandera de España (y se lio en redes)

El rostro de Kary Perry se superpone a una explosión rojigualda (escudo de España incluido) para anunciar su concierto en Barcelona el próximo 28 de junio. El gif, que la cantante compartía hace unos días, no tardó en convertirla en trending topic. Algunos usuarios la criticaban por usar la bandera española para anunciar su concierto en el Palau Sant Jordi y otros se lo tomaban como humor. «Me parece a mí que va a traer como telonera a Marta Sánchez para cantar el himno», escribía un usuario. «He visto esto sin leer el tweet ni escuchar el audio y por un momento pensé que Katy Perry había puesto letra al himno», aseguraba otra. Tampoco faltaron los que interpretaron la creatividad como un claro posicionamiento de la cantante en el procés. Ella, que no se pronunció, se limitó a buscar otra creatividad menos controvertida. En su siguiente anuncio del concierto prefirió inspirarse en Gaudí decorando su rostro con la técnica del trencadís que caracteriza las obras del arquitecto.

Cuando China la vetó (y se perdió el desfile de Victoria’s Secret)

La temporada de infortunios daba comienzo a finales del año pasado. De nuevo la iconografía le jugó una pasada cuando por culpa de vestirse de girasol en el videoclip de Prism fue vetada en China. En el país asiático la flor es sinónimo del independentismo taiwanés (que defiende su separación de la República de China) e interpretaron el atuendo de Perry como un posicionamiento a su favor. Igual también tuvo algo que ver que se pusiera la bandera de Taiwán encima en uno de sus conciertos. La cosa es que al no poder entrar en el país asiático se quedó sin actuar en el desfile más mediático del mundo, el de Victoria’s Secret. Definitivamente las banderas no son lo suyo.

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